
Donde la tranquilidad tiene su reino
Es la única localidad de la costa que agotó su capacidad hotelera; para lograrlo, rebajó sus precios
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CLAROMECO.- Situado a casi 600 kilómetros al sur de la ciudad de Buenos Aires, este balneario, con una población estable de poco más de dos mil quinientos habitantes, se quedó el último fin de semana sin alojamiento para los turistas, con lo que escapó a la regla que marcó la primera quincena de la temporada 2001 en el resto de las playas bonaerenses, donde los hoteles y campings no llegaron a completarse.
Aunque, para lograr esto, los comerciantes y empresarios claromequenses tuvieron que rebajar los precios hasta un 20 por ciento, al menos en lo que tiene que ver con el rubro gastronómico.
"Afortunadamente, este fin de semana llegó mucha gente", relató Javier Campanini, a cargo de la Oficina de Turismo local, que depende de la Municipalidad de Tres Arroyos.
Aquí, durante casi todo el verano, el sol nace y se pone por el mar. Este fenómeno se produce a raíz de la posición geográfica de la villa balnearia.
Según cuenta Alonso Isidro Nieto en su libro "Así nació Claromecó", la villa se fundó a partir de una donación de tierras realizada por los descendientes de Juan Bellocq, quien en 1830 había levantado en esta zona la estancia San Francisco.
Un concurso especial
De playas amplias, con arena fina, esta ciudad nació en 1920 y aparece como el reino de la tranquilidad y paraíso de los pescadores.
Estos últimos tendrán el próximo fin de semana el suceso más importante de la temporada: las 24 horas de la corvina negra. Se trata de un concurso con 70.000 pesos en premios a repartir entre los pescadores que capturen los ejemplares más grandes de la mencionada especie marina o de raya y cazón.
"En años anteriores llegaron a juntarse más de 7500 cañas de pescar a lo largo de la playa. Era un espectáculo fenomenal: con la costa copada de linternas y soles de noche", recordó Luis Alberto Chederese, detrás del mostrador de su bazar, el comercio más antiguo del balneario, situado sobre la calle 28.
Frente al comercio de Chederese, el funcionario de la Oficina de Turismo aconsejo a aquellos visitantes que planeaban llegar hasta aquí el próximo fin de semana que reserven habitación o lugar en los campings debido al evento organizado por los pescadores. Pero señaló que durante el resto de la semana existen plazas disponibles.
Sin carpas, muchas opciones
Los cuatro balnearios instalados en los 1200 metros de playa de la villa tienen pocas carpas y sombrillas debido a que está permitido el descenso con vehículos hasta el borde del mar.
"Claromecó brinda la posibilidad al turista de programar en pocos minutos su excursión de pesca o su deporte náutico preferido, debido a que los trámites de despacho de las embarcaciones resultan muy ágiles", explicó Gustavo Groenenberg, propietario del parador La Barra, quien, como muchos habitantes de la zona, desciende de los inmigrantes holandeses que junto a grupos de dinamarqueses colonizaron Tres Arroyos, San Cayetano y Necochea, a principios de 1900.
Según otros comerciantes consultados, este verano se advirtió más que en otros años el retraso en el comienzo de la temporada. Esto obedeció a la demora en la cosecha fina en la zona. De acuerdo con los operadores inmobiliarios locales, antes los turistas definían en septiembre los alquileres de las viviendas, pero este año tardaron un poco más.
El destino de Claromecó está íntimamente ligado a la pesca artesanal, una actividad de la que viven casi 50 familias. En la villa funciona una cooperativa que explota las nueve lanchas que se dedican a la captura de cazón, corvina, mero, salmón y pejerrey. A falta de muelle y escollera, las embarcaciones se hacen a la mar tiradas por tractores o caballos percherones. Además de las playas, Claromecó cuenta entre otros atractivos con el faro de 54 metros de altura. Para llegar hasta el punto más alto hay que subir 278 escalones.
En la orilla oeste del arroyo Claromecó se levanta el balneario parque Dunamar, una forestación de dunas encarada hace más de 50 años por Ernesto Fridolin Gesell, hermano de Carlos Gesell, fundador de la villa de ese nombre.
El incendio que el 31 de diciembre último destruyó parte de la estación forestal conocida como El Vivero, una zona de 1000 hectáreas forestadas, constituyó el único acontecimiento que alteró la paz local.
Orense y Reta, dos alternativas
CLAROMECO (De un enviado especial).- Además de esta villa balnearia, otras dos localidades, Reta y Orense, conforman los kilómetros de costa del litoral atlántico del partido de Tres Arroyos.
El primero de los balnearios, que tiene una extensión de 30 kilómetros de playas, debe su nombre a la memoria de Martín Reta, un hijo de inmigrantes españoles que soñaba con hacer del pueblo no sólo un sitio turístico, sino un puerto marítimo para la comuna, en la década del 20. La desembocadura del río Quequén Salado, la Cueva del Tigre y la Gruta de la Virgen de Lourdes constituyen los principales atractivos turísticos.
La historia de Orense, situada a 86 kilómetros de Tres Arroyos, se remonta a 1929, cuando se formó una comisión con el fin de organizar un centro turístico. Los sitios turísticos más importantes son el Médano 40, una duna de gran altura con un amplio mirador en la cima; la laguna La Forestal, y el salto de San Julián.
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