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De la noche paqueta, el precio accesible

Con poco uso, vestidos o equipos nocturnos que quedan bien y cuestan menos. Una salida con ida y vuelta
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20 de marzo de 2003  

Vestidos de fiesta de etiquetas internacionales, diseñadores de perfil bajo o de ricas y famosas a precios de oferta. Opciones elegantes, sexy y esplendorosas por pocos pesos son el resultado de un negocio que se extiende: la compra-venta de vestidos usados.

Demanda y oferta tienen idéntica lógica: vender o comprar algo que por demasiado elegante, ostentoso o visto no podrá usarse más de una vez; al menos durante cierto lapso. Condiciones para que el negocio resulte, según los entendidos: las prendas deben estar impecables, sin roturas ni desgastes. Que sólo requieran de un dobladillo o un ajuste de breteles o talle.

Hace ocho años, cuando sus también ocho hijos comenzaron a casarse, Telú Orfila, una de las ex dueñas de la firma de suéteres Matete, vio un nicho en el mercado.

Hoy lleva adelante un negocio redituable que, dice, “tiene sus particularidades. Lo primero es la discreción. En mi showroom nadie sabe a quién perteneció tal o cual vestido. Sí el diseñador o las especificaciones del género, pero nada más. Y por supuesto, el servicio que doy. Sobre todo, el trabajo impecable de las talleristas para que la prenda quede perfecta y a medida”, cuenta Orfila.

Así, vende vestidos de novia y de fiesta de diseñadores como Mercedes Cullen, Benito Fernández, Hermanos de la Cruz o Carola Lawson, entre otros (desde 290); o alquila los propios en todo tipo de géneros -gasas, shantung de seda, encaje, telas bordadas (a partir 150)-. Como variable aún más accesible, para las jóvenes ofrece vestidos sencillos en géneros importados tipo crêpe o gasa de casas de ropa que han cerrado (desde 70) y también hace los propios.

Otra especialista, que se dedica a vestir madrinas y ofrece vestidos de noche de gala, es la diseñadora de trajes de novia y alta noche, María Magnin, de El Entrepiso. Además de diseños propios -líneas minimalistas en gasa, muselinas o tules de colores con detalles de bordados, flores en telas o pintados-, que después las clientas le dan para volver a vender (desde 180), ofrece diseños de otros autores como Carola Lawson, Benito Fernández y Marleen del Riesgo (200).

“Ahora, la venta de usados está de moda. Creo que en esto tiene mucho que ver la crisis, pero también que las mujeres están más prácticas y cada vez eligen más la ecuación bonito y barato. Son soñados, casi sin uso, ya que, en el caso de una madrina, por ejemplo, es imposible volver a repetirlo”, remata.

Mercedes Franco, con 43 años en la realización de vestidos de novia y 15 en el negocio de los usados, sostiene que hoy esta tendencia está en alza. “Las mujeres tienen menos tabúes y prejuicios. Quieren verse bien sin morir en el intento. Por eso, la clave del negocio pasa por aplicar al usado todos los secretos y servicios de la alta moda. Dar un asesoramiento personalizado y saber escuchar a la clienta para poder sugerirle lo mejor. Y asesorarla en todos los detalles: accesorios, peinado y maquillaje”, explica Franco.

De ricas y famosas

Actrices, cantantes y conductoras de televisión suelen ser grandes proveedoras de este tipo de ropa en ferias y locales especializados. La vestuarista de televisión Estela Flores junto con su hermana Alicia crearon Las Flores, una feria de ropa usada en excelentes condiciones.Vestidos de diseñadores internacionales como Emanuel Ungaro, Giorgio Armani, Gianni Versace o locales como Trosman y Chocolate (desde 100), comprados en épocas de bonanza. Además, ofrecen zapatos, bijouterie, ropa de hombre, perfumes y maquillaje. “Generalmente son prendas que determinadas famosas han usado sólo una vez, están impecables, pero al haber salido en las revistas no pueden repetirlas. También hay diseños que compraron y nunca usaron. Y hasta ropa que les dieron como canje en algún programa del que participaron”, revela Flores.

Otra de la partida de los modelos más exclusivos es la diseñadora María Luisa Racana, con su local Vintage en el primer piso de la Galería Promenade. Ofrece vestidos ultraelegantes con brillos, piedras o paillettes de Roberto Cavalli a Ménage à Trois (de 150 a 1500) y otros más net en gasa, seda o crêpe, de etiquetas americanas como Ralph Lauren o Calvin Klein (desde 50). En plus, cinturones, fajas, anteojos y carteras Versace, Gucci, Louis Vuitton y Prada.

Locales a la calle

Juan Pérez, que se dedica a la compra y venta de todo tipo de ropa usada, tiene un sector apartado dedicado a la noche y ofrece vestidos de fiesta o cóctel de creadores locales e internacionales. Hoy (no se sabe si mañana, esto es lo que sucede con los usados) cuenta con un vestido de raso de Ralph Lauren a 180 pesos, dos modelos negros de gasa y raso bordados de Donna Karan por 250, un conjunto de lana de Nina Ricci a 200, y otro de lentejuelas corto de Valentino a 3000, aunque enfatizan “que la entrada y salida es permanente”. Revolviendo un poco más, se pueden encontrar unos más sencillos con Lycra o de gasa (desde 30).

Bianco Puro es otra firma que se dedica al rubro, y tiene la particularidad de ofrecer usados casi nuevos (desde 200), ya que muchos provienen de desfiles o producciones de moda de diseñadores locales de renombre. Más de 150 creaciones en shantung de seda natural, gasa, raso, encaje francés, organza y bordados en piedras checoslovacas, de Iara, Inés y Leonor Duggan, Fini Reynal, Pablo Battaglia, Benito Fernández, Carola Lawson y Laurencia Adot, entre otros, son parte del stock. Una fiesta.

Luján Cambariere

Firmas consultadas: Telú Orfila, 4747-1331 y 4743-3564; Mercedes Franco,4736-0580 y1535; El Entrepiso, 4747-7540 y 4723-7614; Bianco Puro, Francisco Acuña de Figueroa 714, 4861-1096; Juan Pérez: Marcelo T. De Alvear 1439, 4815-8442; Las Flores, Larrea 1051, 3 “B”, 4822-6396;Vintage, avenida. Alvear 1883, local 30, 4802-9538.

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