Detectaron las llamas desde el aire y actuaron a tiempo para salvar su lodge en Chubut
Las altas temperaturas, la sequía extrema y los vientos intensos potenciaron un fuego que ya arrasó más de 45.000 hectáreas; la noche de terror que vivieron en La Pilarica
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ESQUEL.– La Patagonia atraviesa uno de los peores episodios de incendios forestales de los últimos años. Desde hace más de un mes, el Parque Nacional Los Alerces y los valles cercanos en Chubut sufren un avance imparable de las llamas.
Las altas temperaturas, la sequía extrema y los vientos intensos potenciaron un fuego que ya arrasó más de 45.000 hectáreas. Los focos activos se encuentran principalmente en Puerto Patriada y Villa Lago Rivadavia, lo que obligó a vecinos y turistas a tomar decisiones con rapidez, mientras brigadistas, bomberos voluntarios y vecinos autoconvocados mantienen guardias permanentes para proteger viviendas y animales.
Entre los afectados se encuentra La Pilarica Lodge, un emprendimiento turístico de Villa Lago Rivadavia, cuyo dueño, Tristán González Branca, relató a LA NACION cómo vivieron la noche en que el fuego se acercó a menos de 300 metros de la hostería.

“La noche que el fuego avanzó hacia el lodge, el 21 de enero a las 19 horas, fue una tarde tranquila. Había humo, estaba avanzando, pero no sabíamos dónde estaba. Cuando comenzamos a ver mucho humo, nos levantamos y vimos que estaba a 300 metros. Tuvimos bronca, miedo, un poco de todo", recordó Tristán.
La hostería se encontró rodeada por una columna de humo que ya se veía desde días antes, pero no hubo aviso oficial de la municipalidad ni plan de evacuación. “La municipalidad no nos avisó nada, no hubo ningún plan de evacuación ni que se estuvieran preparando para lo que venga. Cero, un desastre. La columna de humo que se veía desde hace días, y cuando levantamos el dron vimos el fuego y avisamos a la villa. Mandamos la foto, el video, y ahí se armó el revuelo. De hecho, hay gente de la municipalidad que me escribió a mí para ver dónde estaba el fuego, sabiendo que usamos un dron para ese medio”, agregó.
La noche se volvió aún más angustiante por la incertidumbre y la sensación de vulnerabilidad. Además, los fuertes vientos cambiaban la dirección de las llamas y hacían volar las cenizas y brasas hacia la hostería y otras casas del valle.
Estrategias para proteger La Pilarica Lodge
Sin recursos oficiales inmediatos, pero con la seguridad de resguardar lo necesario, los dueños de la hostería improvisaron todas las medidas posibles. “Tenemos una bomba sumergible con un buen caudal y tomas de riego. Lo que hicimos fue regar todo; igual cargamos la camioneta con las cosas necesarias en caso de evacuar. Teníamos barbijos, anteojos de sol, máscara de soldar, otra de amoladora, que vino bien para evitar las cenizas y humo que venían para taparnos los ojos, que era lo que más molestaba. Estuvimos regando, haciendo guardia, cargando agua a vecinos que venían con tótems. Tuvimos un foco que se prendió a 20 metros de la hostería, pero lo encontramos a tiempo. Usamos matafuegos, toallas mojadas, y lo controlamos”, relató.
El miedo aumentó cuando un pastizal cercano comenzó a arder: “Ese momento que se nos empezó a prender un pastizal, ahí nos asustamos y dijimos de prepararnos para correr“. La hostería y los vecinos de Villa Lago Rivadavia quedaron expuestos a la amenaza de nuevas chispas y reactivaciones del fuego que avanzaba de forma impredecible.
Apoyo de brigadistas y autoridades
El auxilio oficial llegó recién cerca de las 23 horas, cuando brigadistas y bomberos voluntarios comenzaron a intervenir. “Los brigadistas fueron abocados a una casa del bosque, un vecino que estaba a 100 metros, y hubo 20 camionetas y brigadistas trabajando hasta tarde. Después iban y venían todo el tiempo”, explicó.
