
El dolor protagonista de una rara historia
Incógnita: el cáncer del padre Antelo sumado a la investigación judicial y al laudo del Vaticano abre un interrogante sobre el futuro del grupo.
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MONTEVIDEO.- ¿Cómo conciliar la alegría las sonrisas y el fervor evangelizador de las chicas consagradas con las historias de golpes y abusos sexuales que según las denuncias sufrieron algunas de ellas y los varones más cercanos al padre Adolfo Antelo hace pocos años en la ex Comunidad Jerusalén hoy Misioneras de Cristo Resucitado?
¿Cómo conjugar las tres clases de dolor que ha desatado este caso: el de quienes consideran que fueron víctimas del cura el de los padres que temen por la suerte de sus hijas y el de los padres que con absoluta sinceridad creen encontrarse ante una campaña de difamación?
La comunidad es una asociación privada de fieles cuyo núcleo son las jóvenes consagradas y su misión la evangelización. No es una congregación religiosa aunque algunos llaman "monjas" a las consagradas.
En los últimos meses sus padres han publicado aquí cartas de apoyo pero el número de firmas disminuye.
"Una de las firmantes me llamó llorando de alegría cuando supo que mi hijo se escapó. ´Ojalá mi hija haga lo mismo` dijo. Me pongo en su lugar y yo también firmaría. Muchos lo hacen por temor a perder definitivamente a sus hijas y otros para preservarles el buen nombre. Son chicas amorosas si salen de ahí" afirma Martha Kerber.
Su hijo ingresó en 1985 con la novia que aún permanece allí.
"Me extrañaba la sonrisa permanente de las chicas. No podía ser que siempre estuvieran tan felices" cuenta el padre del muchacho.
"Angustia convertida en euforia"
"A veces se promueve una religiosidad superficial con una expresión infantilizada. Vemos entonces las risas de plástico que no reflejan alegría sino angustia transformada en euforia. La mejor forma de convencer a alguien es hacerlo convencer a otros" explica Daniel Corlazzoli psicólogo de cuatro ex miembros egresado de la Universidad Católica de Lovaina y profesor adjunto de psicología de la religión en la Universidad Católica de Montevideo.
Corlazzoli aplaude la decisión del arzobispo montevideano José Gottardi quien disolvió la comunidad (luego ésta apeló ante el Vaticano): "La Iglesia hizo un ´mea culpa` que todos los cristianos deberíamos acatar. Ahora nadie puede argumentar que es ingenuo porque ignora qué sucedía allí. La Iglesia tiene la virtud de poder reconocer sus errores. Es santa y pecadora porque santos y pecadores somos sus integrantes. Es la ambivalencia de la vida".
Inconsistencia probatoria
El jesuita Pablo Touyá ex interventor en la comunidad defensor dela misma y asesor de algunas consagradas declaró en febrero que no constató ninguna irregularidad y atribuyó las denuncias a una campaña de falsedades. "Me ciño al documento de la Santa Sede pues es lo que tiene valor absoluto y representa la opinión de la Iglesia que nosotros acatamos" expresa a La Nación.
La Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica había enviado un investigador que según reza un documento vaticano determinó "la inconsistencia probatoria de algunos documentos hechos pasar por recientes".
Fuentes de la Curia montevideana sostienen que se trataría de una enmienda en las fechas de algunas declaraciones que no altera el sentido de las denuncias que contienen. (Ver nota aparte.) En cambio en la comunidad aseguran que el hecho es mucho más grave.
Hay otros puntos de disidencia:
* Mientras la comunidad sostiene que fue el padre Antelo quien anuló la rama masculina en 1992 la Curia y otras fuentes eclesiásticas aseveran que fue una medida del arzobispo.
* La comunidad atribuye el comienzo del conflicto a cuatro o cinco varones que quisieron adueñarse del poder. Tres de ellos dijeron a La Nación que eso es absurdo. Los tres huyeron en varias oportunidades y regresaron por pedido de Antelo y de las consagradas antes de huir definitivamente. Varias chicas se fueron por los mismos motivos (golpes y abusos) y en diferentes años. La Nación conoce los casos de tres. Una tiene doce años menos que los varones supuestamente conflictivos.
