
Dos testigos derrumbaron la coartada de Horacio Conzi
Una mesera vio el ataque de celos del imputado; declaró un testigo arrepentido
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"Mientras miraba hacia la barra, donde había una pareja besándose, Horacio Conzi comenzó a gritar «¡Sáquenlos! ¡Sáquenlos!». Estaba enfurecido, como si quisiera atacar a alguien. Marisol, la supervisora, intentaba contenerlo. Les dijo a los chicos que se retiraran del local. Cuando el muchacho bajaba las escaleras se dio vuelta y le vi la cara. Al día siguiente, su foto apareció en los noticieros: era Marcos Schenone."
Esta declaración pertenece a una chica que trabajaba como mesera en Dallas el 16 de enero de 2003, cuando asesinaron a Schenone. El remise que abordó el joven luego de salir del restaurante Dallas junto con dos chicas y un amigo fue baleado por el conductor de una camioneta similar a la de Horacio Conzi, uno de los dueños del complejo gastronómico situado en la esquina de Alvear y Avenida del Libertador, en Martínez.
Ayer, en la tercera audiencia del juicio oral que se sigue en los tribunales de San Isidro contra Conzi, la testigo de identidad reservada identificada como "E" relató todas y cada una de las escenas de la trama que comenzó en Dallas con el ataque de celos de Conzi cuando vio que Paula Alonso, la chica que había intentado conquistar esa noche, se besaba con Marcos Schenone.
Antes, Roberto "Roby" Halbinger, que había sido testigo de coartada de Conzi, aseguró ante los jueces Federico Ecke, Carlos Vales Garbo y Osvaldo Rossi que no estuvo con el acusado cuando ocurrió el homicidio. Que le entregó 3000 dólares de parte del hermano, Hugo Conzi; que lo llevó a Mar del Plata el día del crimen, y que había declarado que había estado con Horacio Conzi la madrugada del crimen a pedido del abogado Norberto Pérez, el entonces defensor del empresario.
"Cambié mi testimonio y decidí decir la verdad porque me secuestraron un hijo y porque recibí amenazas. La última vez que vi a Horacio fue en Mar del Plata, en un bar situado frente a la plaza Colón. Me dijo que le habían alquilado un departamento para poder refugiarse", afirmó el ex amigo del dueño de Dallas.
Luego de permanecer prófugo durante 57 días, un grupo de detectives de la policía bonaerense y de la SIDE capturó a Conzi en Mar del Plata.
Según la testigo "E", minutos después de que Conzi ordenó que expulsaran a Schenone (y a Gustavo Pacheco, Paula Alonso y Gisella Carabeta) escuchó a Sergio Colasante, gerente del complejo, a través de un handy, indicar al encargado del estacionamiento que preparara la camioneta de Conzi porque iba a salir de Dallas. Según consta en la causa impulsada hace dos años por el fiscal Mario Kohan, Conzi, presa de un ataque de celos, ordenó echar a Schenone y a sus amigos de Dallas. Salió del restaurante, abordó su camioneta, persiguió al remise Ford Galaxy en el que viajaban los cuatro jóvenes y disparó 14 tiros contra el vehículo.
Al presentar los lineamientos de la acusación, la fiscal de juicio Gabriela Baigún indicó que seguirá con las pautas planteadas en la instrucción por su colega Kohan e intentará demostrar que Conzi es el responsable de matar a Marcos Schenone.
Con los testimonios expuestos en las audiencias de ayer, a las que asistió Juan Carlos Blumberg, la fiscal y los querellantes comenzaron a cerrar el cerco sobre Conzi.
Anteayer, el remisero Fernández dijo que había recibido 32.000 dólares de allegados al imputado. Ayer, Halbinger dijo que, además del secuestro de uno de sus hijos, ocurrido un mes después del incidente, hace una semana la casa abandonada situada al lado de la suya, en Vicente López, fue incendiada en dos oportunidades.
Con el interrogatorio a la testigo "E", a Halbinger, a Colasante y a la supervisora Ulloa quedó en descubierto que el día del crimen allegados a Conzi montaron una maniobra para proteger al imputado, que incluyó la presentación de testigos falsos, la utilización de los teléfonos celulares de los empleados de cocina para comunicarse con el prófugo Horacio y el uso de sociedades fantasma para encubrir sus actividades.
"Horacio es terriblemente autoritario. Se cree superior a los demás. Es muy inteligente. Siempre fue un gran simulador. Tenía un arma y la portaba", recordó Halbinger.
"Con Hugo, o sos como él quiere o fuiste. Te mata", dijo la testigo "E".
Hoy declararán otras tres testigos de identidad reservada que, curiosamente, hace pocos meses fueron contratadas para trabajar en Dallas.



