El GIFT que vino de París con la cigüeña
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Hasta hace poco se creía que las mujeres tenían una única manera de convertirse en madres. Aunque la tradición popular decía que a los niños los traía una cigüeña desde París, se sabía que para concebir era condición que mediara una relación sexual entre un hombre y una mujer, aunque siempre existió la posibilidad de adoptar un niño. Esto, que podría parecer una obviedad, cambió radicalmente en los umbrales del nuevo milenio. En los últimos años, la ciencia revolucionó el concepto tradicional de maternidad. Hoy, las mujeres pueden procrear sin necesidad de un acto sexual.
Los métodos de fecundación asistida ofrecieron la posibilidad de tener hijos a hombres y mujeres con problemas reproductivos, que según cifras de la Organización Mundial de la Salud son el 15 % de las parejas en edad fértil. Las técnicas más conocidas son los métodos GIFT, ICSI y la fecundación in vitro.
Pero las mujeres que desean tener hijos sin tener una pareja también pueden hacerlo. En numerosos países funcionan bancos de esperma. Es más, el laboratorio norteamericano Genetics and IVF Institute desarrolló el año último un nuevo método que permite a las madres elegir el sexo de su hijo. Entre las cosas que sorprendieron figura la afirmación de Robert Karl Graham, un genetista californiano que dijo que desde hace 15 años trabaja en un método para diseñar genéticamente el futuro hijo mediante una selección de esperma.
A la hora de convertirse en madres, la gran mayoría opta por lo natural. Pero la ciencia no se detiene.
Y hay quienes temen que los avances en temas como la clonación lleguen algún día a ser materia en reproducción humana.
Según Jesús Villar, director de investigación de técnicas genéticas del Hospital de La Candelaria (Las Palmas) "la clonación permitirá concebir sin aportación masculina". Sólo pensarlo horroriza a más de uno y promovió en los últimos años numerosos planteos sobre ética científica.



