
El Banco Central ya tomó medidas ante la crisis
Ultima muestra: en las 11 hectáreas se construirá un megashopping, cines y restaurantes; por allí pasó gran parte de la historia del país.
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En 1997 la Reserva Federal de los Estados Unidos comenzó una agresiva campaña de divulgación del problema del 2000 en los bancos centrales de varios países, incluida la Argentina. El primer efecto aquí fue una circular del Banco Central, con fecha 18 de julio de 1997, titulada Adecuación de los sistemas informáticos para su uso a partir del año 2000. Sería el primer paso para que uno de los circuitos más críticos para el normal funcionamiento de una sociedad se pusiera a trabajar sobre el bug del 2000.
Hasta entonces, y como reflejaba una nota publicada en octubre de 1996 en el Suplemento Informática de La Nación , el ambiente bancario todavía destilaba "incertidumbre, alarma y descreimiento".
Con la circular del BCRA se estableció un conjunto de normas a la que los bancos y entidades financieras debían adaptarse, corrigiendo el bug del 2000 en tiempo y forma. El BCRA emitiría en lo sucesivo varias circulares más en las que se mencionan fechas límite a las que deben llegar los bancos con sus sistemas en orden.
Banco Nación, Anses, DGI
Por su parte, la Secretaría de la Función Pública había encarado el bug del 2000 poco antes, en 1996, llevando el asunto al gabinete nacional, una iniciativa poco usual en un país como la Argentina, donde la tecnología ha estado perpetuamente marginada de la agenda política. Esta secretaría fue la que trajo a Peter de Jager, el gurú del 2000, para dictar seminarios en el país.
Ahora, y desde hace unos quince días, lo que era la Dirección de Coordinación e Integración tecnológica de la Secretaría de la Función Pública, se ha convertido en la Subsecretaría de Tecnologías Informáticas, a cargo de Alejandro Val, con jurisdicción en todas las áreas del Estado y con atribuciones en la fijación de políticas de Informática, lo que incluye el bug del 2000.
La Unidad Ejecutora Año 2000, a cargo del ingeniero Juan Franchino y dependiente de esta nueva Subsecretaría, es la que se encarga específicamente del problema del 2000, con funciones consultivas pero no ejecutivas. La unidad releva periódicamente las acciones de los organismos del Estado afectados por el problema y brinda asistencia a los organismos centralizados y no centralizados.
"Lo que me parece importante destacar respecto de la problemática del 2000 es que no va a ser un caos, como se dice a veces, no es el fin del mundo -asegura Franchino-. Pero sí es cierto que hay mucho que arreglar todavía; los jubilados y los empleados públicos (después del 2000) van a seguir cobrando, el circuito bancario y financiero va a seguir funcionando, los impuestos van a seguir recaudándose. Pero puede haber problemas de infraestructura, porque hay equipos médicos que usan chips que manejan fechas, los gasoductos y las centrales atómicas tienen chips que manejan fechas, etcétera. Hay que prestarle atención a todo eso."
La decisión principal de la Secretaría que encabeza Claudia Bello fue la de priorizar las áreas críticas. En pocas palabras, esto significa dos cosas: primero, admitir que ciertos organismos fundamentales (como el Anses, típicamente) no podrán llegar a tiempo con todas sus aplicaciones y bases de datos adecuadas al 2000; segundo, y frente a este hecho, se decidió cambiar sólo el código que resulte indispensable para que los organismos puedan seguir funcionando. Lo demás se irá arreglando después del 31 de diciembre de 1999.
"Cambiar los códigos fue una decisión que se tomó de la experiencia de los Estados Unidos, donde se dieron cuenta de que no iban a poder reconvertir todas las bases de datos de la administración estatal antes del 2010 o el 2015 -explicó Bello-. Las áreas críticas son aquellas cuyo impacto, en forma directa o por conexión, pueden afectar al funcionamiento del Estado y la sociedad. " En otras palabras, según Bello, esto quiere decir que quienes se jubilen en los primeros años del siglo que viene van a poder hacerlo y cobrar. "Prácticamente la primera década del 2000 está contemplada (en esos 1800 programas)", aseguró Bello.
Por su parte, la Anses informó a La Nación que comenzó a trabajar en el Proyecto Ans2000 en septiembre de 1997, "asignándole máxima prioridad institucional, comprometiendo a toda la organización y conformando un área específica." Según la Anses, "ha resuelto el problema de determinar la real envergadura de su inventario informático y la forma de ayudar a instrumentar su solución, mediante el llamado a una licitación pública. La planificación del proyecto -continúa el breve informe enviado por la Anses a este diario- prevé que las tareas de renovación e implementación deben estar finalizadas en un plazo máximo de 8 meses."
