
Cuatro policías presos acusados de asesinato
Torturaron y mataron a un detenido
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CORDOBA.- Cuatro policías fueron detenidos por la muerte de un preso que apareció ahorcado en un calabozo, imputados como partícipes del delito de torturas seguidas de muerte.
La resolución fue dictaminada por el fiscal de Alta Gracia, Emilio Drazile, quien responsabilizó a los cuatro uniformados que el 30 de diciembre de 2001 estaban de guardia en la subcomisaría de la localidad de Despeñaderos, situada a unos 40 kilómetros de esta ciudad, donde murió Pablo Ariel Fernández, luego de que fue detenido en un boliche.
Según un comunicado de la jefatura de policía, por orden judicial se dispuso la detención del sargento primero Eduardo Agustín Torres, el cabo Mauricio Ariel Carranza, el cabo Juan Carlos Ledesma y un ex becario, identificado como Julio Pereyra.
Drazile ordenó las detenciones al acumular pruebas contundentes, la declaración de dos médicos forenses e informes de la Policía Judicial.
La investigación permitió determinar que no se trataba de un suicidio sino de una brutal golpiza y estrangulamiento. El cadáver de Fernández presentaba huellas en las muñecas, magullones en los antebrazos, golpes en el rostro, pómulos exageradamente hinchados, nariz fracturada con heridas y boca deformada por aparentes golpes, dijeron fuentes judiciales.
Fernández había sido apresado en un boliche y los policías dijeron que no lo detuvieron sino que lo demoraron "en resguardo de su integridad".
La policía sostuvo entonces que Fernández se había suicidado tras colgarse de los barrotes de la celda con su propia camisa.
Según consta en el expediente judicial, la primera autopsia avaló la tesis oficial del suicidio, pero la misma fue impugnada por el abogado de la familia Fernández y se realizó una segunda autopsia, en la que se constataron las huellas de una brutal golpiza, tales como "destrucción total de los huesos faciales, huellas de lesiones en las muñecas y rastros de un ahorcamiento".



