
El caballo criollo fue el protagonista
Un desfile evocó su presencia en el país a lo largo de las distintas etapas de la historia argentina
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Lástima grande que no haya vacas en la Rural de este invierno. Pero nadie las echó ayer de menos: demasiado ocupados estuvieron todos en detener su atención en el "caballito criollo, del galope corto, el aliento largo y el instinto fiel", como dijo el poeta argentino Belisario Roldán.
El público no tuvo ojos más que para el despliegue inusual de ejemplares de la raza que acompañó la construcción de la Argentina. La misma que condujeron los héroes de la Independencia y la que se ganó el cariño incondicional del gaucho.
Esta vez la pista central se transformó en un texto viviente de historia, pleno de variedad y colorido, ya que el espectáculo que allí se desarrolló fue el de la epopeya histórica del caballo criollo, desde su llegada al continente americano hasta nuestros días.
Comenzó el desfile con la aparición de jinetes de cascos metálicos relucientes. Representaban en este espectáculo a los conquistadores españoles de los siglos XV y XVI, que fueron los que trajeron consigo a estos inmigrantes equinos, que se multiplicaron con el tiempo de manera asombrosa en las pampas.
La evocación del caballo criollo en la historia de la Argentina continuó con otras fieles estampas demostrativas del uso del caballo criollo.
Fueron desfilando animales montados por indios, por granaderos del Ejército, por soldados de la época de la conquista del desierto, por criollos con su atuendo regional, tanto litoraleños como patagónicos, estos últimos seguidos por perros ovejeros.
Después marcharon caballos atados a carruajes de distintas épocas y estilos: un coche de estancia viejo, de comienzos del siglo XX; otros -más modestos- que llevaban a gauchos o a familias de inmigrantes.
Y no faltó el clásico sulky, el carrito que acercaba cada día a las maestras y a los chicos a la escuela rural.
Tras una muestra de los usos del caballo en la actualidad -entre ellos, la utilización de equinos para escuela de discapacitados, llamada equinoterapia-, terminó el desfile con un número muy emotivo en el que se realizaba el encuentro en la pista entre una yegua y su potrillo.
Fueron, en suma, 35 cuadros vivientes, ambientados según cada tema y época, y acompañados con un relato didáctico y con música de fondo adecuada a cada etapa.
Galope virtual
Mientras tanto,en un pabellón techado los niños se divertían aprendiendo a jinetear en el caballo virtual del stand del hipódromo de San Isidro.
No terminó allí el protagonismo del caballo criollo. Tuvo lugar a continuación la partida del criador y jinete Eduardo Díscoli, que intentará emular la famosa hazaña que entre 1925 y 1928 realizó Aimé Tschiffely, con los equinos Gato y Mancha: unir a caballo las ciudades de Buenos Aires y Nueva York.
Eduardo Díscoli, que intentará repetir la hazaña, partió del predio luego de desfilar acompañado por las banderas de los países que recorrerá.
"Como compañeros de ruta -comentó Díscoli- elegí tres caballos de la Raza Criolla, que son El Chajá, El Chalchalero y Niño Bien."
Durante el viaje, Díscoli recorrerá los siguientes países: la Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, México y los Estados Unidos.
Agenda para hoy
10
Equinos
Admisión de ejemplares de Polo Argentino
- 10 y 14
Concurso de Silla
Sección de emprendados, recados de lomillo chapeado, bastos chapeados, bastos pasadores, juegos picazos y conjuntos representativos de centros tradicionalistas
- 18
Doma racional
Charla a cargo de Martín Hardoy, en el stand de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UCA.





