
Edificios gemelos con un pasaje a dos calles
El primer rascacielos de 80m de altura La tradicional galería de la calle Florida fue la obra más importante de Francisco Gianotti La primera versión incluía un frente sobre Florida Tenía teatro, cabaret y restaurante
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La galería General Güemes -tal su nombre completo- constituye la obra más importante del arquitecto italiano Francisco Gianotti, según un artículo publicado en Arquitectura en línea. Con sus catorce pisos y unos 80 metros de altura, el edificio fue considerado el primer rascacielos de Buenos Aires.
Una primera versión contempló sólo un frente sobre Florida. Luego, la idea definitiva alumbró un edificio-pasaje que conectaría Florida con San Martín. En realidad, se trata de dos edificios que se construirían en estilo idéntico con los mismos materiales.
El programa de la obra reunía varias actividades, recuerda el artículo en la revista: oficinas,viviendas, un cine-teatro, dos restaurantes, un salón de fiestas (luego cabaret), una sucursal bancaria y locales comerciales. El basamento de planta baja y cinco pisos da cabida a los negocios. El pasaje peatonal (16 metros de largo por 8 de ancho y 14 de alto) y la terraza son los niveles que comunican ambos edificios.
A partir del tercer piso comienzan las filas de oficinas, separadas por patios de aire y luz, que además proporcionaban iluminación natural al pasaje mediante un piso de losas vidriadas que destruyeron las sucesivas remodelaciones.
El teatro, el cabaret y el restaurante fueron dispuestos en el subsuelo, según señala la fuente mencionada. La torre de viviendas de ocho pisos se levanta sobre el ala que da a Florida, pero el importante retiro que presenta con respecto a la línea municipal imposibilita su visión desde la calle.
Allí se ubicaban pequeños departamentos de dos ambientes, luego utilizados también como oficinas.
El mirador porteño
En la terraza se emplazaba el segundo restaurante, con mirador. Durante mucho tiempo, se dijo, los 80 metros de altura de la galería determinaron el punto más alto del país hecho por el hombre y los fascinados porteños pagaban 20 centavos por asomarse al mirador.
El conjunto debió tener un aspecto verdaderamente monumental para el paisaje urbano de la Buenos Aires de 1915, favorecido por la ausencia de los edificios que luego lo ocultaron al transeúnte. "La gran escala de la construcción no impidió un acabado trabajo de detalle, expresado en la calidad y riqueza de su ornamentación", relata la publicación.
Los ascensores fueron un alarde de velocidad para la época, capaces de recorrer 140 metros en 60 segundos.






