
Demolerán edificios para erigir un complejo en Las Heras y Austria
Etapas: la idea complementa la construcción de la plaza del Lector, que se habilitará el próximo 28 detrás de la Biblioteca Nacional.
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La manzana de Barrio Norte que alberga a la Biblioteca Nacional se convertirá en uno de los más amplios centros culturales de la ciudad cuando sea terminado un proyecto que incluirá la construcción de un multicine, un teatro, una sala de convenciones, un anfiteatro al aire libre, restaurantes y dos plazas equipadas con novedosos sistemas de última tecnología.
Para esto serán demolidos tres edificios situados detrás de la biblioteca, sobre la avenida Las Heras, entre Agüero y Austria, y se construirán garajes subterráneos para más de 1000 vehículos.
El 28 de este mes se inaugurará la primera parte del plan: la denominada plaza del Lector. Son 2700 m2 en la esquina de Las Heras y Agüero; un terreno que estuvo abandonado durante años y que era foco de las quejas de los vecinos.
Según estima el director de la Biblioteca Nacional, Oscar Sbarra Mitre, la obra completa estará terminada para la segunda mitad del año próximo. La inversión total requerida será cercana a los 30 millones de pesos, que serán aportados por la empresa Parking Lot, la cual tendrá la concesión de los estacionamientos por cinco años.
Antes de fin de mes, está previsto que sean demolidos los tres edificios de la avenida Las Heras. Dos de ellos se encuentran semiabandonados _sólo funciona una guardería para los empleados de la biblioteca en uno de ellos_ y el otro es la sede de la embajada de Paraguay, a la que se le cederá otro inmueble en la zona.
"Queremos hacer un circuito cultural en la zona, donde ya hay otros espacios para esta actividad, como el Centro Cultural Recoleta. Además, los vecinos tendrán un espacio agradable, cómodo y con gran preponderancia del verde", indicó Sbarra Mitre.
Plaza de última generación
La plaza del Lector será un espacio atípico, a tal punto que las autoridades no dudan en llamarla de "última generación".
Allí habrá 140 bancos con puestos de lectura, contará con un sistema de música funcional direccional, que se escuchará sólo en el interior del espacio verde, y una pantalla de video de grandes dimensiones difundirá imágenes de las muestras culturales que auspicia la biblioteca.
Los usuarios de la hemeroteca podrán retirar los diarios del día para leer en la plaza, así como algunos libros de la sección de canjes de la biblioteca.
Los 2700 m2 de la plaza están cercados por rejas.El público podrá acceder de 8 a 21. La iluminación funcionará toda la noche, habrá guardianes de una empresa de seguridad y se instalará un sistema de vigilancia que consiste en el control por medio de cámaras de video.
"Los propios vecinos pidieron que se restringiera el uso, debido a que en otras plazas de la zona se instala gente a vivir o se juntan grupos de jóvenes a tomar cerveza de noche y generan disturbios", explicó Sbarra Mitre.
La construcción de la plaza fue postergada durante mucho tiempo, pero las quejas de los vecinos hicieron posible que las autoridades de la biblioteca y las del gobierno porteño se pusieran de acuerdo para su concreción, ya que ambos organismos se disputaban la posesión del predio en cuestión.
En enero último llegaron a una solución: la plaza sería financiada por una empresa privada, que obtendría la concesión de los dos subsuelos de estacionamientos por cinco años, pagaría un canon de 4000 pesos por mes y luego cedería la construcción subterránea para que la biblioteca la utilice como futuro depósito.
Ahora, se puede ver todos los días a una veintena de operarios en el lugar, que trabaja con toda premura para terminar a tiempo la obra.
Cines y teatros
El proyecto, que en un principio se completaba con la inauguración de la plaza, terminó convirtiéndose en un megaemprendimiento.
Junto a esa plaza y a la que se sitúa en la esquina de Las Heras y Austria se construirá el centro cultural de tres plantas.
Según se prevé, allí habrá 12 salas de cine, un teatro, salas de exposiciones, un auditorio, un salón de convenciones, un patio de comidas y oficinas de la biblioteca. En los subsuelos también se construirán cocheras.
Los cines serán en su mayoría de tipo comercial, pero al menos tres salas estarán destinadas a difundir ciclos culturales organizados por la biblioteca.
La plaza de la esquina de Austria y Las Heras se remodelará de modo que sea gemela a la del Lector. Esa obra también comenzará este mes y podría estar terminada en octubre próximo.
Como muchas de las oficinas administrativas se mudarán al futuro centro de la calle Las Heras, quedarán libres varias salas en el edificio de la biblioteca, con lo que se triplicará la cantidad de puestos de lectura para los usuarios.
Lo que aún resta por definir es cómo será el acuerdo económico con la empresa constructora en lo que se refiere a la edificación del centro cultural.
