
Disminuye el deseo sexual por la crisis
Es la consecuencia más inmediata del estado de stress agudo; el síntoma no se supera fácilmente, según los especialistas
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Las cuentas bancarias no están solas en el corralito: la crisis financiera también dejó bajo llave el deseo sexual de muchos argentinos. Las colas en los bancos y la incertidumbre generalizada afectaron las relaciones de pareja del 85% de las personas, de acuerdo con una encuesta de la consultora D´Alessio Harris.
Según los especialistas en sexualidad, la inhibición del deseo es la consecuencia más directa e inmediata del estado de stress agudo, una situación que se reaviva en momentos de angustia como la actual.
"Cuando uno está en crisis, surgen los síntomas de stress y entonces se generan nuevos neurotransmisores que determinan el funcionamiento del cuerpo en estado de alerta. En esa situación se presta atención al peligro externo y se desatienden otras situaciones, como la pareja y los hijos", explicó León Gindín, titular de la cátedra de Sexualidad y Salud de la Universidad de Belgrano.
Según Gindín, el peligro de las situaciones de crisis radica en que la falta de deseo sexual no desaparece en forma automática cuando se superan los problemas: "Siempre se sale de las crisis, pero el síntoma queda muy pegado", señaló el sexólogo.
"Muchas personas vinculadas con la actividad política, profesionales y gente de clase media en general están viniendo a consultar por problemas de índole sexual", agregó.
El país tiene experiencia en problemas íntimos: durante los 80, en tiempos de hiperinflación, el promedio nacional de relaciones sexuales cayó de cuatro veces por semana a sólo una. Y durante la Guerra de las Malvinas, el porcentaje de pacientes que se acercaron a consultar por "falta de ganas" pasó a ser el principal motivo de consultas a sexólogos (el porcentaje de pacientes con ese problema pasó del 5 al 40%), según un estudio del Centro de Educación, Terapia y Educación en Sexualidad, Cetis.
La relación entre los aspectos económicos del país y el comportamiento sexual de las parejas también se refleja en los consultorios de los médicos obstetras; a largo plazo, podría registrarse en los índices de natalidad del país.
"Objetivamente, las consultas disminuyeron aproximadamente un 20% en casi todos los consultorios obstétricos. Esto puede deberse a dos cosas: una es que exista una mayor consideración por parte de las parejas a la hora de embarazarse y la otra, que el pago de los seguros o medicinas prepagas puede estar retrasado o en muchos casos suspendido por la crisis", explicó el doctor Mario Sebastiani, del servicio de obstetricia del Hospital Italiano.
El índice de natalidad, que sería la medida justa para evaluar una posible merma de embarazos, sólo se conocerá a principios del año próximo y entonces se sabrá realmente qué ocurrió.
Buenos amigos
En tiempos de crisis, el deseo sexual se esconde detrás de sentimientos de afecto y compañerismo: "Hay una disfunción generalizada del deseo. La gente está preocupada por lo que va a pasar y todo se corrió hacia el espectro económico. En situaciones como ésta uno se cobija en los afectos, pero no hay deseo sexual", explicó Laura Pietrasanta, médica ginecóloga y sexóloga clínica, ex vicepresidenta de la Sociedad Argentina de la Sexualidad Humana (SASH).
"Cuando una persona está deprimida o angustiada -continuó-, el sexo es lo último que viene a la mente. Se pierde todo interés y se hacen inasequibles a la seducción y la excitación eróticas. Los varones son los que peor la pasan, porque para ellos el sexo es identificatorio. Si falta trabajo y falta sexo, el varón muere."
Los especialistas distinguen un mínimo porcentaje de parejas que mejoran su intimidad en momentos de tensión. "Hay gente a la que el sexo le resulta como un ansiolítico, pero a la mayoría no", señaló Pietrasanta.
El vacío de deseos íntimos y la angustia que genera el rumbo de la economía trajeron otras consecuencias inmediatas: el consumo de tabaco, alcohol y ansiolíticos está en alza, a pesar de las dificultades económicas de la mayoría de los consumidores.
"El cigarrillo está asociado con situaciones de angustia y de placer. En este caso la ansiedad que provoca la situación económica se transforma en compulsión hacia el cigarrillo", dijo Claudio Valverde, vicepresidente de la Asociación Antitabáquica Sin Pucho, que organiza grupos de autoayuda para dejar de fumar o mantener esa decisión.
"A los que dejaron el cigarrillo se les hace complicado mantenerse sin fumar. Lo que les decimos es que reflexionen que se trata de dos cosas independientes y que en una tienen la posibilidad de decidir ellos y en la otra no", agregó Valverde.
Según datos de la Cámara de la Industria del Tabaco y de Bodegas de Argentina (una organización que agrupa a la mayoría de las bodegas nacionales), la venta de cigarrillos y de vinos no disminuyó a pesar de lo que indicaban todos los pronósticos.
"A pesar de la crisis económica, las ventas se mantienen. En las últimas tres semanas no llevamos mediciones de la venta de cada vino -como lo hacemos siempre- debido, justamente, a la crisis económica, pero la percepción que tenemos es que las ventas no disminuyeron", explicó Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina.
La venta de ansiolíticos, es decir, sustancias que disminuyen la tensión emocional, los estados de angustia, stress, ansiedad o pánico, aumentó el 5 por ciento durante diciembre, en tanto que no se disponen aún datos oficiales sobre lo ocurrido en enero pasado, informó Daniel Alvarado, de la Confederación Farmacéutica Argentina.
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