
Desconcierto de la familia del piloto desaparecido
La esposa y la madre de Alejandro Ferzola siguen sin comprender qué ocurrió con el helicóptero
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Estela tiene entre sus manos la credencial de trabajo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) de su marido, Alejandro Ferzola, desaparecido hace casi un mes, cuando pilotaba un helicóptero y se dirigía hasta Pinamar. A esa credencial se aferra cual estampita de un santo e, inconscientemente, la aprieta fuerte cada vez que nombra a su marido durante una entrevista con La Nacion.
Al lado de Estela está Beatriz, la madre de Alejandro, que hojea de manera incesante un álbum de recortes y fotos con los momentos inolvidables de la vida de su único hijo, del que dice que salió a trabajar y nunca más regresó.
Ambas mujeres pasan sus días entre aeropuertos y campos inaccesibles haciendo su propia búsqueda y, por la noche, mirando una y otra vez las fotos y videos del piloto y ex comisario de la policía bonaerense que en su adolescencia supo ser un ciclista prometedor.
Tanto Estela como Beatriz agradecen a las autoridades nacionales y de la provincia de Buenos Aires que aún se siga buscando a Ferzola, pero cuestionan cómo se actuó en las primeras horas de la desaparición del piloto, a bordo del helicóptero Robinson 44 perteneciente a la ANSV.
"Mis nietos, Andrés, de 23 años, y César, de 25, no están yendo a su trabajo desde que desapareció su padre. Ellos salen todos los días a buscar a su padre y nosotras, también, porque sentadas acá, llorando, no hacemos nada", dice Beatriz, con la voz entrecortada, y agrega: "He ido a ver todo lo que pude, incluso a un vidente".
"Sus compañeros y amigos también salen a buscar cada uno por su lado. Salen en cuatriciclos, a caballo, con baquianos. Es de la desesperación que tienen", dice Estela, que sigue sin encontrar explicación a la desaparición.
"Siempre voy a reprochar a la persona que lo debía recibir en Pinamar y esperó hasta la noche para avisar. Dejó pasar más de cinco horas antes de preguntar", enfatiza durante la entrevista Beatriz.
Las dudas y las incógnitas en la familia de Ferzola crecen con cada día que pasa sin tener novedades del paradero del piloto.
"El tenía cuatro o cinco celulares. ¿Cómo no van a poder localizarlo en ninguno?", se pregunta Beatriz sin hallar respuesta.
"No sé lo que pasó. Pero el helicóptero debe haber emitido alguna señal aunque él no haya podido hacerlo. Si no, se lo llevaron a otro lugar, como Uruguay o... no sé", arriesga Beatriz, ante la misteriosa desaparición de su hijo.
"Estoy muy desconcertada dice Estela. El era muy prudente en todo. Siempre revisaba su helicóptero antes de volar, controlaba el combustible y el peso que llevaba. Era muy preparado en todo. Incluso se había llevado unas frutas por si tenía hambre durante el vuelo. Es algo inexplicable que haya pasado esto, que llevemos casi un mes y no sepamos nada".
La semana pasada, la Administración Nacional de la Aviación Civil (ANAC) informó que se trazaron nuevas rutas en los rastrillajes que continúan diariamente en busca de rastros de Ferzola.
Un vocero de la ANAC dijo a la agencia Télam que se trazaron nuevos caminos de búsqueda y se realiza un rastrillaje muy fino para dar con el paradero del helicóptero y el piloto.
Sobre el operativo, agregó: "[Se hace] teniendo en cuenta la ruta que llevaba desde Brandsen hasta Santa Teresita, aunque ahora ampliamos la búsqueda hasta Pinamar y dividimos la zona en cuadrículas para trabajar".
En ese marco, indicó que se están planeando nuevas hipótesis de trabajo, pensando en que el piloto cambió el recorrido y que, en lugar de haber bajado en Santa Teresita para cargar combustible, hubiera seguido hasta Pinamar.
"En estos momentos, estamos peinando la zona de una forma muy fina con dos helicópteros, uno de la Fuerza Aérea y otro del Ejército", explicó, y añadió que cuando hay alguna zona de bosques o lagunas se designa al personal de tierra y ellos son los que caminan por la zona".
Otra alternativa
"También se pensó en enviar una pequeña embarcación a la bahía de Samborombón, pero teniendo en cuenta que los primeros 10 kilómetros de costa no superan el metro y medio de profundidad, se dejó de lado esta iniciativa", concluyó la fuente.
Beatriz Ferzola, al ser consultada por La Nacion sobre si algún familiar del piloto participó de los rastrillajes oficiales, dijo: "Nos invitaron, pero no quisimos subir. No quiero volar más ni perder a nadie más de mi familia".
La incertidumbre familiar la resume Beatriz en una frase: "A nadie debería pasarle eso. Mi hijo era muy bueno... Es muy bueno, porque está desaparecido".



