
Difundieron la redacción original del tercer secreto de Fátima
El cardenal Ratzinger dijo que no es obligatorio aceptar una "revelación privada".
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ROMA.- El llamado tercer "secreto" de Fátima, es decir la tercera parte de la revelación que tres pastorcitos portugueses dijeron haber recibido de la Virgen en 1917, ya no es tal. El Vaticano dio a conocer ayer el texto completo de la intrigante y guardadísima profecía, y confirmó que no alude a nada apocalíptico o a profundas divisiones de la Iglesia, como se especuló, sino que se refiere a hechos que pertenecen al pasado: el atentado que sufrió el papa Juan Pablo II en 1981 y la persecución de los cristianos que tuvo lugar en los últimos cien años, en un siglo marcado por la violencia, las guerras y la crueldad. Su significado esencial es un llamado a la oración, a la conversión y a la penitencia.
"Quien había esperado impresionantes revelaciones apocalípticas sobre el fin del mundo o sobre el curso del futuro de la historia debe quedar desilusionado. Fátima no nos ofrece este tipo de satisfacción de nuestra curiosidad", dijo el cardenal alemán Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, en la reunión de prensa en el Vaticano. El Papa le encomendó al influyente guardián de la ortodoxia católica la delicada tarea de explicar el misterio de Fátima, uno de los secretos más guardados de la Santa Sede desde hace cuatro décadas.
Aunque desde el 13 de mayo último se sabía que el tercer secreto preanunciaba el frustrado atentado perpetrado por Alí Agca el 13 de mayo de 1981, en la Plaza de San Pedro, el Vaticano aún tenía pendiente la divulgación de 28 líneas escritas a mano por sor Lucía, la única de los tres pastorcitos videntes aún viva. Lucía se reunió en mayo con el Papa en Fátima, en una visita en la que, luego de la beatificación de sus primos Francisco y Jacinta, el cardenal Angelo Sodano reveló las partes esenciales del tercer secreto.
En el texto hecho público hoy, escrito el 3 de enero de 1944, Lucía, que hoy tiene 93 años, relata haber visto "al lado izquierdo de Nuestra Señora a un Angel con una espada de fuego", que con fuerte voz decía "Penitencia, Penitencia, Penitencia" "a un obispo vestido de blanco", del cual "hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre".
Ratzinger explicó que se trata de un texto de "carácter simbólico" que no alude solamente al atentado que sufrió el Papa en 1981, que de todos modos "es el punto central de la visión", sino que también describe como "un viacrucis" el camino de la Iglesia en el último siglo. "En la visión podemos reconocer el siglo pasado como siglo de los mártires, como siglo de los sufrimientos y de las persecuciones contra la Iglesia, como el siglo de las guerras mundiales y de muchas guerras locales que han llenado toda su segunda mitad y han hecho experimentar nuevas formas de crueldad", afirmó en el comentario teológico que acompañó el texto.
El cardenal explicó que se trata de una "revelación privada" -que es "una ayuda de la fe" que difiere en grado y en esencia de la "revelación pública", que Dios hace a la humanidad y que exige el asentimiento de la fe-. Pero destacó que deja "un mensaje de gran optimismo" porque demuestra que "el amor es más fuerte que el odio" y afirma que "la fuerza de Dios también puede cambiar la historia".
Leído en el hospital
El texto de Lucía dice que el Santo Padre "fue muerto", mientras que Juan Pablo II se salvó del atentado de 1981. Lo que había adelantado Sodano, en cambio, hablaba de un "obispo vestido de blanco" que "cae a tierra como muerto". Ratzinger relativizó esta sutil diferenciay explicó que la visión "muestra la fuerza que se opone a la destrucción".
Recordó que después del atentado del 13 de mayo de 1981 -fecha que coincide con la fiesta de la Virgen de Fátima- el Papa pidió desde el hospital donde se hallaba que le llevaran el texto de la tercera parte del tercer secreto. Según dijeron ayer, fue en esa oportunidad, y no antes, cuando el Papa leyó por primera vez la profecía que ninguno de susantecesores había considerado oportuno dar a conocer.
Recordó también que el mismo Juan Pablo II explicó el haberse salvado del atentado con estas palabras: "É fue una mano materna a guiar la trayectoria de la bala y el Papa agonizante se paró en el umbral de la muerte" (13 de mayo de 1994).
"Que una "mano materna" haya desviado la bala mortal", dijo, "muestra sólo una vez más que no existe un destino inmutable, que la fe y la oración son poderosas, que pueden influir en la historia y que, al final, la fe es más potente que las divisiones".
Indicó que la revelación privada en el mensaje de Fátima puede ser una ayuda válida para comprender y vivir mejor el Evangelio en el momento presente. "Es una ayuda que se ofrece, pero no es obligatorio hacer uso de ella."






