Descubren actas de bomberos falsas
La Ciudad levantaba clausuras preventivas a locales bailables sobre la base de disposiciones de la Superintendencia Federal de Bomberos apócrifas. Por lo menos existen pruebas de que lo hizo una vez y, en cambio, nadie puede asegurar que no lo haya hecho en otras ocasiones.
Esta irregularidad quedó corroborada ayer en la Legislatura porteña, durante la declaración de Alberto Corbellini, jefe de la División Prevención de la Superintendencia Federal de Bomberos, y de Guillermo Bonfoco, suboficial de esa dependencia, ante la comisión investigadora de la tragedia de Cromagnon.
La pista la acercó el diputado Martín Borrelli (Compromiso para el Cambio), que consultó a Corbellini sobre una disposición emitida el 12 de noviembre de 2004 por la superintendencia, con la firma del "auxiliar Carlos G. Rolón, de la División Bomberos". Ese documento dejó sin efecto la clausura preventiva de un local situado en el subsuelo de Perón 1764 y de ella se valió la Unidad Polivalente de Inspectores de la ciudad para rehabilitar el funcionamiento del comercio, a nombre de una sociedad anónima, en otra resolución que también exhibió Borrelli.
Mientras examinaba la disposición junto con el abogado que lo acompañaba, la cara de Corbellini habló antes que su boca. Y expresó alarma. Luego, el comisario dijo: "Me gustaría que esto fuera investigado porque un auxiliar no puede firmar una disposición, un auxiliar es personal civil. Y por el nombre no lo conozco. Además, la División Bomberos no existe; somos la Superintendencia Federal de Bomberos. No tiene asidero ni validez".
Poco antes, Corbellini había explicado que los bomberos no poseen autoridad para ordenar clausuras ni para levantarlas, respuesta ante la cual el diputado presentó los papeles mencionados.
"En síntesis, esta disposición es falsa", concluyó Fernanda Ferrero (Recrear), presidenta de la comisión, y aceptó el pedido de Borrelli de elevar la documentación al fiscal por la sospecha de que alguien pudo haber fraguado documentación pública para legitimar una actividad comercial.
Procedimiento
Consultado sobre los certificados que los bomberos extienden como garantía de que un local posee el sistema de prevención y extinción de incendios, Corbellini recordó que -hasta Cromagnon- su renovación era anual, pero confió que muchas veces pasaban meses entre la fecha de vencimiento y la fecha en que el propietario o responsable del local iniciaba el trámite de reactualización. Meses en los que el comercio seguía abierto sin uno de los requisitos exigidos para funcionar.
Luego, el comisario reveló que, cuando descubrían que un local operaba fuera de la norma, sólo avisaban al responsable del comercio, para que diera solución a la irregularidad (el certificado vencido u otra). Y sostuvo que no advertían al gobierno porteño porque "no hay norma que lo ordene".
Sobre Cromagnon, Bonfoco relató que él inspeccionó el local para renovar el certificado en noviembre de 2003. Y no recordó haber visto goma espuma ni guata en el cielo raso. "El único material combustible estaba en el techo, pero el riesgo de propagación de llamas estaba limitado a un sector que no alcanzaba al público", dijo.
Para pasado mañana, la comisión citó a Julio Crespo Campos, coordinador del Consejo de Emergencia porteño, para explicar cómo actuó el consejo durante la noche de la tragedia.
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