Aunque la intervención fue esencial, la coordinación con autoridades provinciales y municipales resultó insuficiente para la magnitud de la emergencia. Los vecinos debieron improvisar con recursos propios, mientras los brigadistas se concentraban en puntos críticos del valle, muchas veces sin poder operar los medios aéreos por la intensidad del viento y la baja visibilidad.

La devastación alcanzó también la economía local y la vida diaria de la comunidad. “A nosotros nos afectó bastante y a la gente de la villa también. Es triste ver cómo quedó todo. El tema de angustia, incertidumbre y cómo sigue el negocio, la villa y la gente que tiene animales; otros se quedaron sin comida; es conseguir insumos, elementos para construir casas nuevamente. El emprendimiento nos afectó muchísimo, tuvimos cancelaciones, reservas paradas que postergaron en el mes que más se trabaja, que teníamos casi 70% de ocupación. Siempre hay movimiento, veníamos contentos y se nos complicó”, relató con angustia.
Muchos vecinos de Villa Lago Rivadavia y Cholila tuvieron que autoevacuarse por prevención, y la comunidad enfrenta un escenario de incertidumbre sobre la continuidad de los servicios turísticos y la recuperación del valle.
El avance del fuego en Chubut
Los incendios comenzaron a principios de diciembre en Puerto Patriada por un rayo, pero se intensificaron en las últimas semanas. El fuego avanzó desde el lago Menéndez hacia el norte del Parque Nacional Los Alerces, cruzando hacia Villa Lago Rivadavia y otras áreas pobladas. La sequía extrema, el viento intenso y las altas temperaturas generan constantes reactivaciones de los focos, incluso dentro del perímetro del parque nacional.
Según la Agencia Federal de Emergencias (AFE), este tipo de incendios suelen ser causados por negligencia o acción humana en un 95% de los casos, lo que complica aún más su control. El Servicio Meteorológico Nacional prevé que las altas temperaturas y la ausencia de lluvias continuarán durante los próximos días, lo que mantiene elevado el riesgo de propagación.
Medidas oficiales y desafíos
Los gobernadores de Chubut, Río Negro, Neuquén, La Pampa y Santa Cruz reclamaron al Congreso la sanción de la Ley de Emergencia Ígnea, tras registrarse más de 230.000 hectáreas quemadas en la región durante los últimos meses. Mientras tanto, los helicópteros y aviones hidrantes tienen limitado funcionamiento por las ráfagas de viento que superan los 50 km/h, obligando a los brigadistas a depender principalmente de recursos terrestres y de la coordinación con vecinos.
El intendente de El Hoyo, César Salamín, describió la situación como inédita: “Nunca vi un incendio que dure tanto y se propague de esta manera. Los patagónicos tenemos la virtud de no bajar los brazos”.
El daño al ecosistema del Parque Nacional Los Alerces y sus alrededores es irreversible en muchas áreas. Se perdieron bosques centenarios, pastizales y hábitats naturales, lo que afecta la flora y fauna autóctona.
A pesar de la devastación, González Branca destacó la necesidad de enfrentar la reconstrucción. “El mensaje que daría es levantar la cabeza. La naturaleza busca reinventarse, entender la conciencia, pensar en una posible reforestación que se conversa con gente de la villa, organizarse para exigir mejores políticas de control, acciones de la municipalidad, la provincia, mayor responsabilidad y respuesta de aquellos que están a cargo de la seguridad de la gente y el medio ambiente, sobre todo en el Parque Nacional”.
Aunque el fuego ya no amenaza directamente a Villa Lago Rivadavia, la tranquilidad es relativa. Todavía quedan algunos troncos encendidos que emiten columnas de humo, y los vecinos, junto con el equipo de La Pilarica Lodge, se organizan para enfriarlos y evitar que el incendio vuelva a reactivarse. Ayer llevaron a cabo un relevamiento con un dron y armaron un mapa de los puntos calientes. “Estamos atentos, paso a paso, tratando de cuidar lo que queda y ayudar a la comunidad”, concluyeron desde la hostería.
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