
El camino a la poligamia en el país parece no tener obstáculos
El sistema presenta serias fallas por falta de informatización de los registros civiles
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Estar casado no es impedimento real para volver a casarse en la Argentina. No, al menos en términos prácticos. Dicho de otra manera, cualquier persona que ya haya contraído matrimonio puede presentarse en cualquier registro civil, decir que es soltero y volver a unirse en matrimonio sin que el sistema detecte ninguna incompatibilidad.
Con posterioridad, si al bígamo lo descubren o si el Registro Nacional de las Personas advierte este delito, podrá caerle todo el peso de la ley, que fija desde sanciones económicas hasta penas de prisión. Sin embargo, el casamiento ya se habrá celebrado y tendrá consecuencias personales y patrimoniales, en ocasiones, irreversibles.
"Estas son falencias imperdonables por falta de informatización. Es una responsabilidad indirecta de las autoridades de todo el país que no pueden escudarse en que, por no estar conectadas, no pueden proteger algo tan importante como el estado civil", apuntó Eduardo Sirkin, especialista en derecho de familia y profesor consulto de la Facultad de Derecho de la UBA.
Esta situación quedó en evidencia a partir del caso mendocino que se conoció esta semana: una mujer se casó con un hombre que ya estaba casado. Cuando lo descubrió, gracias a que encontró una carta de amor y una foto de la otra mujer entre las cosas de su esposo, lo confrontó y el hombre la abandonó a ella y a la hija que tenían juntos. La mujer quiso buscarlo y fue al domicilio que figuraba en el documento del marido. Allí se encontró con que el hombre se había casado unos meses antes con otra mujer, con la que mantenía una relación paralela.
Despechada, indignada, inició juicio contra el engañador. Los casamientos estaban demostrados, pero algunos médicos dijeron que el hombre era mentalmente inimputable. "No recordaba que ya me había casado", dijo el hombre, y la Justicia lo absolvió.
Así las cosas, la mujer engañada inició un juicio contra el Estado. ¿Cómo podía ser que una persona pudiera casarse con alguien que ya estaba casado sin que nadie lo advirtiera? Un juez le dio la razón y ordenó al Estado provincial indemnizarla en 19.000 pesos por los daños.
El caso dejó en evidencia las fallas del sistema a nivel nacional. En el país, hay 24 registros civiles que responden a la administración de cada provincia y al gobierno de la ciudad de Buenos Aires. No existe un ente que centralice la información a nivel nacional.
Los registros locales notifican al Registro Nacional de las Personas (Renaper) después de haberse celebrado el casamiento civil, pero no tienen la obligación de chequear los datos antes. A esto se suma el hecho de que muchas provincias no tienen sus registros informatizados.
"Cuando una pareja inicia los trámites de casamiento, nosotros no verificamos el estado civil de los contrayentes. Para eso se les pide que aporten dos testigos que puedan acreditar su identidad y su idoneidad para casarse. Eso es lo que establece la ley 26.413. El responsable es, en primera medida, la persona que cometió un delito de bigamia y, después, de los testigos, que podrían ser imputados por falso testimonio", aseguró Alejandro Lanús, director del Registro Civil porteño.
LA NACION se comunicó con el Ministerio del Interior, del que depende el Renaper, para conocer si habían detectado casos de bigamia a partir de la centralización de datos, pero no obtuvo respuesta."La bigamia tiene responsabilidad civil y penal. El Estado debe garantizarles a los ciudadanos una protección contra este tipo de situaciones, sobre todo cuando existen los métodos para hacerlo en forma sencilla", apuntó Sirkin, que es columnista del portal judicial eldial.com.
"Los casos de bigamia en la Argentina son contados. No se justificaría hacer una adaptación de todo el sistema a nivel nacional sólo para evitar casos como éste", consideró Julio César Rivera, especialista en derecho de familia, docente de la UBA y árbitro internacional.
Según detalló Rivera, la mayoría de los casos de bigamia se produjeron a principios del siglo pasado, cuando italianos y españoles dejaban sus familias en el Viejo Continente y formaban una nueva en la Argentina."También hubo casos antes de que existiera la ley de divorcio vincular. A partir de 1987, han sido muy esporádicos", asegura.
Para Marisa Herrera, especialista en derecho de familia, el Estado no puede desentenderse de su responsabilidad de garantizar el derecho a casarse con una persona que pueda hacerlo. "Es importante que se avance en la informatización del sistema. También así se evitarían inscripciones filiatorias dobles, entre otras cosas", apuntó.
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