El fiasco del filipino que gestaba un bebe

Antecedente: en 1992 el caso de un enfermero de 32 años que estaba embarazado recorrió el mundo. Pero sólo fue una falsa historia.
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22 de febrero de 1999  

Esta no es la primera vez que se asegura que el hombre es capaz de gestar y dar a luz.

Ya en 1992 la historia de Carlo, un filipino de 32 años que decía estar embarazado, dio la vuelta al mundo. Se trataba de un hermafrodita que aseguraba que iba a tener un hijo. Pero todo resultó ser un fiasco.

Mientras Carlo mostraba su vientre hinchado y daba conferencias sobre planificación familiar, la prensa mundial debatía el fenómeno.

Pero apenas dos meses antes de llegar a la fecha anunciada del parto, su abogado -Anastasio Rosos- se dio por vencido y reconoció la pura verdad.

Un examen ginecológico forzoso que se le realizó al "hombre encinto" de Filipinas dio el veredicto final: Carlo jamás había tenido un bebe en su vientre. Sólo tenía los atributos del sexo masculino. Y nada más.

En realidad, Carlo era Edwin Bayron, un enfermero que soñaba con ser mujer y que había pedido un cambio de sexo y de identidad. Su objetivo era casarse legalmente con su amante.

"Todos hemos sido engañados", declaró Rosos, un abogado público del Departamento de Justicia de Filipinas.

Dudas sobre la historia

Antes de que se desenmascarara al falso embarazado, la prensa había comenzado a tener dudas sobre la veracidad de la historia, que había conmovido hasta al ministro filipino de Salud.

"Los médicos han actuado con negligencia", dijo el abogado Rosos. Y agregó: "Estaban convencidos (del fenómeno) y no hicieron el examen en la forma debida". Luego, el propio letrado retiró la demanda de cambio de sexo y de identidad de su cliente.

Explicó que había aceptado la demanda de servicios de Bayron sobre la base de un certificado firmado por un médico local, que había creído -sin examinarlo- que su paciente era "un hermafrodita verdadero".

Ese año, la historia fue muy resonante y atrapó la atención de varias cadenas de televisión extranjeras y de diarios de todo el mundo. Incluso, Bayron llegó a cobrar para conceder las entrevistas.

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