
De periodista de TV a confidente de la CIA
Las fuentes consultadas dicen que había hablado demasiado
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La escena, definitivamente bien hecha, lo muestra con ojos de piedra, helados. Y dice, en inglés, sin que los músculos se le alteren ni un poco: "Hay tres modos de hacer las cosas, right, wrong or my way ".
El interlocutor de Al Pacino en El Informante -The Insider - entiende que su suerte está echada y se aleja en silencio, tal como lo había pautado Michael Mann, el director.
Varias hipótesis se siguen ahora en Dolores sobre el asesinato de Perel y todas apuntan a estudiar previamente a la víctima para trazar un mapa de sus posibles enemigos. Lo que tratan de establecer es si Perel hacía las cosas bien ( right ), equivocadas ( wrong ) o a su modo ( my way ). Hasta el momento, las fuentes vinculadas con la causa dicen justamente que su modo de hacer negocios fue lo que llevó a sus matadores a dispararle en la cabeza.
Porque se especula con que Perel había hablado demasiado. En la jerga delictiva eso se llama "buchón" y la mafia jamás perdona al que habla.
Los que abonan esta hipótesis dicen: Perel había viajado últimamente a México y a los Estados Unidos, pero Antfactory, la empresa para la que trabajaba, lo desconocía. Es más: uno de los ejecutivos de la firma se enteró por Rosa Perel de que su marido estaba en el Distrito Federal y dijo: "Nosotros no lo enviamos".
Perel tenía deudas fuertes, al menos una de 600.000 dólares que se sumaría a los 100.000 que, en un principio, se dijo que adeudaba. Había hipotecado su departamento y el de su hermano, y le habría pedido a Antfactory alrededor de 200.000 dólares para retirarse cuando el contrato caducara. Pero sus superiores le dijeron que no y Perel se enojó.
Un hombre de avanzada
Mariano Perel tenía 56 años cuando le pegaron un tiro en la nuca con balas explosivas. Estaba casado con Rosa Berta, tenía dos hijos -Jonathan y Valeria- y era hijo de Vicente, un conocido contador cuyo estudio operaba a nivel internacional.
En su currículum, el mismo que fue investigado por Frank Holder en los Estados Unidos cuando Perel pidió trabajo en una empresa de aquel país, figura que trabajó para el banco Mercurio, para el del Buen Ayre, para el Patricios, que fue periodista durante 10 años en Ambito Financiero -editor y columnista, consignó- y que estudió en los Estados Unidos.
Allegados a los protagonistas dijeron a La Nación que el gran enojo de Perel con el ex espía de la CIA fue que Holder descubrió que varios de los datos del currículum eran falsos y, principalmente, que revelaba que había sido arrestado y procesado por presunto contrabando. Semejante mala nota frustró su contratación.
La Nación habló con Julio Ramos, director de Ambito Financiero, quien confirmó que Perel había sido columnista de ese matutino, pero no editor y menos aún por 10 años.
"Era un adelantado a su época: escribía sobre telecomunicaciones y por los 80 ya hablaba de la Internet y de la Web. Trabajó para nosotros desde 1980 o 1982 hasta 1986, desde fuera de la redacción", dijo Ramos.
También se desempeñó como corresponsal de la CBS TV News y colaboró con Canal 13. Dos coberturas de Perel en la década de 1970 se recuerdan particularmente: los reportajes a Mario Santucho, jefe del ERP, y a Salvador Allende, derrocado presidente socialista de Chile.
En tanto, fuentes del ex banco Patricios -que prefirieron el anonimato- desmintieron ayer que Perel hubiera trabajado en la entidad. "Sí lo hizo Vicente, el padre, desde que se creó el banco, pero Mariano jamás." Y cuentan una anécdota que no le hace ningún favor a la víctima.
"Cuando el banco comenzó con problemas, Mariano trajo al padre hasta la oficina de Alberto Spolszky para hablar. Vicente ya estaba bastante grande y caminaba con un bastón. Mariano sacó un revólver y le pidió a Spolszky 500.000 dólares para contratar un abogado que defendiera a su padre si quedaba procesado, como ocurrió, o de lo contrario lo haría contar todo . Fue patético, porque Vicente decía "yo no haría eso", y hasta donde sé, Alberto le dio dinero."
