El aseo del Pirovano dejó de ser tarea de pacientes
La concesionaria de la limpieza pagó a sus empleados
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La situación en el hospital Pirovano tendía ayer a normalizarse, como consecuencia de que la empresa concesionaria del servicio de limpieza abonó a sus empleados los haberes de junio y de julio y el aguinaldo adeudados, tras recibir la partida que a su vez le demoraba el Gobierno de la Ciudad.
Como informó LA NACION en su edición de ayer, los empleados mantenían una medida de fuerza desde el lunes último, al cumplirse tres meses sin cobrar, con lo cual la falta de higiene y limpieza, además de provocar la suspensión de la actividad en los quirófanos, generó un hecho insólito: los propios pacientes tuvieron que hacerse cargo de embolsar basura y de limpiar baños, salas y pasillos.
El director del hospital, Eduardo Cairoli, confirmó a LA NACION el cambio favorable a partir del pago de los sueldos, y estimó que, "a más tardar este fin de semana, la totalidad de los servicios médicos estará normalizada, considerando que las áreas quirúrgicas requieren una limpieza más exhaustiva que el resto", dijo.
Cirugías en peligro
Cairoli hizo notar que este tipo de problemas produce un mayor impacto en zonas muy sensibles del establecimiento en las que se realizan cirugías muy complejas, como las de cabeza y cuello, las esofágicas y las traumatológicas en personas de edad avanzada.
"La falta de higiene y la imposibilidad de suministrar alimentos están entre los temas más difíciles que se pueden presentar en un hospital", aseguró el director del establecimiento.
Aunque deploró los efectos de la medida adoptada por los empleados, el director se mostró "comprensivo" con la actitud "porque -entendió-, además de cobrar poco, no recibían su remuneración desde hacía tres meses".
El encargado del turno tarde del plantel de limpieza, Daniel Gil -integrante del grupo de 30 trabajadores contratados por la empresa Servicios Operativos de Limpieza (SOL), cuyo salario es de unos de 300 pesos mensuales-, contó que, como alternativa, el gobierno porteño había dispuesto que las tareas que ellos llevan a cabo las realizara el personal de la firma Klinser.
"Los de Klinser se ocupan de los consultorios externos, de las áreas de acceso, el jardín y el sector administrativo, incluido el despacho del director", explicó Gil.
No es lo mismo. "Está claro que poner en condiciones de higiene un quirófano es algo muy distinto", añadió Gil.
Como para que no quedaran dudas sobre esto último, el jefe de limpieza precisó que las salas de cirugía exigen muchas precauciones, especialmente la desinfección de todo lo que hay allí, "incluidos los cables de electricidad o las jeringas. También se necesita saber cómo tratar residuos patológicos o elementos con sangre", explicó.
"No es una oficina. Por eso, el atuendo mismo es distinto, compuesto por ropa reciclable, guantes, cofia, barbijos y botitas", enumeró Gil.
"Al ver lo hecho por Klinser en los quirófanos, los médicos se negaron a aceptar las cirugías", acotó.
"Se había puesto difícil"
Gil justificó la medida que habían adoptado: "Ya se nos había puesto muy difícil. Muchos de nuestros compañeros optaron por dormir aquí, porque no tenían ni para el transporte".
Aclaró que, no obstante, se habían puesto en condiciones las salas de guardia, de obstetricia y de terapia intensiva, "de modo tal de no involucrar las situaciones de urgencia. En realidad, no hubo grandes complicaciones una vez que se reprogramaron las operaciones que admitían una fecha posterior", aseguró.
De cualquier manera, Gil admitió que quienes no se salvaron de los efectos fueron los familiares de los pacientes que iban a cirugía, sobre todo los del interior, en cuanto a alojamiento y comida.
El hospital Pirovano, cuya fundación, en Monroe al 3500, del barrio de Coghlan, data de 1896, es uno de los nosocomios con mayor cantidad de cirugías: unas 15.000 anuales, con una visita diaria de alrededor de 2000 pacientes, atendidos por cerca de 450 profesionales.
Durante tres días, no pocas intervenciones dependieron nada más y nada menos que de la asepsia de los quirófanos. Detalle que, en otros tiempos, hubiera sonado extrañísimo.
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