El mundo habla de "las trampas argentinas"

Más críticas por el caso del bidón
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26 de enero de 2005  

El tenista suizo Roger Federer, número uno del mundo, parece imparable en el Abierto de Australia. Gana siempre y por paliza. Hasta parecería no tener siquiera un rival de fuste. O sí. Lo encontró Javier Martínez, columnista del diario El Mundo, de Madrid: "Contra Federer, Bilardo. No hay otro remedio".

Los brebajes bilardianos son, por estos días, comidilla en todo el mundo. La novela del supuesto bidón adulterado con el que habría casi dormido al defensor brasileño Branco en el Mundial de Italia 90 se extiende con dosis similares de ironía y de crítica.

"Habrá que hacer hablar al bidón, a ver qué dice", propuso el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Julio Grondona.

Salió mal el chiste. En el diario El País, de Madrid, respondieron a la gracia de esta especie de patrón que posee el balompié criollo: "Grondona es un modesto comerciante que, en los últimos 20 años, sin que se le conozcan otros ingresos, acumuló una de las fortunas más importantes del país".

"Los códigos de la mafia"

La nota del periódico español lleva un título sugestivo: "Los códigos de la mafia". Habla sobre el entorno del fútbol argentino, en el que delatar impurezas es una brutalidad antes que un gesto o un deber.

"La Argentina tiene jugadores muy buenos, pero parece que cada conquista está manchada por alguna cosa", criticó Dunga, otro ex jugador brasileño que, como el pobre de Branco, se enfrentó en Italia con el seleccionado nacional que capitaneaba Diego Maradona y dirigía Carlos Bilardo.

Dunga maquilló como "manchas" las denuncias por un supuesto arreglo con Perú durante el Mundial 78, disputado aquí (la selección que conducía César Menotti derrotó a los peruanos por 6 a 0 y se clasificó para la final); el gol con la mano que Maradona le convirtió a Inglaterra en el Mundial de México 86 (aquella recordada "mano de Dios"), y el bendito bidón supuestamente trampeado por orden de Bilardo.

El encuentro que disparó la controversia con Brasil correspondió a los octavos de final del Mundial de Italia 90 y finalizó con el triunfo argentino por 1 a 0, con un tanto conseguido por Claudio Caniggia tras una fenomenal acción de Maradona. Hasta ahora, el partido era recordado por la paliza futbolística que los brasileños asestaron a los argentinos, a pesar de la derrota. Ahora, tras algunas confesiones de madrugada realizadas por Maradona en el programa de TV "Mar de fondo" y una débil desmentida de Bilardo en la revista Veintitrés, el mundo identifica aquel encuentro con un bidón.

Hay que pisar al rival

"Bilardo fue el «jefe del crimen»", acusó el diario brasileño Zero Hora, de Porto Alegre. La historia no beneficia al entrenador argentino, obviamente. Se lo acusa de pinchar con alfileres a sus rivales, cuando era jugador. Luego, cuando dirigió al Sevilla, de España, la TV lo descubrió reprendiendo a uno de sus colaboradores cuando éste ayudaba a un adversario lesionado. "Pero, ¡no! ¿Qué hacés? ¡Los de rojo son los nuestros! A ése pisalo... ¡pisalo!". Bilardo ya se hizo fama y esta verdad actúa casi como una incriminación en un hecho que jamás podrá comprobarse.

"La FIFA debe sancionar a Bilardo aunque hayan pasado más de 14 años", reclamaron Branco y Sebastião Lazaroni, entrenador de Brasil en aquel partido. En la entidad que rige el fútbol mundial, sin embargo, hasta ayer no habían recibido siquiera un amago de reclamo.

La historia se contó ya en España, México, Uruguay, Colombia, Costa Rica, Inglaterra, Perú e Italia, por citar algunos de los países que dieron difusión a la denuncia.

"Los vicios argentinos dan la impresión de que [en la Argentina] odian la normalidad como si fuera parte de una rutina insoportable", analizó Zero Hora.

Mancillada, la imagen de los éxitos que pudo haber obtenido la Argentina en cualquier rubro aparece por estos tiempos ligada a las trampas y a códigos mafiosos que convierten en un idiota a quien revela verdades cuestionables. Es una pena. Y de esto se habla en el mundo.

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