¿Ese era Perel? ¿El mismo que supo ganar mucho dinero y que así lo dilapidó? ¿Por qué la víctima era investigada por la DEA? ¿Lavaba dinero en los paraísos fiscales?
En Ambito Financiero de los 80 aparece un aviso del Estudio Perel, Contadores Públicos, en el que dice que también atienden en "Gibraltar, Isle of Man, Swazilandia, Francia, Alemania, Islas Caimán, Islas del Canal y representantes en Dubai, Hong Kong y Filipinas", entre otros. Huelga decir que muchos de esos países son lo que se llama paraísos fiscales.
Armas sofisticadas
Quienes lo conocieron lo recuerdan con cierto temor: el hombre andaba permanentemente armado, hacía gala de tener un arma igual a la de James Bond y se paseaba por los pasillos del Buen Ayre o del Mercurio con un chaleco antibalas.
¿Tenía enemigos, entonces? Nadie lo sabe con exactitud, como nadie sabe a qué se dedicaba en realidad. "Era brillante -dice a La Nación Héctor Falvino, compañero de Perel en el colegio Pellegrini-, uno de esos chicos que uno envidia por la inteligencia y rapidez. Era el mejor promedio. En el colegio nos sacaba ventajas y en la universidad fue meteórico."
Falvino lo veía poco, esporádicamente, en Pinamar, donde los Perel tenían una casa de veraneo. "Una vez lo veo aparecer en el balneario. Te vi desde lejos , me dijo. Tenía un tremendo catalejo con el que me había rastreado a dos o tres kilómetros de distancia, en otro balneario. Por eso, no me extraña que haya tenido una empresa de videocámaras de seguridad, porque eso le encantaba ya desde la década del 60, cuando traía todas las novedades y los aparatos sofisticados desde afuera", relató Falvino.
Cuando se instaló en Nueva York no sólo se alejó de los compañeros del colegio, sino, principalmente, de sus hijos. "El se había ido y los chicos se quedaron. Jonathan me decía que lo extrañaba bastante y que no se acostumbraba a la distancia", recuerda.
Perel fue durante toda su vida un gran misterio. Hasta su trayectoria lo es: desde el comienzo hasta que lo encontraron muerto los cargos que desempeñó iban decreciendo, como si su estrella estuviera expirando.
De hecho, el hombre que hizo ingresar en el país los primeros cajeros automáticos -le valió una causa judicial- trabajaba últimamente para una empresa inglesa, Antfactory, que dista mucho de ser de las primeras.
Una de las últimas apariciones públicas de Perel fue el 13 de diciembre de 1997, en La Nación . Ese día se anunció que empresarios chinos querían invertir en el país, en el rubro carnes para exportación, y que habían hecho pie en La Matanza gracias a los buenos oficios de Perel. De hecho, la foto que ilustra la nota fue tomada por Jonathan, el hijo de la víctima.
Pero se trató de un "cuento chino": nunca se radicaron y el ex diputado Roberto Cruz -ligado al senador Antonio Cafiero y luego a Carlos Menem-, chairman del grupo San Justo Carnes Corporation SA, jamás volvió a hablar del tema.
Extraño, ¿no? Tanto como sus costumbres: se teñía el pelo aunque no lo necesitara, tenía barba y se la sacaba con demasiada frecuencia como para que fuera propia y hasta les dijo a algunos íntimos que trabajaba para la CIA, cosa que confirmó una alta fuente del Ministerio del Interior.
Claro que la CIA tiene categorías de "empleados": van desde el staff hasta simples soplones. Estos últimos no "trabajan", sino que prestan un servicio que habitualmente es la delación. Y la delación nunca se perdona. Es más: se escarmienta, y del peor modo. Y la ingeniería puesta para el castigo de Perel habla de profesionales.
Es decir: Perel estaba marcado, era un blanco móvil que se descuidó o que creyó que estaba a salvo. Si esto último es verdad, ¿para quién trabajaba? ¿De quién era el dinero que manejaba? ¿Verdaderamente era el hombre más hábil del país para lavar dinero sucio? ¿Será cierto que se quiso vengar de sus empleadores porque lo habrían despedido?
En Dolores estudian las preguntas y buscan dar respuestas. ¿Podrán?



