El cerebro que mueve los hilos de los barras boquenses
Un solo hombre es incapaz de dominar los intrincados engranajes de la barra brava más importante del país. En la cima de esa estructura piramidal que domina el paraavalanchas está Mauro Martín, asiduo portador de los gorritos Piluso , que tomó el mando de la tribuna cuando Rafael Di Zeo cayó preso. Debajo de él, el organigrama de La 12 tiene a Maxi como su mano derecha y ladero de máxima confianza.
Es el cerebro de la organización. Si de Di Zeo se decía que tenía "la agenda del poder", Maxi podría llenar varias libretas de direcciones con su celular. Los dirigentes que sí hablan con los barras -porque, como dijo el presidente saliente de Boca, Jorge Amor Ameal, "aquel que diga que no los conoce, miente"- hablan con él y se enteran de los movimientos de la hinchada xeneize. Es común verlo en las afueras de los estadios (sobre todo cuando Boca juega como visitante), celular en mano, dando indicaciones para el ingreso de los hinchas que dan vida a la barra dentro de la cancha. Gracias a sus contactos, y a los años de experiencia al lado de Martín, Maxi organiza los operativos, y realiza todas las gestiones para que ningún cabo quede suelto. Es la neurona más importante de toda la barra, allí donde abundan los gritos y la pasión.
Quienes conocen de memoria los pasos que da La 12 cuando no acude a los partidos de Boca afirman que Maxi -también llamado "el Pelado"- solía cumplir otras tareas: reclutar gente para las marchas del líder piquetero Luis D'Elía. En el último tiempo hubo quienes lo vincularon también con el diputado ultrakirchnerista Carlos Kunkel, reconocido hincha de Boca.
En ese afán de conseguir gente ("hacer número", como se dice en el diccionario de la tribuna) para los actos políticos y las manifestaciones, "el Pelado" se granjeó buenos contactos en el sindicato con mayor crecimiento de afiliados en los últimos años: la Unión Obrera de la Construcción (Uocra). Maxi mismo fue uno de los asistentes al recordado acto de Hugo Moyano en el estadio Monumental, donde el líder sindical habló ante Cristina Fernández y Néstor Kirchner, el 15 de octubre del año pasado.
Maxi, además de proveer la frialdad y la inteligencia al servicio de la barra, no duda en poner la mano si hace falta. Como en 2007, cuando junto a Martín y a Richard "el Uruguayo" Laluz les propinaron una feroz golpiza a Alejandro Falcigno -ladero de Rafael Di Zeo- y Roberto "Tyson" Ibáñez.
Maxi también es versátil. El 3 de noviembre, cuando Martín debió declarar en la Fiscalía Sudeste, Maxi le hizo de chofer. Ese día, la Justicia dictó al prohibición de ingreso a las canchas para el líder de La 12 luego de las amenazas con el sector que encabeza Rafael Di Zeo. A partir de allí, Maxi elevó su perfil. Se vio obligado a ocupar el lugar de su superior, ausente con aviso, en Mendoza. Hasta allí fue para comandar a La 12 en el estadio Malvinas Argentinas, donde Boca le ganó a Godoy Cruz y encaminó la conquista del título en el Apertura.
A los 33 años, Maxi es el líder detrás del líder de la barra brava de Boca.





