Dos desaparecidos al arder un yate
Estaba por amarrar en el Yacht Club cuando estalló; rescatan a cuatro personas
1 minuto de lectura'
El paseo de una familia que había salido a navegar en un soleado sábado por el Río de la Plata terminó ayer en tragedia cuando su velero estalló en llamas, metros antes de amarrar en Puerto Madero y naufragó.
Dos de los navegantes permanecían anoche desaparecidos y otras cuatro personas que iban a bordo, entre ellas una niña de 2 años, pudieron ser rescatadas anoche de entre las llamas y las aguas por la Prefectura Naval.
Arturo y Luis Romero, Romina Casiolo y la pequeña Sol Tempy habían zarpado del Yacht Club de Puerto Madero a bordo del velero Andariega.
Una mujer mayor, que no fue identificada, y el timonel José Navarro Balza también estaban allí, pero anoche, al cierre de esta edición, permanecían desaparecidos y eran buscados en la Dársena Norte por buzos de la Prefectura Naval.
La familia y la tripulación recorrieron el canal Mitre y al atardecer, cuando regresaban a puerto, sufrieron el accidente.
Estaban a 30 metros del muelle del del Yacht cuando se produjo una explosión y un incendio a bordo, por razones que aún se desconocen.
Desde el club vieron la escena. Advirtieron el velero incendiado deslizándose por el interior del dique y de inmediato avisaron a la Prefectura Naval, que concurrió al rescate.
Naufragio en el dique
Mientras la embarcación se hundía poco a poco, sus ocupantes se arrojaron sin salvavidas al agua, donde, por momentos, se advertían llamas producto de la mezcla con el combustible.
El ayudante de tercera de la Prefectura Naval Sergio Aquino, de 24 años, intentó acercar el barco para amarrarlo, y evitar que se aproximara al casino flotante, pero sufrió quemaduras leves en el rostro.
Los pasajeros no tuvieron tanta suerte. Romina Casiolo tiene quemaduras en el 35 por ciento de su cuerpo, Arturo Romero tiene lesiones en ambas manos; Luis Romero, quemaduras en el 2 por ciento de su anatomía y la pequeña Sol sufrió leves heridas en las manos.
Los heridos fueron trasladados en ambulancias del SAME al HospitalFernández y luego resultaron derivados al Sanatorio Trinidad.
Un autobomba y más de diez oficiales de Prefectura controlaron el fuego con rapidez y rescataron a los náufragos.
Conforme pasaban los minutos, la confusión aumentaba; el olor a combustible del barco que se hundió, transportado en el viento, llegaba hasta el casino flotante y el embarcadero de Ferrylíneas, desde donde zarpan buques hacia Uruguay.
En la dársena, los hombres de Prefectura corrían, saltando por encima de las mangueras de los bomberos, mientras un humo negro y denso se elevaba sobre Puerto Madero.
Los apostadores del casino flotante se agolparon en las barandas para ver qué había sucedido y los que estaban haciendo fila para entrar corrieron debajo de las grúas de Puerto Madero, para observar mejor la escena.
En el agua, gomones de la Prefectura Naval, con buzos entrenados, se tiraron una y otra vez en el agua oscura para buscar a tientas a los desaparecidos, hasta agotar el combustible. Lo reponían y volvían a intentar, aunque sin suerte.
La esposa de Navarro, llamada Alejandra, y que se dedica a administrar embarcaciones, llegó al puerto desesperada buscando a su marido, un hombre muy querido en el Yacht Club, pues desde hace cinco años había abandonado su departamento en Palermo, para mudarse a vivir a su barco.





