
Diez heridos por una pelea entre puesteros bolivianos en Escobar
Por una puja por el control de los puestos
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El enfrentamiento entre unos 300 comerciantes bolivianos de la feria de Escobar y los laderos de un comerciante de su par de La Salada, en Lomas de Zamora, que se presentó ayer como nuevo administrador de los puestos del centro comercial dio paso a una trifulca de enorme magnitud, cuyo saldo fue de diez heridos, cinco de ellos, policías, y un centenar de contusos, como consecuencia de palazos y pedradas.
Según indicaron fuentes policiales, la puja se produjo por la titularidad de los puestos del predio, situado sobre la Avenida de los Inmigrantes, de esa localidad del norte del conurbano.
Una vez más, la comunidad boliviana quedó en medio de un conflicto con un trasfondo oscuro: el de los talleres textiles ilegales, muchos de los cuales fueron instalados en el conurbano después de que se potenciaron los controles en la Capital, tras la muerte de seis personas en un taller informal del barrio porteño de Caballito.
La gresca ocurrió cerca de las 9, luego de que centenares de comerciantes que suelen ocupar los mil puestos de la feria se encontraron con que, durante la noche, varios hombres habían entrado en uno de los dos grandes tinglados que albergan los stands, en el barrio Lambertucci, presuntamente por orden de Roberto Murillo.
Guerra de feriantes
Murillo es un comerciante que ostenta la propiedad de varios puestos en La Salada, la tradicional feria situada junto al Riachuelo, en Lomas de Zamora, cuyos puestos, en su mayoría, los ocupan bolivianos.
Aparentemente, él ingresó con varios vigiladores en el predio, luego de cortar un candado que bloqueaba uno de los portones. Tal acción habría sido advertida por el sereno, que realizó la denuncia por usurpación.
"Somos muchos los que sufrimos golpes varios, y dos feriantes, que fueron asistidos por médicos del municipio, tuvieron que recibir varios puntos de sutura. Varios vehículos quedaron dados vuelta y no sabemos si esto ha terminado aquí o si volverán a prepotearnos", dijo un feriante.
Varios efectivos de la comisaría 1a. de Escobar se presentaron en el lugar y Murillo les mostró un contrato de alquiler que, según dijo, lo habilitaba como nuevo administrador de la feria. Pero los comerciantes a cargo de los puestos rechazaban su presencia.
Los policías dialogaron con ellos durante la mañana, para impedir incidentes, mientras el hombre permanecía atrincherado en la oficina que aseguraba tener derecho a ocupar.
Pero a las 9, horario de apertura de la feria -que sólo funciona los domingos-, los ánimos se exaltaron y comenzaron a volar piedras y palos.
La policía debió pedir refuerzos y llegaron al lugar 15 patrulleros de la comisaría local y de dependencias cercanas. El tumulto duró una hora y media, y varias personas, entre ellas, cinco policías y algunos comerciantes, resultaron heridas, aunque ninguna de gravedad, según se informó.
Finalmente, Murillo abandonó el predio, protegido por la policía y los vigiladores que había llevado. No hubo detenidos por los incidentes, aunque fuentes policiales aseguraron que se identificó a algunos de los agresores, que podrían ser arrestados. En tanto, el fiscal de Escobar Facundo Flores investiga si realmente hubo una usurpación.




