El azar los cruzó en un colectivo de la línea 60 rumbo a la cena de Año Nuevo

Señorita Heart
Señorita Heart PARA LA NACION
Hace 16 años el azar los sorprendió en un transporte público. Él enseguida sintió que era la mujer de su vida y le pidió el teléfono. A ella la revelación le llegó un tiempo después. Están juntos desde entonces
La primera foto juntos
La primera foto juntos Fuente: LA NACION
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30 de diciembre de 2016  • 00:47

Un sinfín de casualidades debieron sucederse la noche del 31 de diciembre del año 2000 para que Ignacio y Paula se conocieran.

Ese fin de semana tenía un día de más. En el trabajo de Ignacio habían anunciado el jueves que el viernes no sería laborable y él se había lamentado no haberlo sabido antes para reservar pasajes a cualquier lugar lejos de la ciudad. El año anterior se había tomado un micro a Puerto Madryn y había recibido el año comiendo un asado con siete desconocidos. Tantas ganas tenía de pasar los festejos fuera de la ciudad que esa tarde le escribió un mail a su prima de Barcelona: “No sé qué hago en Buenos Aires en este día”. La noche no prometía gran cosa.

Finalmente decidió festejar con la familia de un amigo en zona norte. Se tomó un colectivo de la línea 60 y varias paradas después subió Paula, sin monedas y cargada de tantos bultos –bebidas, un tiramisú, la cartera- que al chofer le dio pena y la dejó pasar igual. Eran las nueve de la noche y el colectivo iba repleto de personas bien vestidas y cargadas de bolsas camino a sus cenas de fin de año. Paula se paró exactamente delante de Ignacio y a la primera frenada se vino contra él. “¿Querés que te lleve algo?”, le preguntó sin perder oportunidad. Ella lo miró y sonrió.

De vacaciones en la playa
De vacaciones en la playa Fuente: LA NACION

Unas cuadras más adelante el “ángel” –como le dice Ignacio- que estaba sentado a su lado se levantó para bajarse y le dejó el lugar. A la atracción inicial se sumó el diálogo fluido que mantuvieron durante todo el trayecto. Así se enteraron que ambos habían estudiado la misma carrera, que ella estaba empezando el libro que él acababa de terminar y que los dos amaban caminar por Palermo Viejo, cuando este barrio todavía no se había saturado de locales y bares de moda.

Antes de bajarse Ignacio le pidió el teléfono y aunque su cuerpo descendió del vehículo su cabeza se quedó toda la noche en él. ¿El número sería correcto? ¿La volvería a ver? ¿Cómo habría llegado ella a su cena? ¿Pensaría en él?

La mujer correcta

Luego de charlar unos días por teléfono concretaron una cita. Fue un sábado caluroso de enero en Plaza Serrano. Primero fueron a Beckett y después a Utopía. Hablaron de todo y de nada. Ella le contó sobre su familia, su mamá en Tarragona, su hermana mayor en Hamburgo, su hermana menor en Caseros, sus primos en Calzada, su abuela en Santiago de Chile y su tío en Alsacia. Él le contó acerca de sus antepasados holandeses, irlandeses, españoles, cubanos y norteamericanos. Más hablaban más sentían que tenían cosas en común.

“Lo que voy a contarte ahora sucede una sola vez en la vida, si es que sucede. Y a mí me sucedió –cuenta Ignacio– De repente ella se levantó para ir al baño y se alejó con su vestidito blanco por entre las mesas silenciosas. Y es entonces que el rayo cayó sobre mí, fulminante, como un latigazo que acaricia. La verdad se reveló, prepotente, y todo se detuvo: la luz, el viento, la sangre, las guerras, los tambores. ‘¡Es ella!’. Cuando Paula volvió a la mesa, ignorante del rayo, yo ya la había reconocido”.

El hombre de su vida

Cuando el bar cerró Ignacio se ofreció para llevarla a la casa y acompañarla a pasear a Rosko, el perro del que tanto le había hablado. En toda la vuelta manzana no se cruzaron con una sola persona. La calle y la noche eran de ellos. Después se despidieron e Ignacio se alejó rumbo a la esquina. Cuando estaba por cruzar la calle, ya a varios metros de Paula, el perro corrió hacia él y empezó a saltarle moviendo la cola de felicidad. Se lo anunciaba a ella: “¡Es él!”

A los pocos años de conocerse se casaron
A los pocos años de conocerse se casaron Fuente: LA NACION

Una sorpresa muy especial

Dos años más tarde Ignacio y Paula se casaron y con el tiempo tuvieron cuatro hijos. Tienen momentos mejores que otros como cualquier pareja, pero se siguen eligiendo como el primer día.

En estos 16 años Ignacio trató de sorprenderla y hacerla feliz de las mil y una maneras. La primera fue llevando un dueto de violín y guitarra para que tocaran para ella en el primer cumpleaños que pasaban juntos.

Este Año Nuevo él quiso sorprenderla con un regalo muy especial. Para que esta historia de amor que nació en un colectivo atravesada de azares y encuentros trascienda sus recuerdos le escribió a Señorita Heart. Esta columna que eterniza su historia es el regalo de Ignacio para Paula. Feliz aniversario.

Si querés que la Señorita Heart cuente tu historia de amor en sus columnas, escribile a corazones@lanacion.com.ar con todos los datos que te pedimos acá.

Paula e Ignacio llevan 16 años juntos
Paula e Ignacio llevan 16 años juntos Fuente: LA NACION

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