
Dieron de alta al médico internado
Buena noticia: fue dado de alta el médico Sergio Wisky, quien logró superar las 48 horas críticas en las que el hantavirus pone en prueba al organismo; aún quedan tres personas internadas que luchan por vivir.
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El médico del hospital de El Bolsón Sergio Wisky, quien se encontraba internado desde el 11 de noviembre en el Hospital Castro Rendón de la provincia de Neuquén.
Autoridades del hospital dijeron que abandonó el centro asistencial en la mañana de ayer, una vez repuesto de la afección que contrajo el mes pasado.
Por otra parte, el ex juez Remigio González Moreno continúa en terapia intensiva con un cuadro clínico estable en el que se evidencian algunos signos de mejoría, de acuerdo al último parte médico suministrado en el día de ayer por personal de la Clínica Finochietto.
Su esposa, Noemí Nasif, internada desde el pasado sábado en el mismo centro de salud, sigue en el área de terapia intensiva con síndrome febril. Su parte médico indicaba ayer un leve deterioro de su salud respecto al día de su internación.
Tanto el ex juez como su esposa están desde el sábado con terapéutica antiviral.
La Nación también se acercó a la clínica Favaloro para conocer el estado de Mónica Borile -esposa del médico Roberto Martín fallecido el 20 de octubre último de hantavirus en El Bolsón- quien fue internada el sábado pasado.
En este caso fue imposible obtener datos acerca de su salud. Personal de la clínica indicó que sólo se suministra información a la prensa de lunes a viernes.
Jornada de Solidaridad
Los habitantes de El Bolsón, junto con sus vecinos de Bariloche, llevaron a cabo en el día de ayer una jornada de solidaridad con epicentro en la plaza central del El Bolsón.
Además de compartir un almuerzo, analizaron la situación sanitaria de la zona debido a los casos de hantavirus registrados hasta el momento, y las consecuencias económicas que puede dejar sobre el turismo y la producción agrícola dicha enfermedad.
La huida del turismo y el rechazo generalizado a los productos regionales, por la falsa creencia de que pueden trasmitir el virus, provocan angustia y malestar entre los bolsonenses.
Varios productores se quejaron porque algunos comerciantes alertaron a sus clientes con carteles que decían "compre con tranquilidad esta fruta que no es del Bolsón".
Una semana alarmante
En la última semana, el hantavirus conmocionó a la opinión pública debido al incremento de personas infectadas.
El viernes último el Ministerio de Salud admitió a La Nación que se trata de una epidemia.
El 13 de noviembre murió la periodista de San Carlos de Bariloche, Isabel Moreiras, de 47 años, quien se desempañaba como jefa de prensa del Concejo Deliberante de dicha ciudad.Hasta el momento es la última víctima fatal.
Dos días más tarde era internado el ex magistrado Remigio González Moreno, con los síntomas del hantavirus -estado febril agudo, dolores musculares, vómitos y fuertes dolores de cabeza.
González Moreno contrajo el mal en la localidad de El Bolsón cuando acudió al funeral de su cuñado Rogelio Nasif -de 41 años- quien murió el 21 de septiembre y, luego de su suegra, Ester Cortizo de Nasif -de 71 años- fallecida el 10 de octubre. Ambos habían contraído el hantavirus.
Como si fuera poco, el ex magistrado había trasladado a la empleada doméstica de la familia Nasif, Flora Carrimán, al Hospital de Clínicas en donde la mujer falleció el 26 de octubre.
El Instituto de Virología Humana de Pergamino confirmó que la señora Carrimán, de 60 años, era otra víctima del hantavirus.
El sábado último fueron internadas la esposa de González Moreno, Noemí Nasif y Mónica Borile, esta última esposa del médico de El Bolsón Roberto Martín, quien falleció hace un mes y medio. Los estudios realizados a ambas mujeres arrojaron resultados positivos respecto a estar afectadas por el hantavirus, el cual ya cobró seis víctimas fatales en dos meses.
En la Capital, eliminan ratas e insectos para evitar contagios
Prevención: en la ciudad de Buenos Aires prospera el plan de control de plagas, que intenta combatir a roedores e insectos para impedir la transmisión de enfermedades.
Las ratas y los insectos que conviven con los porteños parecen haber sido declarados, sin papeles ni sesión de por medio, visitantes no gratos de la metrópoli. Desde junio último, 3194 manzanas de la Capital Federal fueron sometidas al programa intensivo de control de plagas urbanas ejecutado por la Dirección de Política y Control Ambiental del Gobierno de la ciudad autónoma.
En los barrios de la zona sur se efectuó el mayor número de desratizaciones; el combate contra los insectos, específicamente contra el mosquito aedes transmisor del dengue, tuvo como principales focos el autódromo municipal, el cementerio de Flores y el cementerio de autos ubicado en Villa Lugano.
De acuerdo con las últimas cifras procesadas del semestre, las desratizaciones en la vía pública alcanzaron a 2254 manzanas y 1940 fueron desinsectadas.
La desratización y la desinsectación fueron puestas en marcha por la administración anterior de Buenos Aires como métodos sistemáticos de preservación de la salud. La población estable de roedores y algunas clases de insectos, agentes potenciales de transmisión de enfermedades, sembró la preocupación entre las autoridades.
Cohabitantes peligrosas
"Más aún si tenemos en cuenta que, hoy por hoy, las ratas habitan las casas y los edificios a la par de la gente; ya no existen ratas de cueva, o sea, aquellas que tienen sus nidos en la tierra", comentó a La Nación Rodolfo Civitarese, titular de la dependencia a cargo de las campañas.
La suciedad producida por nuestra urbe constituye el caldo de cultivo para la existencia de roedores. Según Civitarese, esta conexión se comprobó "principalmente en la zona sur de la ciudad, donde se ha realizado la mayor cantidad de desratizaciones".
Sin embargo, el jefe de operaciones indicó a La Nación que "no existen colonias de ratas en ningún punto dentro de este área, sino una población distribuida homogéneamente. Sólo observamos una presencia más pronunciada en las adyacencias del Riachuelo y en las estaciones de ferrocarriles".
La prevención representa la finalidad del plan de control de plagas y no la alarma a la población, muy sensibilizada por la epidemia de hantavirus registrada en el interior del país.
Y si bien la campaña empezó mucho antes de dicho brote, las autoridades de la Comuna impartieron ahora "instrucciones a la línea Roca para el desmalezamiento de sus terrenos linderos, por si algún roedor llega en los trenes", tal como aclaró Civitarese.
El transmisor de dengue
Acerca de la desinsectación, el blanco principal de la campaña es el control del mosquito aedes, posible transmisor del dengue.
Se colocaron en todo el ámbito de la Capital Federal larvi-trampas para detectar la época de eclosión de los huevos, además de la fumigación periódica de las áreas aptas para la reproducción de este insecto, "como el cementerio de Flores, el autódromo municipal y el cementerio de autos, ubicado en Avenida Cruz y Escalada", señalaron en la Dirección de Política Ambiental.
Otros insectos que se combaten son las hormigas y las arañas. Muchas veces, las operaciones de fumigación se originan por llamados de los vecinos que alertan sobre la presencia de colonias de alimañas.
Pero, en su mayoría, los operativos son fruto de inspecciones de rutina realizadas por treinta empleados del departamento dirigido por Civitarese. Tras los informes, se ordena el envío de cuadrillas.
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