
El Museo Histórico recibirá una biblioteca con obras del siglo XIX
El Gobierno compró una colección de libros sobre temas de Buenos Aires
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El Museo Histórico Nacional sumará hoy a su patrimonio una biblioteca temática sobre Buenos Aires compuesta por 1200 volúmenes, entre los cuales también se encuentran fotografías y pinturas.
Este tesoro que acuna información desconocida sobre la ciudad en el período comprendido entre 1819 y 1970 fue comprado, en 35.000 dólares, al coleccionista privado Washington Pereyra por la Secretaría de Cultura de la Nación.
De nacionalidad uruguayo, Pereyra es propietario de la librería Colonial (Paraná y Juncal) y puso en venta una de sus bibliotecas para solventar parte de la obra de la Fundación de la Literatura Rioplatense Bartolomé Hidalgo, compuesta por 50.000 títulos y constituida recientemente. "No tengo otro recurso", admitió, en diálogo con La Nación .
Pero el destino final de la biblioteca temática sobre Buenos Aires será el Museo Histórico Nacional. Su director, Juan José Cresto, siempre atento al rescate de tesoros culturales, salió al encuentro de la biblioteca cuando supo de su inminente venta hace unos meses.
Luego de estudiar la posibilidad de adquirir el material y confirmar su valor histórico, propuso a la secretaria de Cultura, Beatriz Gutiérrez Walker, que "la compre para que la biblioteca sobre Buenos Aires en su totalidad sea patrimonio de la gente y evitar así que se desperdigue", relató Cresto a La Nación .
La misma intención conservacionista surgió del coleccionista Washington Pereyra. Tanto es así que la biblioteca la vendió casi a la mitad del precio real con tal de que quedara "en buenas manos y para que todos los que así lo necesiten puedan acceder a ella".
La colección histórica se divide en siete secciones:histórica; barrios capitalinos; urbanización; arte; puerto, transporte y servicios; obras literarias y de consulta, y, por último, sección de homenajes e iconografía porteña.
Todos son de gran interés
Para Washington Pereyra, "todos y cada uno de los volúmenes serán de gran interés para investigadores e historiadores".
Entre las obras vendidas se destacan la edición de la Constitución de la Provincia de Sudamérica sancionada en 1810 y editada en 1819 por la imprenta de la independencia; una aclaración sobre la Catedral de Buenos Aires y monografías históricas de las iglesias argentinas, y una versión de la cultura en Buenos Aires hasta 1810.
También es puede mencionar la "Trilogía de la trata de blancas", editada en 1933 por Julio Alsogaray; un romance de Luis Cané, en el que se elogia al Puerto de Buenos Aires de mediados del siglo XVII, y "Ferrocarriles Argentinos,una contribución al estudio del patrimonio nacional", de Alejandro Bunge, editado en 1918.
La biblioteca contiene un álbum del Jockey Club que abarca acontecimientos sociales y deportivos entre 1882 y 1924, una edición sobre la Aduana de Buenos Aires en las postrimerías del régimen virreynal y unas 500 fotografías de Puerto Madero entre 1906 y 1910.
Un lugar de encuentro
Washington Pereyra quiere lograr en la Fundación que creó recientemente un ámbito donde la literatura del Río de la Plata y española pueda ser asimilada en su mayor extensión.
"Quiero que sea un lugar de encuentro donde los jóvenes se instruyan sobre su pasado, su origen", dijo el coleccionista. Agregó que el año último se publicó el primer libro de la institución con el título "El viejo criado y sus barrancas", de Federico Pedri, además de la versión facsimilar de distintos ejemplares de la revista Proa. Pereyra se radicó en la Argentina en 1978, cuando decidió comprar la Biblioteca de José Oría, compuesta por 70.000 títulos, en su mayoría escritos en francés. Tiene planeado, realizar la compilación del tomo IV de la Prensa Literaria.
Para proseguir el plan de fomento de la lectura, la Fundación también tiene previsto publicar este año "El caso Baltimore", de Luis Santiago Sanz, y un libro del poeta chileno Miguel Arteche.
"Hoy mi concentración pasa por Independencia 3681, donde tiene su sede la fundación, que ya es visitada por muchos historiadores y estudiantes", señaló el estudioso.
Pero antes debió lidiar con la realidad. Si bien consiguió el apoyo del Fondo Nacional de las Artes, de la Biblioteca Nacional y de una empresa uruguaya, debió vender su casa de Coronel Díaz y Santa Fe para pagar la propiedad de la fundación.