El futuro
Algunos opinan que los hechos denunciados afectaron a un pequeño grupo de fieles y pertenecen al pasado pues la comunidad fue saneada.
Un obispo argentino expresó que según le informaron Antelo fue separado de la comunidad y se removió a ciertas consagradas con funciones jerárquicas. Sumado a las versiones sobre el cáncer terminal que sufriría Antelo queda abierto el interrogante sobre el futuro de la asociación.
El cura y sus fieles negaron las acusaciones en el tribunal penal que lleva adelante la investigación. "Ahí terminó de derrumbarse para mí. Tenía la esperanza -confiesa un ex miembro- de que dijera lo mismo que nos decía a nosotros: que era para salvarnos del demonio. Quiero a las chicas que están con él pero se ve que algunas incorporaron la mentira pues juraron sobre la Biblia en el tribunal: la semilla de Antelo prendió."
"Sus métodos se han encarnado en algunas de sus consagradas preferidas" dice otro.
"Antelo está loco y es bueno que el periodismo se ocupe de él porque las chicas deben irse" afirma Ana Coutinho. (Univisión en los Estados Unidos y la revista española Vida Nueva de temas religiosos trataron el caso.)
Carlos Villar explica: "Así como yo leía en las misas del padre por televisión ahora mi obligación social es decir la verdad. Cuanta menos gente se vincule mejor".
Como el tema está a consideración de Roma un religioso ajeno al caso recuerda una frase de León XIII al abrir los archivos vaticanos a un historiador: "La Iglesia de la Verdad no le teme a la verdad."
"Me obligó a mentir"
MONTEVIDEO (De un enviado especial).- Amparada por el secreto la labor del tribunal eclesiástico que en 1993 juzgó al padre Adolfo Antelo por orden del arzobispo José Gottardi constituye una fuente de controversias.
Carlos Villar por entonces uno de los consagrados se encontró con la sorpresa de que debía declarar en el dormitorio de Antelo.
El presidente del tribunal asegura que se respetó el proceso canónico que no se trató de una sesión y que no se recibieron declaraciones en el dormitorio pero sí en la sede de la comunidad.
El tribunal no suspendió a Antelo como sacerdote pero recomendó al arzobispo que nombrara a un interventor.
Dos días antes de declarar Carlos estaba en la sede de Olivos Buenos Aires cuando llegó el cura.
"Este nos entrega es Judas"
"Me preguntó qué respondería cuando me preguntaran si él golpeaba. Y yo convencido de que nos golpeaba para sacarnos el mal de adentro le dije que respondería que sí. Se volvió loco. Yo soy Cristo para vos. Este nos entrega éste es Judas les decía a las chicas y me mandó a confesarme con Dios en la capilla porque él no podía confesarme un pecado tan grave."
Antelo lo convenció: "Si respondés eso no lo entenderán. Sólo nosotros lo entendemos."
Al llegar a la sede de la avenida Suárez en Montevideo "vi que los chicos borraban las salpicaduras de sangre que quedaban en las paredes desde un castigo de junio. Tuve que escribir mi declaración y el padre Sol un salesiano argentino que era el defensor de Antelo me pidió que cambiara algunas cosas. ¿Sabés dónde sesionó el tribunal? En el dormitorio de Antelo y sin el fiscal y los dos vocales. En el lugar de la cama pusieron un escritorio. En la antesala estaban las consagradas. Y declaré tal como quería Antelo."
Carlos escapó. Un año después su conciencia no lo dejaba en paz.
"Nunca me llamó nadie de la Iglesia para preguntarme por qué me escapé. Pero fui a la Curia y expliqué que mentí. El padre Pablo Peralta secretario del arzobispo y ex fiscal del tribunal me tomó la declaración a mano."
El 8 del mes último Peralta lo llamó para que firmara la declaración mecanografiada.
