El Gran Hermano de Pinamar: con 220 cámaras, vigilan el municipio
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El edificio es nuevo, se estrenó en 2018. Es una estructura moderna que ocupa poco menos que una manzana en pleno Ostende, casi la única zona del partido de Pinamar que no es boscosa, hay muchos terrenos libres y las construcciones suelen ser más sencillas que en las otras ciudades del municipio. Ahí se alzó la nueva Secretaría de Seguridad, desde donde, además, se maneja la base operativa que incluye una sala repleta de pantallas que, a su vez, se dividen en pequeños rectángulos. Es el centro de monitoreo, una especie de Gran Hermano pensado para tener ojos en todas partes, a toda hora. Es una herramienta fundamental para mantener bajo control un municipio con más de 45.000 habitantes que en los meses de verano recibe miles de turistas.

Ahora en el centro de monitoreo los funcionarios observan 220 cámaras al mismo tiempo. Antes esto se hacía de manera más precaria desde un local alquilado. Esto incrementó la seguridad del municipio y convirtió a Pinamar en un lugar donde suelen detener, según Lucas Ventoso, secretario de seguridad del municipio, a delincuentes que llegan de otros partidos como, por ejemplo, Villa Gesell. "Mucha delincuencia viene de la zona de Gesell, eso nos pone en una situación ingrata porque nos genera una especie de rivalidad. Ya lo hablamos con la policía, no hay que esperar a que lleguen hasta Pinamar para detenerlos", dice Ventoso.
Otra ventaja de construir este edificio es que concentra a todos los empleados vinculados a la seguridad, quienes deben fichar al entrar y eso facilitó la posibilidad de tener un control más riguroso sobre el personal.
"El edificio es equidistante a cualquier punto del municipio. Esto tiene un valor estratégico, pero, además, simbólico. Decidimos construirlo en Ostende porque este era de algún modo el patio trasero del partido, entonces hubo una decisión municipal de poner lo mejor del Estado en estos lugares", agregó el funcionario.

"Con estas cámaras podés estar muy cerca de donde ocurren los hechos. Son de alta definición y no pierden nitidez. Hoy es posible ver lo que pasa en la calle y hasta en las terrazas de los bares. Cada uno de los agentes que monitorean se encargan de una ciudad, sea Pinamar, Ostende o Valeria del Mar. Según los llamados o lo que escuchamos que se está hablando por la frecuencia policial, agrandamos la imagen de uno u otro lugar", explica Leonardo González, jefe del operativo en este momento.
Los turistas llegan con dinero en efectivo, cámaras, computadoras y otros objetos de valor para disfrutar las vacaciones. Los delincuentes suelen hacer inteligencia previa antes de robar una casa y aprovechan el momento en el que las personas van a la playa para entrar. Por eso detectar actitudes sospechosas es vital al momento de prevenir los robos, algo que se facilita con el uso de los duomos y las cámaras.
Aunque los visitantes también pueden tomar un rol activo en la prevención. Según Gastón Rodríguez, director de seguridad de la Casa Rosada entre 2014 y 2017, es importante pedirle al locatario cambiar la combinación de la cerradura, algo que se hace en cualquier cerrajería, para evitar que alguien pueda tener un duplicado.
También sugiere llamar a la empresa que controla las alarmas de la casa para cambiar el código y la palabra clave. Aunque Ventoso explica que han tenido muchos problemas con las empresas de seguridad privada, y que hubo entregadores que brindaron información desde adentro de la compañía.

Ventoso también critica el uso de los recursos en materia de seguridad que dispuso la gestión anterior al primer mandato de Martín Yeza, actual intendente reelecto. La Guardia Urbana, "los ojos del Estado en la calle", que son empleados municipales y deben dar aviso a las autoridades por cualquier actitud sospechosa o desperfecto en la vía pública, como un árbol caído, habían adquirido una impronta cuasi policial cuando esa no era su función y tampoco estaban capacitados para hacer ese trabajo.
"La Guardia urbana se creó en 2014 y se utilizó como una herramienta política de imagen, no tenían capacitación específica, incluso se incorporaba gente que no tenía el secundario completo. Se manejó muy mal y se confundió con la policía. El secretario de seguridad de esa gestión se sacaba fotos con armas y autos caros. Esa importa le llegó a la gente y los de la Guardia Urbana se creían miembros de las fuerzas especiales cuando ni tienen la facultad para detener personas", relata Ventoso.
Otro punto que deben mejorar, y que el municipio les pide a los ciudadanos que colaboren, es en hacer la denuncia de los robos. En enero de 2019 se registraron 30 hechos, entre asaltos a casas, hurtos y delitos similares. Una cifra que Ventoso reconoce, no es representativa de la realidad.
"Ni en Noruega hay tan pocos hechos de inseguridad. Necesitamos que la gente denuncie todo lo que pasa, de este modo nosotros podremos investigar y vamos a logar un mapa del delito mucho más preciso. Cuando se denuncian los robos, nosotros podemos ver si hay una manera de operar en común y evaluar si es la misma banda la que está delinquiendo. Cuando tenemos esos elementos casi siempre los terminamos encontrando", agrega el secretario.
Además de las cámaras, para esta temporada de verano la policía bonaerense dispuso el clásico operativo Sol. Para Pinamar desplegaron 1300 efectivos de calle, más de 100 caballos de la montada y dos grupos de élite, como el Halcón y la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI), que llegaron al municipio con 150 agentes y recorren las calles con motos BMW.
"Tenemos a las principales fuerzas de seguridad haciendo base en Pinamar. Estamos saturando todas las zonas y distribuyendo recursos inteligentemente dependiendo de cómo sea la geografía de cada lugar. Por ejemplo, la montada se centró en Cariló, que por las características del terreno los caballos son muy útiles", concluye Ventoso.








