
Crisis en el Hospital Israelita
Reclamo: los médicos del centro de salud piden que se les paguen cinco suel-dos atrasados; temen el cierre de la entidad.
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Médicos de la Asociación de Profesionales del Hospital Israelita denunciaron la falta de pago de sueldos y aguinaldos atrasados y la intención de las autoridades de despedir a 300 empleados para paliar la crisis económica que atraviesa la institución.
"Nos deben los sueldos de septiembre y octubre de 1997, los de julio, agosto y septiembre de este año y los aguinaldos y las vacaciones desde hace tres años", aseguró Jorge Pachamé, representante de la gremial médica del hospital. Desde hace un mes está al frente de la asociación, que representa a los más de 300 profesionales que trabajan en el centro de salud.
"Las autoridades deben alrededor de 24 millones de pesos sólo en cargas sociales", afirmó Pachamé.
La entidad pertenece a una sociedad de beneficencia sin fines de lucro, llamada Ezrah. Fue fundada por Alejandro Zabotinsky el 29 de mayo de 1921. La Nación intentó ayer comunicarse con las autoridades del nosocomio, pero no obtuvo respuesta.
No es la primera vez que este hospital se encuentra en malas condiciones económicas, ya en 1979 se hizo un llamado público a los miembros de la colectividad judía para colaborar ante "la grave emergencia económica" que atravesaba Ezrah. En 1997, cuando comenzaron las deudas, el personal del hospital estuvo 52 días de paro para reclamar el pago de los sueldos.
El hospital atiende alrededor de 4000 pacientes por mes en su servicio de guardia y más de 35.000 en sus consultorios externos.
Los profesionales destacaron que el PAMI debe al Hospital Israelita más de 14 millones de pesos. "Este centro de salud depende en un 70 por ciento de los ingresos por las cápitas de la obra social de los jubilados", indicaron.
Reducción de personal
A poco de asumir a cargo de la asociación gremial, Pachamé recibió un informe del directorio acerca de un plan de reestructuración económica del hospital, que incluía el despido de 300 empleados, entre ellos, 175 médicos.
"Para que nos despidan debemos firmar la conformidad, de acuerdo con la ley 24.013. La propuesta es pagar una indemnización mensualmente, durante un año. Pero no la vamos a aceptar de ninguna manera", aseguró el delegado.
"Esta situación ya es insostenible -expresó Pachamé-. Tenemos cada vez más personal enfermo, que sufre crisis de nervios y descomposturas constantes, debido a la tensión que atraviesan."
Otro de los médicos consultados por La Nación destacó:"Yo ya no doy más.Hace tres meses que no cobro y las deudas se me acumulan. Nadie considera que uno tiene una familia y sus obligaciones".
El miedo acerca del cierre del hospital crece con los días entre los empleados, ya que las últimas noticias acerca de la venta del Banco Mayo ensombrecen aún más el panorama. Esa entidad bancaria era la que operaba con el centro de salud.
La reticencia de los gremios a los despidos y la falta de apoyo crediticio podrían llevar al hospital israelita a cerrar sus puertas, después de 77 años.
Anteayer, la Asociación de Profesionales realizó unas Jornadas en Defensa del Hospital, de la que participaron personalidades de distintos ámbitos. Para la semana próxima piensan organizar un festival -"Necesitamos juntar fondos", aclaró Pachamé- y una movilización.
Preocupación legislativa
Los médicos del Hospital Israelita estuvieron ayer en la Legislatura porteña, invitados por los legisladores del Frepaso Eduardo Jozami y Luis Groiso.
En la sesión fue aprobado por unanimidad un proyecto de declaración en el que se solicita a la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad que realice gestiones ante el gobierno nacional, el PAMI y los directivos de la institución para encontrar una solución que "garantice la continuidad de los servicios del Hospital Israelita y el pago de los haberes adeudados".
El primer párrafo de la declaración reza: "La Legislatura expresa su profunda inquietud por la difícil situación que atraviesa el Hospital Israelita, que podría llevar al cese de los importantes servicios que hoy presta y privar de su fuente de trabajo a muchos profesionales y otros trabajadores de la salud".
Por otra parte, el diputado nacional Alfredo Villalba (Frepaso) solicitó la intervención del Ministerio de Trabajo para dar solución al conflicto de los médicos del centro de salud de la comunidad judía.
El legislador pidió, además, que la entidad sea intervenida por el Estado.
Colapso financiero
El conflicto que protagonizan los profesionales del Hospital Israelita se inscribe dentro de la crisis económica que atraviesa actualmente la comunidad judía. La inminente venta del Banco Mayo y el colapso del Patricios, dos entidades íntimamente ligadas a la comunidad, han generado una situación que algunos tildan de insostenible.
El presidente de la DAIA, Rubén Beraja, decidió presentar el lunes último su renuncia. Si bien la dimisión fue rechazada por la mayoría de los integrantes de ese cuerpo, Beraja, que también es director del Banco Mayo, se tomó licencia con el objetivo de dedicarse a resolver el problema de la entidad bancaria.En unas semanas se elegiría un nuevo presidente.
Las dificultades del Mayo ocasionaron numerosos problemas en diversas instituciones judías, sobre todo en las pequeñas y medianas, que dependen de los subsidios y préstamos de ese banco y no tienen posibilidad de pagar sus deudas. En algunas de ellas ya hubo dificultades para abonar sueldos.
El Banco Mayo tendría un nuevo dueño la semana próxima. El traspaso al Citibank, al Tornquist-Central Hispano o al Banco de la Provincia de Buenos Aires podría definirse en los próximos días. De no ser así, el proyecto del Banco Central es dividir a la entidad en siete partes.
Ni 30 pesos
"Fuimos a pedir los vales de 30 pesos que nos dan cada semana y que nos permiten seguir viniendo a trabajar -relató una de las empleadas del Hospital Israelita, que prefirió no dar su nombre- y nos dijeron que sólo podían darnos uno por 10. Yo casi me pongo a llorar."
Más de 100 empleados no profesionales del centro de salud también entrarían en la lista de despidos, de concretarse el plan de reestructuración económica que plantearon las autoridades del hospital.
Mientras tanto, los empleados se mantienen en estado de asamblea permanente en la sede del hospital, en Gaona al 2800, en el barrio de Flores.



