El corazón de Recoleta, convertido en un caos
Molestias: los vecinos se quejan por dos grandes obras que causan serios problemas: el gobierno porteño amenaza con clausurarlas.
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El tránsito en la zona de Vicente López y Junín, en el corazón de la Recoleta, se ha transformado en un verdadero caos vehicular y peatonal debido a varias obras en marcha que han alterado el ritmo de vida del tradicional barrio porteño.
La situación llegó a punto tal que, ante las airadas denuncias de los vecinos, el Gobierno de la Ciudad amenazó con clausurar hoy dos construcciones situadas sobre Vicente López porque no cumplen con las normas de seguridad.
Una, a la altura de Uriburu, es la construcción de un centro de entretenimientos con múltiples salas de cines y locales comerciales, y la otra obra, entre Junín y Ayacucho, será un apart hotel.
Norberto D´andrea, director general de Fiscalización de Obras y Catastro, afirmó: "Deben liberar al tránsito peatonal las veredas ocupadas con materiales y volquetes, y con camiones que interfieran la circulación de las calles como Junín, que varias veces resultó cortada totalmente". Y agregó: "Intimamos a que desocupen la plazoleta y a que construyan pasarelas para que la gente pueda circular en forma segura. De lo contrario, clausuraremos estas obras mañana mismo (por hoy) hasta que normalicen su situación".
Pero no sólo esas construcciones trajeron problemas. También se está levantando sobre Junín, entre Vicente López y Las Heras, una torre de departamentos que genera un gran movimiento de vehículos.
Una postal habitual en las horas pico muestra caravanas de colectivos en doble fila sobre Junín y Vicente López, camiones con materiales estacionados que ocupan casi toda la calzada, chicos que salen del colegio Juan José Castelli y deben correr peligrosamente para cruzar la calle y veredas ocupadas por grúas y montañas de arena, totalmente cercadas con maderas; circular por allí se ha transformado en una verdadera odisea sólo apta para los valientes.
Si se trata de agravantes, los hay y muchos: calles muy estrechas donde pasa una decena de líneas de colectivos más todo el tránsito hacia Pueyrredón.
El presidente de la Asociación Vecinal de Recoleta, Miguel "Coco" Lantermino, además de quejarse por el caos imperante, apuntó sus dardos al gran complejo comercial y se preguntósi se realizó el estudio de impacto ambiental para evaluar el congestionamiento de tránsito, si cumple con las normas de la ciudad y si se han previsto normas de seguridad para el predio, entre otras.
Quien contestó las inquietudes del vecinalista y admitió los problemas vehiculares fue Tomás Cuerio, gerente y accionista de Village Cines Recoleta, complejo que tendrá 16 salas con capacidad para 3500 personas: "Hicimos estudios de impacto ambiental para el tránsito y de allí surgió que debíamos construir unas 400 cocheras subterráneas. Decidimos hacer 470 en cuatro niveles, con lo que llegamos a excavar hasta casi 25 metros".
Además, reconoció los problemas en el tránsito: "Es verdad, los hubo. Pero bueno, son los habituales para una obra de esta envergadura, estamos construyendo 45.000 m2 cubiertos..."
Cuerio negó que se hayan transgredido las normas municipales y aseguró que reciben periódicas inspecciones de las autoridades porteñas.
"Hablamos con los vecinos y está bien que se quejen ahora, pero yo les digo que esta obra le va a cambiar la cara a la Recoleta. Vamos a construir una plaza con esculturas sobre Vicente López, tenemos previsto plantar árboles y limpiar las paredes del cementerio. También habrá nuevas luminarias y seguridad las 24 horas", sostuvo.
El accionista adelantó que está prevista la apertura del complejo para el 27 del mes próximo y que, además, tendrá restaurantes, librerías, disquerías y hasta un museo.
Opinan los comerciantes
Las opiniones de los comerciantes sobre la situación de la zona están repartidas. Mientras algunos ven con buenos ojos el futuro de su negocio, otros se quejan por los perjuicios que ahora provocan las obras.
Una empleada de la casa de ropa Henrika, de Junín y Las Heras, dijo: "No hay ponerse en contra del avance; hubo molestias, pero cuando esté inaugurado será beneficioso para todos".
Coincidió con esta opinión Beatriz Legeren, que trabaja en el vivero de Uriburu 1796: "Cuando se terminen las obras, habrá más movimiento de gente y se revitalizará un poco esta zona. Me parece bien que se realicen estos emprendimientos".
Otro comerciante de Uriburu, entre Vicente López y Las Heras, se quejó: "Me perjudicó mucho el corte de la calle porque no pasa la gente por acá y cayeron las ventas".
La única solución que despunta para esta castigada y tradicional zona de Recoleta es la acción del gobierno porteño para que ponga orden y haga cumplir las normas. Ahora, con las quejas de los vecinos, parece que tomarán medidas.
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