Los responsables de sistemas del Banco Nación, por su parte, afirmaron que están trabajando en el problema del 2000 desde mediados de 1997 y que a principios del actual, por resolución del Banco Central, se formó la Comisión Especial Año 2000, que preside el vicepresidente del banco, Felipe Murolo, y que integran además su gerente general y el gerente de sistemas. El banco tiene dos prioridades informáticas: la problemática del 2000 y la extensión de la red a sus 335 sucursales (ahora son 150), proyecto que esperan alcanzar para fin de año. El presupuesto para ambas prioridades es de 114 millones de dólares.
El Nación dice que pondrá en marcha un nuevo host compatible con el 2000 este mes o el que viene y que el personal del banco está revisando 4000 programas escritos en Assembler y Clipper, mientras que contratistas que todavía deben ser seleccionados corregirán las aplicaciones en Cobol y Natural. De hecho, añaden, el Banco Central les exige una prueba inicial el 13 de diciembre de este año y una prueba final en las Pascuas de 1999. Bello agregó que los entes reguladores preocupan mucho, por lo que el asunto será llevado en los próximos días al gabinete nacional, puesto que estos entes son los que tienen que garantizar que las centrales nucleares y eléctricas, la telefonía y otros servicios funcionen después del 2000.
"De la DGI y la Aduana también tenemos informes de que (la adaptación al 2000) está funcionando bien, pero debemos chequearlo", dijo Bello La Secretaría de la Función Pública tramitó un crédito de 50 millones de dólares del Banco Mundial para resolver el bug del 2000 en el Estado y ya han recibido la primera partida. "Creo que la Argentina es el país que está más avanzado en este tema en América latina," opinó Bello.
El Banco Central
El circuito bancario y financiero es uno de los más afectados por el bug del 2000, y un área donde el problema puede tener efectos devastadores. El Banco Central hizo varias advertencias y comunicaciones a las entidades privadas y estatales y el 16 de enero de este año giró la circular 2654, cuyo carácter perentorio no podía dejar dudas en sus destinatarios acerca de la necesidad de adecuar los sistemas al 2000. En la circular se reitera que "la fecha límite para lograr la compatibilidad año 2000 en los sistemas y tecnologías asociadas es el 31/12/98 y, para las pruebas finales sobre la adecuación de los sistemas a los nuevos requerimientos, el 30/6/99."
La actitud del Central ante el bug del 2000 es percibida por algunos consultores como una clara señal de que las cosas van a marchar bien después del 2000 en el circuito financiero local.
El Banco de la Ciudad de Buenos Aires, uno de los más adelantados en la solución del bug del 2000 en la Argentina, debe revisar 4,5 millones de líneas de código en 3500 aplicaciones a un costo de varios millones de dólares, para llegar en fecha con sus sistemas adaptados.
Bolsa de Valores
Otro punto neurálgico de la economía, el Mercado de Valores, la Bolsa de Comercio y la Caja de Valores, invirtieron alrededor de dos millones de dólares para adecuarse al 2000. "Hubo que revisar 4200 programas, unas 3,5 millones de líneas de código", dice Juan Carlos Idaberry, asesor informático de estas instituciones. Cambiaron parte del hardware, pasando a procesadores aptos para el 2000, a un costo de 1,2 millón de dólares, y corrigieron los programas a un costo de 300 meses/hombre, a salarios de entre 2000 y 4000 dólares. "Una de las claves de haber gastado relativamente poco dinero en la adaptación es que comenzamos temprano. Los primeros inventarios (de los equipos, software y datos afectados por el cambio de fecha) se hicieron en el segundo trimestre de 1996. Actualmente, ya están hechas todas las correcciones, pero todavía faltan hacer las pruebas a nivel del sistema. Es decir, los simulacros de rueda de Bolsa con la fecha cambiada. Calculamos que va a estar todo probado y listo en diciembre de este año."
Registro de las Personas
Uno de los aspectos anecdóticos del bug del 2000 es que algunos organismos no tendrán problemas simplemente porque no usan computadoras. El Coordinador de Informática del Registro Nacional de las Personas (RNDP), ingeniero Fernando Etiot, explicó a La Nación que "hay poca informatización en el RNDP, esto es un trabajo artesanal. Los archivos maestros con los legajos que exige la Ley 17671 para cada habitante argentino están en soporte papel, de puño y letra de un oficial del RNDP y con las huellas dactilares asentadas directamente en el legajo."
Donde sí hay computadoras es en el sistema de control de ingreso y egreso de trámites, desarrollado por personal del RNDP y escrito en Cobol. "Lo están corrigiendo programadores del Registro y contrataremos cuatro analistas más a partir de los primeros meses de 1999. Ya están detectados los procesos que hay que adecuar (al 2000) y estará finalizado en el primer cuatrimestre del año que viene, a un costo de 15.000 dólares, aproximadamente."
El sistema informático de atención al público que funciona en la calle Jujuy es compatible con el 2000, mientras que el sistema interno de pagos del RNDP, desarrollado por terceros, está siendo adaptado al 2000 en estos días, a un costo de 20.000 dólares.
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