
El futuro santo argentino dejó recuerdos en el país
Héctor Valdivielso Sáez, el mártir que será canonizado en marzo próximo, sigue vivo en la memoria de sus familiares
1 minuto de lectura'
La canonización de Héctor Valdivielso Sáez, que será el primer santo argentino, es esperada con creciente expectativa por sus numerosos parientes en el país, que mencionan orgullosamente su nombre con la reverencia debida a una gloria familiar.
No fueron muchos quienes llegaron a conocer al santo en vida, debido a la distancia generacional que separa a los Valdivielso contemporáneos del beato Héctor, fallecido en España, en 1934, a manos de asesinos anticlericales. Pero el pasado del ilustre pariente florece con natural vitalidad de labios de sus familiares (en total, doce sobrinos y su hermana Zulema).
Pedro Valdivielso, que conoció la vida de su tío a través de lo que le contaban su madre Zulema y su abuela, confesó desde San Martín de los Andes -donde vive actualmente- la emoción que le despertó el anuncio de la canonización.
"Estoy muy emocionado. Para mí es una alegría inmensa que se difunda la vida de mi tío. Yo aspiro a que sirva como modelo para la juventud -dijo en diálogo con La Nación -. Con mi esposa vamos a viajar al Vaticano en cuanto sepamos la fecha exacta de la santificación".
Pero el matrimonio Valdivielso tendrá que esperar algunos meses para tomar el avión, porque la canonización no tendrá lugar hasta marzo próximo. Todavía quedan por cumplirse dos trámites formales, de carácter meramente administrativo, al cabo de los cuales llegaría la ansiada consagración pontificia.
Un camino difícil
El tramo más arduo del proceso de canonización fue superado sin dificultad por el futuro santo, que fue venciendo uno a uno los escollos a los que se vio sometido por las rigurosas investigaciones del Vaticano.
El primer paso fue ganar la aprobación de una junta de teólogos, que tenían la tarea de examinar el presunto milagro por el cual Valdivielso se convirtió en candidato a la santidad.
Como se informó ayer, el milagro habría ocurrido en Nicaragua. Una mujer de 24 años de edad, Rafaela Bravo Jirón, tenía un cáncer de útero que le dejaba poco tiempo de vida.
Cuando la joven parecía desahuciada y no quedaba otro recurso más que rogar el auxilio sobrenatural, su marido se entregó al rezó sistemático, instando a los mártires a interceder en el episodio.
El 29 de abril de 1990, dieciocho días después dehaber comenzado los rezos, la muerte siguió de largo sin poder llevarse consigo a la joven, cuya recuperación la medicina no pudo explicar. Ese mismo día, en Roma, beatificaban a Valdivielso, por lo cual se le atribuyó el triunfo sobre las tinieblas.
Después de estudiar el hecho, la junta de teólogos designada por el Vaticano aseguró que la cura era un milagro.
Vacío científico
Lo que siguió en el proceso de canonización fue un minucioso estudio médico, encomendado especialmente a un grupo de científicos, con el fin de verificar cómo se produjo la cura.
Tras estudiar el asunto al derecho y al revés, los médicos concluyeron en que no había explicación científica posible para la recuperación instantánea de la joven nicaragüense. Hablaron los teólogos, se expidieron los médicos y ahora llega el turno de los cardenales, que en los próximos meses estarán reunidos para corroborar los estudios científicos. El último paso será la ratificación del milagro por parte del Papa.
Mientras la dulce espera transcurre plácidamente, Pedro, el sobrino del futuro santo, sigue disfrutando de los recuerdos: "Cuando estudiaba en España, le gustaba mucho escribir cartas a sus padres, y en todas ellas se encuentran alusiones al martirio. Decía que esperaba ser mártir, que quería morir defendiendo sus valores religiosos".
En Buenos Aires, Zulema, hermana de Pedro, también recuerda las cartas del beato, algunas de las cuales guarda con celo: "En una de ellas, mi tío decía que quería volver pronto de España para evangelizar en Brasil o en algún lugar inhóspito de la Argentina. Decía que si debía soportar sufrimientos, a él no le importaba".
Angel, también sobrino de Valdivielso, se acuerda sobre todo del momento de la beatificación, hace ocho años, que, según él, fue vivido por la familia como una fiesta.
"Fue una celebración muy grande, en el Colegio La Salle. Participaron todos los alumnos y hubo miembros de la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, a la que mi tío pertenecía", contó.
Desde Ciudad del Vaticano, Esteban Caselli, embajador argentino ante la Santa Sede, comentó que la santificación de Valdivielso dará un impulso notable a los demás candidatos argentinos a la canonización.
"Después de que un país tiene un santo se produce un efecto de contagio", señaló el diplomático.
Hasta el momento, la Argentina tiene 28 representantes en lista de espera, incluyendo a Valdivielso, cuyo caso es el más avanzado en largo proceso de canonización.
1- 2
Seis cuadras de Berisso, entre el abandono y la memoria: el plan para recuperar el “km. 0 del peronismo”
3“Milagro”: revolucionó la educación de un pueblo, llegó al Ministerio y su receta es referencia en toda América Latina
4Hay alerta amarilla por tormentas para este miércoles 11 de marzo: las provincias afectadas


