
El analfabetismo, en retroceso
Sin embargo, según cifras de la Federación Universitaria Argentina, aumentó la cantidad de personas que olvidaron cómo leer y escribir, que sumarían casi tres millones en todo el país
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A pesar de las duras condiciones socioeconómicas y de las dificultades por las que atraviesan los sectores sociales más desposeídos, el analfabetismo puro está en retroceso en la Argentina de fin de siglo. La gente quiere que sus chicos vayan a la escuela, porque saben que si no estudian, no tienen futuro.
La reflexión pertenece al director de Flacso e investigador del Conicet, Daniel Filmus, quien sostiene que, a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, en Brasil, en nuestro país hay una cultura de la escolaridad.
En Brasil, el 60% de la población tiene menos de cuatro años de escolarización. En la Argentina, según el especialista, un 97% de la población entre los 20 y los 25 años concluyó la escuela primaria.
Sin embargo, algunos estudios indican que la categoría conocida como analfabetos funcionales, integrada por aquellas personas que perdieron la capacidad de leer y escribir por desuso de la lectoescritura, estaría en aumento. Según cifras de la Federación Universitaria Argentina (FUA), rondaría el 7,3 por ciento.
La Dirección de Educación Básica para Adultos, del Ministerio de Educación, no suministró cifras de personas en esta condición. La coordinadora del área, Marta Fierro, sólo proporcionó datos del último censo nacional de 1991. De allí surge que, sobre 25.987.518 personas mayores de 10 años, había en el país un 3,7% de analfabetos puros (995.990 personas) y un 16,2% (4.223.731) de semianalfabetos (que no terminaron la primaria).
Fierro sostuvo que el analfabetismo puro en la Argentina está en retirada. Abonó su hipótesis con este dato: sobre 995.990 analfabetos puros en 1991, 322.000 personas eran mayores de 60 años.
Otros datos
Cifras colectadas por la FUA dan cuenta de que el analfabetismo no se rinde. Para peor, el deterioro de la educación disminuye el nivel de conocimiento de los chicos. Esa merma en el bagaje cognitivo de los estudiantes lleva a Filmus a sostener que "hoy en día, un chico termina la escuela primaria sabiendo mucho menos de lo que históricamente se aprendía en ese período".
Cristian Austin, coordinador del Programa Nunca es Tarde, de la FUA -que enseña a leer y escribir a unas 2000 personas con 500 alfabetizadores voluntarios-, destacó que si se les agrega a los datos del censo de 1991 el 7,3% de analfabetos funcionales, se alcanza un registro elevado: un 11% de la población.
Pero con el fin de circunscribir el asunto en el analfabetismo y sus cifras, ya que hoy se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Alfabetización, bien valen algunos datos colectados en un informe de 1997 sobre desarrollo humano de las Naciones Unidas y el Senado de la Nación: el 4% de la población argentina (estimada en unos 37 millones) era analfabeto.
Los datos más lamentables se ubican en las regiones del NOA y el Litoral. Chaco, con el 12%; Corrientes, con el 10%; Santiago del Estero, con el 9,5%; Formosa, con el 9,2%; Misiones, con el 9,1%; Jujuy, con el 7,8%, y Salta, con el 7,6% de analfabetos, son las provincias que exhiben registros alarmantes. En promedio, uno de cada diez argentinos residentes en estas regiones no sabe leer ni escribir, de acuerdo con ese informe.
En la ciudad de Buenos Aires, según datos de la Secretaría de Educación basados en el censo de 1991, había un 0,7 % de analfabetos. Actualmente, en el programa de Alfabetización, Educación Básica y Trabajo, se atiende una población de 45.000 estudiantes. De ellos, los analfabetos puros suman unos 300, atendidos en 60 centros en villas y barrios necesitados.
Respecto de los actuales niveles de analfabetismo en el mundo, el director general de la Unesco, Federico Mayor Zaragoza, precisó ayer que en el umbral del nuevo siglo hay más de 120 millones de niños en edad escolar que no reciben escolarización y unos 880 millones de adultos analfabetos en todo el planeta.





