
Docentes bonaerenses: un día de paro por cada 11 de clase
Por primera vez, esta provincia no podrá cumplir el mínimo de 180 días de clases que impone la ley 25.864; los maestros de escuelas públicas paran por reclamos salariales y de infraestructura
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LA PLATA.– Es un panorama desalentador: por la crisis educativa en la provincia de Buenos Aires, el gobierno de Daniel Scioli, por primera vez, no podrá cumplir con la ley nacional 25.864, que establece un mínimo de 180 días de clases.
Sucede que hasta hoy los 4,7 millones de alumnos bonaerenses tuvieron que soportar un paro docente cada 11 días, lo que achicó significativamente el calendario escolar 2012.
En total, hasta ahora, se registraron 15 medidas de fuerza de los distintos gremios docentes bonaerenses sobre 175 jornadas reales de clase que se cumplirán este año.
Y si a estas protestas se les suma la huelga del martes próximo, convocada por Udocba, y el paro de 48 horas lanzado por el Frente Gremial Docente, para el jueves y viernes de la semana próxima, el promedio de clases dictadas se achicará y los números revelarán que cada diez días la actividad escolar bonaerense es afectada por alguna medida de fuerza que deja a los chicos sin clases.
La directora general de Cultura y Educación bonaerense, Nora de Lucía, reconoció ayer la gravedad del asunto. En diálogo con LA NACION, admitió: "Lamentablemente no se cumplirán los 180 días de clases. Sin tener en cuenta los paros anunciados para la semana próxima, llegaremos a 175 días de clases".
La funcionaria, que llegó a su cargo hace tres meses en reemplazo de Silvina Gvirtz, aseguró que "las últimas medidas de fuerza no tienen razón".
"Hemos convocado a los maestros para dialogar, pero insisten con hacer huelgas. Los únicos perjudicados son los alumnos y los nueve millones de padres que otra vez no podrán enviar a sus hijos a la escuela la próxima semana", sostuvo De Lucía.
En medio de está difícil situación, el jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez, mantuvo ayer un durísimo enfrentamiento público con el secretario general del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (Suteba), Roberto Baradel.
El funcionario de Scioli acusó al sindicalista de hacer un paro político para demostrar su fuerza gremial y calificó de "irracional, ridícula y estéril", la medida de fuerza.
Alberto Pérez, además, no descartó que la huelga docente tenga vinculación con el posicionamiento de Nuevo Encuentro, el partido político del titular de la Administración Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), organismo que controla los medios de comunicación, Martín Sabbatella.
"La única explicación es que éste es un paro político, a 15 días de que terminen las clases, que va a afectar a 4,7 millones de chicos, que se quedarán sin clases", argumentó el jefe de Gabinete de Scioli para cuestionar al dirigente sindical de los docentes bonaerenses.
Baradel, alineado con el gobierno de Cristina Kirchner, le respondió a los gritos y en un cruce de comunicación por Radio La Red cuestionó la gestión de Scioli por las demoras en el pago de algunos sueldos, irregularidades en liquidación de los haberes y problemas edilicios en 1000 escuelas del interior y del conurbano bonaerense.
El sindicalista acusó al funcionario de "coincidir con la línea editorial del diario Clarín" y negó que pertenezca al espacio de Nuevo Encuentro, liderado por Martín Sabbatella.
"El problema que tenés vos, Alberto Pérez, es que con los dirigentes del Frente Gremial no podés arreglar por abajo de la mesa como lo hacés con otros dirigentes", dijo el líder del Suteba.
Descuento de haberes
De Lucía respaldó públicamente al jefe de Gabinete y aseguró que de prosperar los paros habrá descuentos: "No vamos a pagar por servicios no prestados".
Consultado por LA NACION sobre cómo se recuperarán los días de paro, la funcionaria fue contundente. "No llegamos con los tiempos. No sé cómo se recuperarán los contenidos perdidos durante los días en que no hubo clases por las huelgas. La Subsecretaría de Educación está trabajando en el tema", aseguró De Lucía.
Los docentes bonaerenses exigen: la reapertura de las negociaciones paritarias, la liquidación de sueldos atrasados, la modificación de los topes de las asignaciones familiares de los maestros y mayor inversión en infraestructura escolar, entre otras cosas.
Pero la crisis educativa en la provincia no se circunscribe a los días de clases perdidos por las medidas de fuerza efectuadas por los gremios docentes.
La actividad escolar se vio seriamente afectada por los tornados que, en abril de este año, azotaron las escuelas del oeste y el sur del conurbano y las inundaciones sufridas en agosto y septiembre últimos en el interior de la provincia y en la zona ribereña bonaerense.
A este panorama se suman la falta de pago a los transportes escolares de las zonas rurales y a los propietarios de lanchas que transportan a los chicos a los colegios del Delta y las recurrentes demoras en los pagos a los proveedores de los comedores escolares, que en los últimos meses pusieron en jaque ese servicio, al que concurren unos dos millones de niños a desayunar, almorzar o merendar.
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