
El avión les pasó por arriba y se salvaron
Los hermanos María del Carmen y Hugo Lezcano avanzaban a sólo 30 km cuando los chocó el ala del Boeing 737
1 minuto de lectura'

"Cuando salí del coche miré al cielo y recé por todos los que habían quedado dentro del avión y por nosotros", expresó María del Carmen Lezcano, una de las sobrevivientes de la tragedia del avión de LAPA ocurrida el martes último.
Ella y su hermano, Hugo Ignacio, circulaban por la avenida Costanera en dirección al Sur, en un Fiat 147 blanco, cuando el descontrolado Boeing 737 les pasó por arriba y destruyó parte del vehículo.
El rodado de los hermanos Lezcano, con chapa ACU 329, fue uno de los tres vehículos arrollados por el avión. No sufrieron ni un rasguño.
"De golpe me pareció escuchar el estruendo provocado por las turbinas del avión y sentí un cimbronazo como si me hubieran chocado el auto. Unos segundos después vi pasar el avión en llamas", recordó Hugo, casado y padre de dos niñas.
El destino puso a los Lezcano al borde de la muerte y los convirtió en testigos de la tragedia aérea más grande en la Argentina.
Conmovidos y afectados por la gente que vieron morir, los hermanos recibieron a La Nación en la perfumería que poseen en Tres de Febrero al 2800, en pleno centro de Caseros.
"Todo ocurrió muy rápido. Mientras nos desprendíamos de los cinturones de seguridad se podía ver cómo se incendiaba el avión y cómo los pasajeros se tiraban por la parte trasera. En ese momento conté como a 15 o 20 personas. Algunos corrían con sus ropas en llamas, como si tuvieran fuego en la espalda", relató Hugo, después de atender a una clienta.
El vínculo entre los hermanos y el momento de la tragedia había comenzado quince días antes, cuando recibieron una invitación para asistir a un evento en uno de los salones del complejo Punta Carrasco.
Ese día, una firma de cosméticos presentaba una nueva línea de productos y había convocado a sus clientes.
"A las 20 cerramos el negocio y cinco minutos más tarde partimos rumbo a la fiesta", agregó María del Carmen, madre de cuatro hijos de 22, 20, 12 y 3 años.
"En el momento del accidente, como no sabía dónde podía girar para ingresar en el predio de Punta Carrasco, circulaba despacio. No iba a más de 30 kilómetros por hora", explicó Hugo.
"Flaco, ¿estás bien?, me preguntó el chofer del taxi que había quedado treinta metros detrás de mi auto. Volvimos a nacer, me dijo. El avión pasó entre nosotros", recordó el propietario de la perfumería que funciona, desde hace 9 años, cerca de la estación Caseros.
Ni Hugo ni su circunstancial interlocutor vieron en ese instante que el Boeing 737 había arrastrado a un Chrysler Neón, cuyo conductor, el contador Oscar Ramonino, todavía no apareció.
Alejandro Grondona, el conductor del Audi negro, chapa BUR 612, el tercer vehículo chocado por el avión, salió ileso del accidente. Apenas sufrió un corte en la frente.
El vehículo, con parte del techo y la trompa abollados, fue llevado ayer a un taller de Quilmes.
"Me comentó que vio cómo el avión se le venía encima y se llevaba a la rastra a otro auto", expresó un conocido del sobreviviente.
Dolor por las víctimas
A los Lezcano les costaba hablar del accidente.
"Será muy difícil de olvidar la imagen del avión en llamas. Primero hubo un fuego chico en la parte delantera. Después, en cuestión de segundos, se escuchó una explosión, a la que siguió mucho más fuego", señaló Hugo, detrás del mostrador de su negocio.
El automóvil por el que había pagado 6700 pesos, hace tres años, quedó bajo la custodia de la Prefectura.
El seguro no cubrirá los casi 3000 pesos que demandará la reparación del vehículo.
La póliza sólo contempla la responsabilidad civil, el robo y la destrucción total. Nada expresa el contrato con la compañía de seguros sobre choques de aviones con automóviles.
"Seguimos vivos. Hubo algo en el destino. No era nuestra hora. Si andaba un poco más despacio y estaba un metro más atrás, no lo contaba. En ese momento, el auto era lo que menos me importaba. Estaba angustiado por la gente que había quedado atrapada", recordó Hugo.
A su lado, María del Carmen asentía y agregaba: "El semáforo en rojo provocó que no muriera más gente. El avión pasó frente a todos los autos que esperaban la luz verde".
Después del accidente, ante el peligro originado por un escape de gas, la policía los llevó hasta la estación de servicio Esso.
Allí, conversaron con Fabián Núñez, el pasajero que viajaba en el asiento 16A y había logrado escapar del avión.
Luego llamaron a su familia para llevarles tranquilidad, por si veían la chapa del auto por televisión.
""Que te choque un camión, un auto, pero ¡un avión!", exclamó Jorge, otro de mis hermanos, cuando le contaba lo que ocurrió. Mientras nosotros estamos vivos, hay mucha gente que sufre por los que murieron en el avión", concluyó María del Carmen, al borde del llanto.
1
2Argentina logró el podio en el Mundial del Helado en Italia: las recetas con las que conquistó al jurado
3Alerta en Florianópolis por más de 10.600 casos de gastroenteritis: las zonas que hay que evitar en las playas favoritas
4Todo lo que hay que saber para manejar en Uruguay: documentación, velocidades máximas y señalética



