
El gran negocio de la venta de metales
Una tendencia que empezó con la crisis
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Nadie lo dice en voz alta porque temen que le pidan explicaciones, pero en reserva lo reconocen: existe un verdadero mercado de compra y venta de piezas metálicas y mobiliario urbano porteño que circula en distintas chatarrerías del conurbano bonaerense.
Este fenómeno cobró importancia con la crisis de 2001, cuando en la ciudad de Buenos Aires fue robado el 50 por ciento de las 970 placas de bronce de los monumentos.
Cada una de ellas hoy tiene un valor que oscila entre los 500 y 600 pesos, siempre de acuerdo con lo que pesa.
Ese año también cobró una mayor relevancia el robo de cables de cobre. Para los más osados, levantar las tapas de sumideros y las rejillas también funcionaba como un buen negocio en aquella época.
Así comenzó una seguidilla de sustracciones de cableado eléctrico y telefónico que concluyó el año pasado con un informe de la Defensoría del Pueblo de la Nación en la que se informó que estos robos afectan a 2,5 millones de usuarios de todo el país.
Distintas empresas de compra y venta de chatarra y metales consultadas por a LA NACION señalaron que, desde la crisis hasta ahora, el valor del kilogramo de aluminio aumentó el 600 por ciento.
"Antes te pagaban 70 centavos por kilo; ahora, el aluminio cuesta 4,50 pesos", explicó un comerciante de la empresa Depósito Perdriel. Este aumento en el precio del aluminio hizo que en los últimos dos años el vandalismo en la vía pública se volcara a la sustracción de piezas de este metal: semáforos, medidores de gas o tapas de empalmes eléctricos, entre otras.





