
El ejecutivo compró cloroformo antes de morir
Investigación: nuevas pruebas confirman la hipótesis del suicidio del joven empresario, que adquirió el sedante tres días antes del hallazgo de su cuerpo.
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Alrededor de las 20.30 del viernes 8 de mayo, Gustavo Pardo abandonó el domicilio de sus padres, tras una visita familiar aparentemente de rutina. Quince minutos después, compró cloroformo en una farmacia situada cerca del hogar paterno, en las cercanías de Carlos Pellegrini y Juncal.
En algún momento del fin de semana, empapó algodones con el líquido sedante, los introdujo en su boca y luego colocó sobre su cabeza una bolsa de nylon que le provocó la muerte por asfixia.
Las pruebas recolectadas por la Justicia durante la reconstrucción de las circunstancias del deceso del empresario de 39 años determinaron que así trancurrieron sus últimas horas, según confió a La Nación una fuente tribunalicia.
Pardo, ex socio del fondo de inversiones Argentine Adventure Partners (AVP), fue encontrado sin vida en su semipiso del Barrio Parque de Palermo el lunes 11 del mes último. Y todos los indicios recogidos hasta el momento abonan la hipótesis de una muerte voluntaria.
Desde el hallazgo de su cuerpo, los investigadores descartaron que el empresario hubiera sido asesinado, pues no encontraron signos de violencia ni en el cadáver ni en el departamento del primer piso del edificio situado en Ortiz de Ocampo 3108.
Alquilaba esta vivienda en soledad. Precisamente, Pardo no habría podido superar un cuadro depresivo originado en no haber podido formalizar una pareja y establecer una familia antes de su inminente cumpleaños número 40.
Según un allegado al juzgado de Julio Corvalán de la Colina, el magistrado que entiende en la causa, las versiones sobre posibles inconvenientes financieros que podrían haber impulsado el suicidio tienen poco asidero.
Tanto ante el juez como consultados por La Nación , allegados a su empresa aseguraron que AVP era un proyecto con futuro promisorio.
Rechazaron también los comentarios que adjudicaron su crisis emocional a una nota periodística adversa al fondo de inversiones: "No les gustó el artículo, pero no fue para tanto. Negocios son negocios; a veces se gana, otras se pierde", sostuvieron.
Muchos menos motivos aparecieron para sospechar la comisión de un asesinato del que Pardo hubiera sido víctima. Además de la ausencia de señales de violencia, el departamento estaba cerrado por dentro cuando su madre y una empleada doméstica encontraron el cuerpo. Nadie podría haber salido de allí tras darle muerte.
No desestimar ninguna pista
Sin embargo, para no desechar ninguna posibilidad, el juez ordenó la reconstrucción de las últimas horas del empresario, el rastreo de las llamadas de su teléfono fijo y de su celular y la búsqueda del lugar donde había adquirido el cloroformo.
Si bien aún esperan los listados de comunicaciones pedidos a las empresas de telefonía, fuentes judiciales aseguraron que Pardo compró la sustancia adormecedora alrededor de las 20.45 del 8 de mayo, apenas salió de la casa de sus padres.
Se despidió de sus progenitores porque supuestamente partiría el domingo siguiente hacia Nueva York, en un viaje prometedor para AVP. Otros motivos, surgidos de lo más profundo de su psiquis, le habrían hecho elegir un destino diferente.



