Cumple 150 años el Hospital Italiano
El nosocomio es ampliamente reconocido tanto en el país como en el exterior; hoy, a las 10.30, habrá un acto en Gascón 450
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Hace 150 años, en 1853, los primeros médicos del Hospital Italiano debieron enfrentarse a los flagelos de la fiebre amarilla y la tuberculosis, entre otros padecimientos graves de la época. Hoy las enfermedades son otras, y también los recursos. Pero sus actuales responsables destacan que el espíritu no ha cambiado: priorizar el sentido humanitario de la medicina con el propósito de asistir y de comprender a cada paciente.
"Nuestro hospital se apoya sobre tres pilares fundamentales: la asistencia, la docencia y la investigación", afirma a LA NACION su actual director médico, Héctor Marchitelli.
A los 66 años, Marchitelli habla con orgullo de la institución en la que trabaja desde hace 45 años, cuando ingresó como practicante. Allí conoció a su esposa, médica psiquiatra, y en él pasa un promedio de 12 horas diarias. Pero se preocupa por destacar que no es el único, que lo que caracteriza al personal del hospital es un sentido de pertenencia muy especial. "Nuestra gente prácticamente vive en el hospital, lo cuida, lo protege. Tiene puesta la camiseta", sostiene.
Según define, en el orden asistencial, en la actualidad es un hospital de "alta complejidad polivalente. Se desarrollan todas las disciplinas médicas, desde el departamento de Pediatría -creado hace 25 años por el recordado profesor Carlos Giannantonio- hasta un servicio de Psiquiatría con internación y hospital de día", explica el médico.
La sede central -inaugurada en 1901- está situada en Gascón 450, donde se atienden 120.000 pacientes ambulatorios por mes. Cuenta con 500 camas, una escuela de enfermería ya centenaria y otra escuela, de instrumentación, que formó a más de 900 profesionales en 25 años.
"Es importante recordar a toda la gente que aportó su esfuerzo, su inteligencia y creatividad, e hizo posible que el hospital alcanzara el lugar de prestigio que tiene actualmente, con resultados inobjetables y reconocidos en los ambientes científicos y académicos", afirma Marchitelli.
Los comienzos
En 1853, la institución comenzó a funcionar en Barracas, en lo que hoy es la esquina de Bolívar y Caseros. Por entonces sólo contaba con 150 camas, y pronto ocupó un lugar destacado al afrontar la terrible epidemia de fiebre amarilla.
Otro de los pilares de la entidad ha sido la docencia. Según relata Marchitelli, hace un siglo el doctor Nicolás Repetto daba una clase magistral de clínica quirúrgica para alumnos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Desde entonces, nunca se interrumpió la actividad docente, que en 1960 inició las residencias. "Hoy tenemos 3000 residentes y becarios distribuidos en todo el país, y otros en el exterior", destaca.
En 2000 comenzó a funcionar la Escuela de Medicina, que ya cuenta con 100 alumnos. Además, el área de investigación trabaja en biología molecular, terapias génicas y cultivos celulares de aplicación clínica.
La entidad también fue pionera en trasplantes hepáticos -en 1988 se realizó el primero de la Argentina- y renopancreáticos.
"Lo más importante es que las puertas de nuestro hospital siempre estuvieron abiertas a toda la comunidad", concluye Marchitelli.
Para hoy, a las 10.30, en Gascón 450, está previsto el acto de celebración de los 150 años de la fundación del hospital, convocado por el consejo directivo de la Sociedad Italiana de Beneficencia.
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