
"Creo que actuamos bien"
Aceptación: el directivo reconoció errores de su aerolínea en la catástrofe; aseguró que, dadas las condiciones, se respondió correctamente.
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El director general de LAPA, Ronnie Boyd, llegó a La Nación dispuesto a aclarar con calma ciertos episodios que, en las horas siguientes al accidente del Boeing LV-WRZ, originaron una catarata de cuestionamientos a la aerolínea.
Apenas comenzó a hablar, aceptó la validez de la recriminación general por la demora de la compañía en entregar, la noche del desastre, los nombres de los pasajeros a bordo del vuelo con destino a Córdoba: "Deberíamos haber leído la lista y explicar que podía tener inexactitudes, como hicieron en el aeropuerto cordobés. Pero queríamos minimizar el impacto de dar a conocer una nómina errónea. Y los funcionarios del juzgado nos interrumpieron cuando intentábamos corroborar los datos".
-¿No poseía LAPA un gabinete para actuar en emergencias?
-Sí, lo que no teníamos era experiencia anterior. Gracias a Dios. Este fue el primer accidente en la historia de la aerolínea. Creo que, dentro de todo, actuamos bien, aunque éramos seres humanos conmocionados por un suceso impresionante.
-¿Esa confusión contribuyó también a dar por vivos al comandante y al copiloto en un principio?
-Claro, aunque objetivamente era bastante difícil que así fuera. Pero nuestra responsabilidad hacia ellos y sus familias nos obligaba a evacuar todas las dudas, buscarlos de acuerdo con las versiones que sostenían que habían sido rescatados. Ojalá hubieran sobrevivido...
-¿Puede confirmar o desmentir que los legajos de los pilotos eran insatisfactorios?
-No sé de dónde sacan eso. Gustavo Weigel, el comandante, tenía 44 años y hacía 10 que trabajaba para LAPA. Antes había sido piloto del Ejército, condecorado con honores. Contaba 6500 horas de vuelo. El copiloto, Luis Echeverry, tenía 31 años y 3100 horas de vuelo. La Fuerza Aérea acreditó que estaban en orden las habilitaciones psicofísicas y técnicas, así como las circunstancias laborales de ambos.
-¿Sigue negando las supuestas fallas en el control y en las condiciones del Boeing 737 accidentado?
-Sí, al igual que el personal que participó de su despacho. Todas las naves de la empresa salen sólo si cumplen las condiciones de aeronavegabilidad exigidas. El LV-WRZ fue fabricado en 1970 y voló 68.000 horas. No era un avión viejo. Si se mantienen adecuadamente, los aviones no envejecen ni deben ser retirados; pero se vuelven económicamente obsoletos, caros de operar.
-¿Por qué, entonces, la acusación por falta de mantenimiento?
-El accidente dio pie a versiones interesadas que buscan ventajas personales, políticas y sindicales. Aprovechan el momento de mayor crisis de una aerolínea, cuando la confianza del pasajero ha sido vulnerada.
-¿Perdieron clientes después del siniestro?
-Supongo que sí, pero por ahora la cifra es difícil de cuantificar. Sólo la semana próxima sabremos el verdadero impacto. LAPA hará un verdadero esfuerzo por recuperar la credibilidad. Pero los pasajeros tendrán la última palabra. Cuando efectivamente sepamos el qué, el por qué y el cómo del accidente se van a desvirtuar las versiones que nos condenan.
-¿Qué hipótesis maneja?
-No quiero formular ninguna. Confío en el resultado de la investigación. Y no es conveniente que sigan rodando acusaciones.
Entonces, Boyd pidió una oportunidad para relatar lo "bueno" que LAPA hizo para ayudar a los familiares de las víctimas y a los sobrevivientes.
"Instalamos un primer centro de atención en el hall de Aeroparque. Dispusimos aviones para trasladar a los parientes hacia Buenos Aires, les brindamos alojamiento y los transportarmos junto con los restos de los fallecidos", señaló. "Desde entonces -agregó- brindamos a cada uno asistencia psicológica, de infraestructura y económica permanente. En dos centros de asistencia recibimos y contenemos todas las dificultades que surgen del accidente. Reparamos lo que se puede." Al inicio de la charla, uno de los tres asistentes de Boyd activó un grabador. Como la caja negra de un avión, la cinta guardará intactos los dichos para protegerlos de cualquier posible mala interpretación. El gesto tal vez se entienda por una reflexión del director general de LAPA. "En la cobertura del desgraciado suceso ha funcionado algo muy duro:la edición", dijo para explicar el silencio que mantuvo antes de responder la última pregunta.
-¿No resultó poco feliz referirse, a pocas horas del accidente, al costo afrontado por LAPA para pagar el impuesto docente?
Boyd calló durante casi un minuto, con la vista baja.
-Sin duda no fue afortunado. Pero el periodismo no nos ha perdonado una. Cuando el presidente de LAPA habló sobre ese tema, no visualizaron a Gustavo Deutsch como un hombre conmovido y desorientado por la crisis. La crisis puede llevar a comentarios desafortunados...
Asistencia
LAPA abrió dos centros de asistencia para los familiares y los sobrevivientes del accidente del Boeing 737.
En Buenos Aires, personal de la aerolínea atiende en el tercer piso de Santa Fe 1970.
Sus teléfonos son el 4819-5369 (líneas rotativas) y el 0-800-333-5112; el fax, 4819-5368 y el e-mail, lapalapanet.com.ar En Córdoba, el centro se encuentra en Figueroa Alcorta 181 y su teléfono es el (0351) 4263336 y líneas rotativas.



