Cumbre del Clima. Con qué agenda viaja la Argentina a Nueva York

El canciller Jorge Faurie encabezará la delegación argentina en Nueva York
El canciller Jorge Faurie encabezará la delegación argentina en Nueva York Fuente: LA NACION - Crédito: Enrique Villegas
Fabiola Czubaj
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20 de septiembre de 2019  • 20:48

Una carrera contrarreloj. Así se percibirán el lunes próximo en los salones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York las negociaciones durante la Cumbre de Acción Climática 2019 para lograr un mayor compromiso de los gobiernos y empezar a revertir los efectos del cambio climático .

Pero, ¿con qué agenda viaja la Argentina a una reunión en la que se el secretario de la ONU presionará a los países con metas que permitan acelerar el cumplimiento del Acuerdo de París?

"Quiero que me informen sobre cómo vamos a frenar el aumento de las emisiones [de gases de efecto invernadero] para 2020 y cómo vamos a reducirlas drásticamente para alcanzar cero emisiones en 2050", sostuvo António Guterres en la presentación de la convocatoria a mandatarios para la cumbre previa a la 74ª Asamblea General de la ONU.

La delegación argentina la presidirá el canciller Jorge Faurie . A través de la Secretaría de Ambiente de la Nación, el país ya le comunicó formalmente a Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, que está del lado de las naciones comprometidas con el cumplimiento del Acuerdo de París.

Al día siguiente de la cumbre, según pudo conocer LA NACIÓN, el presidente Mauricio Macri incluirá un detalle de ese compromiso en su discurso ante la asamblea general. Expresará la adhesión del país a la posición de Guterres. También se referirá al trabajo del gabinete nacional de cambio climático en el diseño de planes de adaptación por sectores (transporte, energía y bosques) y las metas para la mitigación de los gases de efecto invernadero (GEI).

Mencionará la creación de cinco parques nacionales y dos áreas marinas protegidas, además de la puesta en marcha del sistema de mapas de riesgo del cambio climático (Simarcc), entre otros temas.

"La Argentina está comprometida con la acción climática y se ha involucrado activamente en las fases preparatorias de la cumbre. El cambio climático es un tema que requiere de la acción urgente de la comunidad internacional", informó Cancillería por escrito a LA NACIÓN. "El mensaje a transmitir en Naciones Unidas se centrará en los esfuerzos nacionales para la implementación del Acuerdo de París [el país lo ratificó en 2016] y en las buenas prácticas de nuestro sector productivo, tanto en materia de mitigación como en adaptación a los efectos adversos del cambio climático."

Consecuencias

El efecto del cambio climático ya está influyendo en la vida de las poblaciones, las economías nacionales y la biodiversidad. Los últimos cuatro años, según resumen desde la organización de la cumbre, fueron los más calurosos de la historia. "Las temperaturas invernales del Ártico aumentaron 3°C desde 1990 -enumeraron-. Los niveles del mar están subiendo, los arrecifes de coral se mueren y estamos empezando a ver el impacto fatal del cambio climático en la salud a través de la contaminación del aire, las olas de calor y los riesgos en la seguridad alimentaria."

Ante este escenario, y con la intención de imponer la agenda de la próxima cumbre COP25, en Chile, Guterres solicitó a los países que el lunes lleguen a Nueva York con "planes concretos y realistas para mejorar sus contribuciones concretas a nivel nacional para 2020, con la directriz de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 45 % en los próximos diez años y a cero para 2050".

Los informes técnicos que compartirá el secretario general de la ONU con las delegaciones indican que si existe un acuerdo global se podrían reducir las emisiones en 12 años.

"Cuidar el ambiente no es sólo una agenda verde. Es, para nosotros, una agenda de derechos humanos", sostuvo Sergio Bergman, secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, sobre la cumbre de la ONU. "Ambiente y desarrollo sostenible es un desafío ético -agregó-. Tenemos el derecho a un ambiente sano y equilibrado, pero también tenemos un deber. No podemos hacer uso y abuso de los derechos sin el deber de preservarlo para las próximas generaciones. Un deber cívico y noble es la preservación del ambiente. Cuando se degrada el ambiente, se degrada lo humano, y el que menos tiene pierde todo, por eso no es una agenda solidaria sino de justicia social."

La Argentina ratificó el Acuerdo de París en 2016. "Presentó una revisión de su contribución determinada a nivel nacional (NDC, por su sigla en inglés) y fue el primer país en hacerlo y uno de los pocos que aumentó la ambición de su NDC desde la adopción del acuerdo al comprometerse con una meta absoluta de no exceder la emisión neta de 483 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente en 2030. Con esto contribuye de manera justa y equitativa con los esfuerzos para alcanzar los objetivos del acuerdo", señalaron desde Cancillería.

Uno de los reclamos regionales que podría llevar nuestro país a la cumbre y la asamblea general de la ONU es la demanda de que los países desarrollados cumplan con el compromiso de liberar fondos (unos 100.000 millones de dólares anuales) desde el año que viene para cumplir las metas para contener el cambio climático.

Un acuerdo para beneficio del planeta

En la cumbre COP 21 de París, en diciembre de 2012, los países alcanzaron un acuerdo histórico para combatir el cambio climático y acelerar e intensificar las acciones e inversiones necesarias para un futuro sostenible con bajas emisiones de carbono.

Fue una respuesta mundial a esa amenaza a través del compromiso de mantener el aumento de la temperatura mundial en este siglo muy por debajo de los 2°C por encima de los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar aún más el aumento de la temperatura a 1,5°C. Reemplazaría en 2020 al Procolo de Kyoto.

Sus objetivos incluyen fortalecer la capacidad de los países para hacer frente a los efectos del cambio climático. También exige a todas las partes hacer todo lo que esté a su alcance mediante contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC por su sigla en inglés), incluida la obligación de los países a informar periódicamente sobre sus emisiones.

El Acuerdo de París quedó abierto a la firma el 22 de abril de 2016 -Día de la Tierra- en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Entró en vigor el 4 de noviembre de 2016, 30 días después de que se cumpliera el llamado "doble criterio" (ratificación por 55 países que representan al menos el 55 % de las emisiones mundiales). Desde entonces, más países lo han ratificado. La Argentina lo firmó en abril de 2016 y los ratificó en septiembre del mismo año.

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