
Abuso
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En medio de cuestionamientos por "haber recibido con anterioridad y encubrir" las denuncias contra dos monjes católicos por abuso sexual , la Iglesia de Mendoza decidió cerrar el reconocido Monasterio del Cristo Orante, en Tupungato, a la espera de que avance la investigación de la Justicia provincial.
La medida fue dispuesta por el titular del Arzobispado de Mendoza, Marcelo Colombo, a través de una circular. En el texto, el titular de la arquidiócesis local confirmó que la causa "está siendo evaluada por la justicia penal, canónica y del estado", por lo que reconoció la necesidad "en lo inmediato", de considerar el modo de continuar "esta experiencia de vida religiosa en este contexto". Por tal motivo, determinó cerrar las puertas de la abadía, ubicada en Gualtallary, un paradisíaco sitio al pie de la Cordillera de Los Andes, en el Valle de Uco, una de las zonas donde nacen los mejores vinos del país. "Luego de hacer las consultas pertinentes, incluido el Consejo Presbiteral, y mientras se esclarecen los hechos sometidos a juicio, he tomado la decisión cautelar de cerrar preventiva y provisoriamente el Monasterio", indicó Colombo, a la espera del desarrollo de la pesquisa judicial contra los principales referentes de la congregación, Diego Roque y Oscar Portillo, fundadores y monjes profesos del Cristo Orante, quienes fueron denunciados por un ex seminarista. El joven asegura que comenzó a ser víctima de vejámenes cuando era menor de edad, hace unos 10 años, y que los hechos ocurrieron durante cinco años.
En los últimos días, crecieron las críticas al proceder de la Iglesia local. La Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico cuestionó la metodología empleada por el Arzobispado y dijo que "viola los derechos de las víctimas", ya que desde hace tiempo venía realizando una investigación paralela, de la que no se conocen resultados. "El método empleado por el Arzobispado de Mendoza para tratar el caso, responde a una línea? institucional donde la mentira y el ocultamiento son pilares fundamentales", indicó la entidad en un comunicado, haciendo referencia a la falta de garantías que supone el procedimiento canónico, principalmente las del debido proceso y defensa en juicio.
Hace una semana, luego de un allanamiento en Tupungato, los detenidos fueron imputados por "abuso sexual simple, agravado por ser figura de autoridad y por abuso sexual con acceso carnal y en tentativa". Se espera que en los próximos días el denunciante se presente finalmente a ratificar y ampliar su denuncia, ya que no lo hizo en una convocatoria que se realizó a mitad de semana por recomendación de su psicólogo.
Por otra parte, monseñor Colombo estableció además que el control del lugar quedará bajo estricta responsabilidad del Arzobispado, en manos de un sacerdote que desempeñará el oficio de Moderador diocesano del Monasterio. Se trata del presbítero Aldo Vallone, "de vasta trayectoria ministerial y muy reconocido por su generoso servicio de distintas misiones pastorales", indicó la máxima autoridad de la grey católica mendocina. También dispuso cómo será la reubicación de quienes vivían hasta ahora en el lugar.
"Compartiendo el dolor que nos generan esos acontecimientos, les ruego que nos acompañen con su oración. Sé de muchos que aman el Monasterio del Cristo orante y allí han vivido momentos de honda intensidad espiritual. Les pedimos sepan comprender lo inédito de la situación planteada y la imprescindible actuación prudencial que se espera de la Iglesia en casos como éstos", expresó Colombo.
En estos días hemos tomado conocimiento de la detención de dos sacerdotes, fundadores del Monasterio del Cristo Orante, una institución conocida entre nosotros y más allá de nuestra provincia desde hace varios años. La pequeña comunidad de cuatro hermanos que allí viven han quedado sin sus responsables máximos. Sin prejuzgar sobre la culpabilidad de estos sacerdotes.
Hemos escuchado el sufrimiento de quienes se han acercado a declarar estos hechos dolorosos que originaron la causa en la sede penal canónica y en la justicia penal estatal. También hemos tenido en cuenta los distintos elementos aportados a estas causas, algunos de los cuales no fueron efectuados en la declaración en la causa canónica, pero referidos públicamente por las máximas autoridades de la procuración penal. Todo ello nos exige velar por el bienestar de los jóvenes religiosos que han permanecido en el Monasterio.
Los hermanos más jóvenes, apenas ingresados, regresarán a sus domicilios familiares y seguirán siendo acompañados espiritualmente en su búsqueda vocacional. Los hermanos mayores, uno profeso y otro novicio, ya sacerdote, vivirán en adelante en una comunidad parroquial a designar y podrán seguir discerniendo su llamado vocacional en un clima de contención espiritual.
En cuanto a la administración y gestión del Monasterio, ahora responsabilidad directa de la Arquidiócesis, y mientras continúe este doloroso estado de cosas, serán encomendadas a un sacerdote que desempeñará el oficio de Moderador diocesano del Monasterio del Cristo orante. Para eso, he elegido al Presbítero Aldo Vallone, de vasta trayectoria ministerial y muy reconocido por su generoso servicio de distintas misiones pastorales.
Compartiendo el dolor que nos generan esos acontecimientos, les ruego que nos acompañen con su oración. Sé de muchos que aman el Monasterio del Cristo orante y allí han vivido momentos de honda intensidad espiritual. Les pedimos sepan comprender lo inédito de la situación planteada y la imprescindible actuación prudencial que se espera de la Iglesia en casos como éstos.
Recemos sobre todo por quienes están sufriendo a causa de hechos tan dolorosos, para que puedan transitar el camino de la verdad, y para que nosotros podamos hacerlo junto a ellos. En ese contexto, como ya manifestáramos en nuestro comunicado del pasado 27 de diciembre, reiteramos nuestro compromiso con la justicia y nos ponemos a su entera disposición.
Ponemos nuestras vidas en manos de Jesús, el buen Pastor, apenas nacido en Belén. La Virgen del Rosario no nos abandone y esté como siempre, al pie de nuestra cruz.