Sólo se conoce lo que sucederá con los estacionamientos situados debajo de las plazas.
"La concesión es por cinco años, pero podría extenderse, de común acuerdo con la empresa, si cuando se venza el plazo siguen interesados en el negocio y la biblioteca no necesita el espacio para depósitos", indicó el director del organismo.
Los terrenos situados sobre la avenida Las Heras habían sido expropiados en 1961, por la ley nacional 15.796, para construir futuras ampliaciones de la biblioteca, que en definitiva fue inaugurada 35 años después.
Juntos
El presidente Carlos Menem y el jefe de Gobierno de la Ciudad, Fernando de la Rúa, olvidarán por un rato las diferencias políticas y se mostrarán juntos el 28 del actual, en la inauguración de la plaza del Lector.
Al menos, los dos comprometieron su presencia en el acto de apertura del nuevo espacio verde. Claro que la decisión se transmitió antes de que el gobernador Eduardo Duhalde apostara a una consulta popular contra la segunda reelección presidencial y desencadenara un nuevo escenario en el panorama político del país.
Precisamente, la plaza del Lector se construyó después de que el gobierno nacional y el de la ciudad autónoma zanjaran una vieja disputa por la posesión de las tierras de la esquina de Las Heras y Agüero.
Si bien se definió que el terreno pertenece a la Biblioteca Nacional, el gobierno porteño participó del proyecto y quiere tener parte del crédito de la concreción de la obra.
Catarata de críticas por la condición actual del paseo
Respaldo: vecinos del lugar, incluido el párroco de San Agustín, fustigaron el abandono, la suciedad y el ruido de la zona.
Los vecinos de las calles que rodean la Biblioteca Nacional ignoran el destino previsto para la parte de la cuadra que da a Las Heras, donde se construirá el centro cultural. Pero hay algo que sí tienen claro:el estado actual del lugar es lamentable.
La mayoría condenó el derribo de los tres edificios en cuyo solar se levantará el centro, mientras que celebró la construcción de nuevos garajes. Pero muchos querrían que al lugar lo cubriera el pasto.
"Esos edificios están pidiendo a gritos que los tiren, no tiene sentido que hagan una plaza y no derriben todo lo demás", dijo a La Nación Alberto Díaz, párroco de la iglesia de San Agustín, situada frente a la vereda de la discordia.
El sacerdote opinó que el verde "le daría un espacio más digno a la biblioteca", dado el tránsito excesivo y el ruido de la zona, que le obligan a cerrar las puertas de la parroquia durante el culto.
Reformas necesarias
Rubén Corbani, un arquitecto que tiene su oficina en la calle Agüero, defendió la ampliación de la zona verde por ser éste el proyecto inicial de hace tres años. "Hay que devolverle al barrio todo lo que ya le fueron quitando", reivindicó.
Días atrás, unos 20 obreros trabajaban a brazo partido en la construcción del garaje subterráneo sobre el que se erigirá la plaza del Lector, cuya inauguración está prevista para el día 28. Ya estaban levantadas las rejas, pero en su interior sólo se veían cemento y pilares.
Algunos vecinos manifestaron críticas más duras. "Deplorable. Esa cuadra es deplorable", sostuvieron Norberto y Mari, que llevan dos años viviendo en la calle Copérnico. No ahorraron cuestionamientos: "Cuando llueve, la vereda se embarra y tenemos que andar entre el tránsito".
La circulación de vehículos fue igualmente objeto de críticas entre los vecinos de la avenida Las Heras. Silvia de Romeo defenestró el excesivo movimiento de colectivos sobre dicha arteria.
Matilde Jackson se unió al comentario de Romeo. Ambas coincidieron además en que Las Heras "debe transformarse en una vía de mano única".
Pintadas y basura
También hubo quejas por el deterioro de la escalinata con balaustrada y estatuas que une Copérnico con Galileo. Pintadas, suciedad y basura acompañan esta construcción de los años veinte.
"Hablamos con las autoridades de la ciudad, pero nadie se hace responsable", afirmó Mari, que explicó que la escalera divide dos zonas de limpieza, por lo que nadie se ocupa de ella.
Aunque la mayoría lo apoya, el derribo de los edificios tiene algunos detractores.
Brenda, que prefirió reservar su apellido, trabaja en la Biblioteca Nacional y deja a su hijo en la guardería del primer piso de Las Heras 2587, una de las construcciones destinadas a ser derrumbadas.
Ella y otras madres se han organizado en su defensa."Iban a tirarlo y nos opusimos. Este edificio no molesta a nadie", afirmó con vehemencia ante la consulta de La Nación .
Claire Pinsent consideró todo lo contrario: los edificios le parecieron "horrorosos" y expresó que deberían tirarlos.
Vecina de la calle Galileo desde hace ocho años, dijo que "sería lindísimo que hicieran una plaza en su lugar".
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