Dejar a los chicos solos dentro del auto, una conducta riesgosa
Unos pocos minutos bastan para causar accidentes físicos y daños psicológicos
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No son más que unos pocos minutos. Pero a veces son suficientes para desatar una tragedia. Parece una conducta sin consecuencias, pero esconde una gran negligencia: el acto de algunos adultos que dejan a sus hijos solos encerrados dentro del auto.
Para evitar que tomen frío, hacer un fugaz trámite bancario o una compra rapidísima. Para dejar a otro hijo en la puerta de la escuela o para conversar un instante con alguien. El caso es que dejar a los chicos en el auto, por más breve que sea la diligencia, oculta graves riesgos. Paradójicamente, en lugar de protegerlos, los expone a múltiples situaciones peligrosas.
Lejos de la mirada de un adulto, los chicos no sólo pueden realizar alguna conducta imprudente que los lastime, sino que existen amenazas externas, como que el auto sea chocado o robado con ellos adentro. Y lo peor es si logran poner el vehículo en marcha.
A los accidentes físicos, como la amputación de dedos por jugar con las ventanillas, los sofocones si es que les falta el aire o las quemaduras por manipular el encendedor del auto, se suman trastornos menos visibles: la situación de abandono y encierro puede ser severamente perjudicial para la psicología de los niños.
"La definición de accidente de la Organización Mundial de la Salud habla de lesiones no intencionales provocadas por causas externas, y eso diferencia al accidente de la violencia, en la que hay intencionalidad. Dejar a un chico dentro de un auto está en el límite: allí hay una seria displicencia e irresponsabilidad de los padres", afirmó a LA NACION el presidente de la subcomisión de Prevención de Accidentes de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), Carlos Nasta.
Acaso la experiencia extrema sea la noticia conocida el 12 de marzo último. Un matrimonio dejó a sus tres hijos -todos de menos de cuatro años- dentro del automóvil para ir a jugar al bingo de San Francisco, en Córdoba. La historia tuvo, dentro de todo, un final feliz. La policía auxilió a los tres chicos, que lloraban desconsoladamente dentro del auto estacionado frente a la sala de juegos. Una hora después, los padres fueron a buscarlos a la jefatura policial. En el caso intervino un juez de menores, que decidió entregar a los niños a sus padres y citarlos luego en los tribunales.
Otros riesgos
"Afortunadamente no es algo frecuente, pero al riesgo del confinamiento y de estar sin ventilación, se suman otros riesgos relacionados con las ventanillas y los techos corredizos en los autos con sistema automático, ya que el motor del levantavidrios es muy potente. Hemos tenido varias amputaciones de falanges por esta causa -explicó el jefe del Departamento de Urgencias del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, Jorge Fiorentino-. Otra imprudencia es que los chicos viajen con la cabeza afuera y hasta sabemos de casos de decapitación."
"Es una cuestión de sentido común. Es probable que la familia que deja solo a un chico dentro del auto también lo deje solo en su casa", opinó el médico pediatra del Hospital Universitario Austral, Diego Montes de Oca.
"El difícil que se asfixie, pero puede deshidratarse si queda expuesto al calor. Además, está la parte psicológica del chico, que no sabe qué pasa y sobre todo para los más chiquitos, que lo sienten como un abandono", agregó el pediatra.
Montes de Oca recordó que la primera causa de muerte en los niños en nuestro país son los accidentes, y el automóvil no está exento de ser un escenario peligroso para ellos. "No hay una verdadera conciencia de dónde y cómo deben viajar los chicos en el auto. Sólo el 2% de los chicos recién nacidos se van del lugar donde nacieron en una sillita para el auto", afirmó.
"Están los riesgos que provienen del mundo externo y los riesgos a los que los niños están expuestos por los peligros que los acechan desde su intimidad psíquica. Me refiero a niños sin problemas psicológicos", consideró Susana Bidolsky, del Instituto Universitario de Salud Mental de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires.
Gustavo Brambati es subgerente de Seguridad Vial del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi) y vivió en carne propia, aunque como testigo, esta traumática experiencia. Cuando era niño, su hermano quedó dentro del auto frente a los acantilados en Mar del Plata, y una falla en el freno de mano lo dejó al borde del precipicio. "Nunca más dejamos de pensar en lo que podría haber pasado", cuenta.
"La recomendación es que todos se queden abajo o todos se queden arriba. Cuando dejás un auto con carga el freno de mano se vuelve más vulnerable y es común que los chicos bloqueen los pestillos y dejen a los adultos afuera", dijo Brambati.
"Quedan expuestos a muchos de los riesgos del tránsito aunque no estén circulando, porque a veces estas situaciones ocurren con autos detenidos en lugares prohibidos o en doble fila", alertó el presidente de Luchemos por la Vida, Alberto Silveira.
"Desde el punto de vista vial, los niños pueden mover palancas, frenos de mano, salir del vehículo o sacar alguna parte de su cuerpo afuera y tirar objetos fuera del vehículo, una sucesión de peligros para ellos y también para terceros. Ni que hablar de si roban el auto con ellos adentro", agregó la directora de Educación Vial de Luchemos por la Vida, María Cristina Isoba.



