De taquito, zapatos argentinos en Francia
Sylvie Geronimi lanza su marca europea
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Con una firma europea que la tiene como diseñadora exclusiva, lista para participar en un salón de accesorios de alta costura en París, sin abandonar su pasión por el tango y su berretín de hacer zapatos para bailarlo, y como si esto fuera poco, con proyectos para agrandar su taller y seguir poniendo el énfasis en el diseño a medida para sus clientes, Sylvie Geronimi redobla su apuesta al diseño de zapatos, con un pie en Buenos Aires y otro en París.
La nueva etiqueta, Akena by Sylvie Geronimi, empezará a verse en las zapaterías de las principales ciudades de Francia, como Niza, Lyon, Cannes, Marsella y Toulouse, entre otras, en agosto próximo. “Anakena me contrató como diseñadora para lanzar, en ese mercado, una línea de alta costura para mujer, con estilo latino. Empiezo con el invierno 03-04, que incluye 30 modelos -que varían en color, número y detalles y alcanzan una producción de 3000 a 5000 pares-, todos hechos a mano.”
Para amoldarse y pisar firme, la colección se instalará en el mercado con una campaña gráfica y se lanzará con “un desfile, con espectáculo de tango incluido”, promete. Con el mismo criterio arranca en el interior de Francia para luego llegar a París, con rumbo a otras capitales europeas y seguir por Japón y Estados Unidos.
Anakena es una empresa que comercializa y distribuye zapatos importados de la Argentina. “Se decidió fabricarlos en este país porque, aunque no se crea, obtuvimos zapatos de mejor calidad y podemos realizar un mayor seguimiento del producto. ¿Quién los fabrica? PEX Perugia Express. Por ahora, Akena no tiene locales propios en Europa pero, si todo funciona bien, se proyecta abrir uno, y también en la Argentina.
Impronta artesanal
Francia no es la tierra natal de Geronimi, pero no le es ajena. Nació en Kuala Lumpur, hija de un diplomático francés y una argentina que la llevaron a París a los 10 años. Pero la patria de su madre resultó: “Mi lugar en el mundo y desde hace doce años que desarrollo mi trabajo en Buenos Aires. En Francia no me consideran francesa, pero en la Argentina sí. Sin embargo, hace bastante que incursiono en el mercado del calzado francés”. Sus diseños se comercializaron en diversos multimarcas de accesorios parisienses. Y, tras dos años de tratativas, fue contratada por Anakena, firma a cargo de dos jóvenes empresarios del sector, con experiencia en calzado masculino, que buscan incorporar una propuesta diferente para mujer.
-¿Qué es lo diferente?
-El trabajo a mano, que en Europa se dejó de lado. Ahora hay una vuelta a lo artesanal y ése es mi fuerte. Es que para hacer un diseño diferente en calzado hay que hacerlo a mano, no hay otra alternativa. Esto no es una limitación, sino una especialización, una exclusividad. Mi propuesta para Europa se considera de alta costura por el tipo de terminación que tienen los zapatos, a mano. Y es un lujo que me elijan para hacer algo que cayó en desuso y se quiere recuperar.
-¿No se hace nada a mano?
-Muy poco y tanto que son contados. Raymond Massaro es uno de ellos. Se trata de un diseñador que trabaja para Chanel, conocido por sus zapatos a medida y los ha hecho para el rey de Jordania, por ejemplo; para el Papa, a quien le hizo unas chinelas especiales, y para Karl Lagerfeld, que se calza sólo con él. Otro es un especialista en el zueco francés, el sabot. Ver cómo y dónde trabajan me dio mucha confianza en lo que hago y me enseñó a valorar mucho mis diseños.
-¿Cuál es tu propuesta para el próximo invierno europeo?
-El invierno estará ligado al zapato a medida, con polainas, botas desmontables y recortes de estilo texano. Seguiremos con el verano 2004, que proyectamos con mucho color: rojo, naranja, rosa, lila y verde en telas con purpurina, tornasoladas en negro, blanco y bordó en ojotas patchwork, con perlas, vichy blanco y negro, también con onda texana en zuecos, zapatillas con taco y talón abierto.
Más proyectos
En tanto termina la producción del invierno 03-04, la diseñadora se prepara para participar del Salon Première Classe, una exposición de accesorios de alta costura que se realiza anualmente en París, adonde concurren compradores de todo el mundo.
La medida también está en sus planes. Geronimi pretende hacer zapatos a medida para las francesas: “Son capaces de esperarlos hasta seis meses. De hecho, ahora, los aguardan. Es cuestión de estar organizada y respetar el compromiso con el cliente. Viajaré cada dos meses y los tendrán en tiempo y forma, a gusto”.
El tango es su debilidad. Cuenta que desde hace años realiza zapatos para bailarlo. Es tal la demanda que, asegura, en breve, lanzará una línea especial. Por lo pronto, este mes expuso una colección de zapatos para bailar el 2x4 en el restaurante El Sur, en Saint Germain-des-Prés.
Su atelier de Palermo ya funciona como un taller de diseño y desarrollo. “Creo las colecciones y armo los prototipos, que se fabrican en la Argentina y se importan.”
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