"No figuraba que declaré en el dormitorio del cura. Qué raro dijo Pablo. Yo puse un asterisco lo anoté a mano y lo firmé."
El jesuita José Luis Mendizábal rector de la Universidad Católica y ex presidente del tribunal asegura a La Nación que se respetó el derecho canónico que difiere del derecho penal.
"El tribunal no se constituyó en el dormitorio. Se tomaron algunas declaraciones en la comunidad pero no fue el tribunal que sesiona con fiscal y vocales. No siempre debe estar el fiscal en algunas etapas pues el juez puede interrogar. Esto lo acuerdan los dos."
La línea directa con Dios es el monopolio de los iluminados
La situación que rodea a la asociación Misioneras de Cristo que en el Uruguay lidera el salesiano Adolfo Antelo ha preocupado seriamente a la comunidad por las muy graves acusaciones sobre abusos manejos sectarios y violencia que ha recibido de parte de muchos ex integrantes. Por pertenecer al catolicismo y estar ligada a las clases altas del Río de La Plata el caso ha tomado gran resonancia.
Sin embargo este tipo de situaciones se está repitiendo dentro de nuestra sociedad al punto que hay un extendido temor a las sectas de todo tipo que abarcan el policromático horizonte de las religiones en el que se mezclan lo genuino y lo falso obligando a un extremo cuidado a la hora de transitar caminos espirituales.
Cualquier estructura cerrada y centrada en alguien con "línea directa con Dios" se torna en muy poco tiempo en sectaria aislada de la comunidad que le dio origen y perdiendo por esa causa su razón última de ser.
El problema no es la "línea directa" sino la monopolización de ésta por parte de "iluminados" quienes utilizan dicha "comunicación" para sus fines espurios lo que transforma la genuina búsqueda espiritual de muchos en un camino de pesadilla parecido al propio infierno.
"El síndrome del Arca de Noé" es quizá la denominación posible para la forma en que estos grupos organizan conductas e ideas. Creen haber encontrado "la" tabla de salvación individual a través de la secta y se piensa la salvación en desmedro de los otros los "pobres" que quedan sumergidos en el mundo de "afuera" lleno de infierno y pecado.
Ahora que impera el "sálvese quien pueda" este síndrome parece al fin de cuentas una versión "espiritual" de dicha filosofía de desesperanza.
Podríamos decir si se nos permite la metáfora que la salud mental consiste en tener un fluido ir y venir entre el Cielo y la Tierra. Para ilustrar la idea digamos que en Oriente los hombres que emprendían su camino espiritual subían al templo dejando para ello sus quehaceres. Tras años de trabajo profundo dentro de su alma volvían a su pueblo. Allí retomaban sus oficios terrenales (el zapatero a su zapatos; el labrador a su arado) para desde allí sin espectacularidades iluminar la cotidianidad propia y de sus semejantes.
Este retorno a las raíces comunitarias permite la búsqueda espiritual sin aislacionismo ni soberbias elitistas evitando así que la búsqueda de lo divino se transforme en locuras como en los casos en que por confundirse en la búsqueda las personas se exponen a los arbitrarios de los iluminados terminando unidos a ellos más por el degradante espanto y terror al infierno que por las luces generosas del amor redentor.
"Lo malo no es ir sino volver" decía un paciente que había transitado el infierno de un delirio místico. El concepto de salud mental no debe renegar de la capacidad humana de conectarse con lo espiritual y sus sutilezas. Es error llamar delirante a cualquier visión de lo místico. Queda claro que lo espiritual tiene su sentido saludable en el retorno a la "aldea" y no tiene buenas perspectivas si perdura en lo "alto" en un "templo" desconectado de la humildad de sus raíces.
Los árboles se conocen por sus frutos y si de prevenirse los manejos de los sectarios se trata discerniendo la índole de dichos frutos se sabrá de qué se trata: si de un genuino encuentro con lo divino o de un simple cuadro psicopático en el que las frases bíblicas distorsionadas son usadas como meros instrumentos de manipulación.
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