El océano Pacífico tiene fiebre: por qué es una señal ominosa
Una ola de calor marina que cubre un área ocho veces mayor que la de los Estados Unidos podría pronto alimentar tormentas graves y calor extremo
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WASHINGTON.- A través del océano Pacífico, hay una ola de calor marina masiva que cubre un área más de ocho veces mayor que la de los Estados Unidos continentales y podría tener profundos efectos sobre eventos meteorológicos en todo el mundo durante las próximas semanas y meses.
Esta área constituye alrededor del 13,5% de la superficie total del planeta y se extiende desde Filipinas hasta Perú, donde la gente acude en masa a la playa durante el invierno del hemisferio sur, y hacia el norte hasta las costas de Hawái y California.
Las olas de calor marinas son períodos de calentamiento intenso, extenso y sostenido del océano, a veces cerca de la superficie y otras veces extendiéndose a mayor profundidad. Se clasifican en una escala del 1 (moderado) al 5 (más allá de lo extremo), que refleja tanto su intensidad como su duración.
La enorme ola de calor marina del Pacífico se formó cuando dos olas de calor marinas separadas se combinaron: una en el Pacífico Norte y otra asociada con un super El Niño en desarrollo a lo largo del ecuador.
Si bien los mares más cálidos pueden sonar agradables para algunos bañistas, lo que ocurre en el océano no se limita al océano, y esta ola de calor marina es una señal de alerta para los patrones climáticos venideros.
“Meses y meses de calor podrían significar impactos importantes este invierno y la próxima primavera”, dijo el científico climático Dillon Amaya, quien sigue de cerca el calentamiento de las aguas frente a California.
Cómo esta fiebre oceánica podría afectar el clima
Dos eventos meteorológicos significativos en las próximas dos semanas están vinculados a esta ola de calor marina: un supertifón en el océano Pacífico occidental y la posibilidad de una profunda cúpula de calor en el oeste de los Estados Unidos a mediados de julio.
El tifón, llamado Bavi, será impulsado por las aguas excepcionalmente cálidas del Pacífico occidental. Esta peligrosa tormenta pasará cerca de las Islas Marianas del Norte, al norte de Guam, el lunes, hora local, y también podría provocar impactos destructivos en Taiwán y China hacia finales de la semana.
Mientras tanto, las tormentas eléctricas que se desarrollan sobre la ola de calor marina podrían favorecer la formación de una poderosa cúpula de calor a miles de kilómetros de distancia, en el oeste de los Estados Unidos, a mediados de julio, haciendo que las temperaturas se disparen allí.
El meteorólogo del Departamento de Defensa Eric Webb dijo en una publicación en X que este patrón podría “aumentar considerablemente los riesgos de calor e incendios forestales al norte de Nuevo México y Arizona”. Se trata de una zona donde recientemente se registraron incendios forestales.
The Pacific Ocean is running a fever.
— Ben Noll (@BenNollWeather) July 5, 2026
A massive marine heat wave covers an area more than eight times the size of the contiguous United States.
That could have profound ripple effects for weather events around the globe this year 🧵 pic.twitter.com/R4tB0Cxg3c
Pero podría haber fenómenos meteorológicos mucho más extremos después de eso.
En una transmisión en vivo reciente, el científico climático Daniel Swain dijo que se espera que las aguas excepcionalmente cálidas del Pacífico eleven el nivel del mar entre 6 pulgadas y 2 pies frente a las costas de California.
Los vientos asociados a las tormentas de este otoño e invierno elevarán aún más el nivel del mar, lo que podría provocar aumentos peligrosos de entre 2 y 3 pies, o incluso más, cerca de la costa californiana.
“Este es el momento para que los gobiernos locales, los gobiernos de los condados y el gobierno estatal comiencen a prepararse para una probabilidad significativa de niveles del mar mucho más altos que el promedio, inundaciones costeras más disruptivas y niveles de agua costeros potencialmente récord durante eventos de tormentas invernales y mareas vivas”, dijo Swain.
“Este próximo invierno, por ahora, parece tener una mayor probabilidad de eventos de lluvia y tormentas históricamente inusuales o incluso sin precedentes”, dijo Swain.
Pero enfatizó que, aunque las probabilidades de que ocurran esos escenarios son más altas, no están garantizadas.
California no es el único lugar que podría experimentar efectos tan profundos.
La enorme cantidad de calor acumulada en el Pacífico será liberada a la atmósfera superior, potenciando la corriente en chorro subtropical desde el otoño hasta el invierno. Eso podría formar una verdadera autopista de tormentas sobre el sur y el este de los Estados Unidos, aumentando el potencial de lluvias torrenciales, inundaciones y tormentas eléctricas severas.
Esta fiebre oceánica también tendrá consecuencias a nivel global. A medida que aumentan las temperaturas del mar, aumenta la evaporación, incorporando más vapor de agua a la atmósfera, el principal combustible de los eventos de lluvia extrema.
“Las cantidades de vapor de agua están estrechamente vinculadas con las temperaturas de la superficie del mar”, dijo el científico climático Kevin Trenberth.
Esa humedad adicional es transportada por los vientos que circulan alrededor de los sistemas de alta y baja presión y puede recorrer miles de kilómetros desde el lugar donde se originó.
Tras una cúpula de calor mortal en junio, recientemente también se formó una ola de calor marina cerca de Europa, incluso en amplias zonas del mar Mediterráneo. Más calor extremo afectará a esa región hasta mediados de julio, con las aguas inusualmente cálidas contribuyendo a reforzar las altas temperaturas.
El área cubierta por olas de calor marinas está aumentando
Las olas de calor marinas se forman de distintas maneras. A veces, los vientos se debilitan y el mar se vuelve más calmo, lo que impide que el agua fría de las capas más profundas ascienda hasta la superficie. En otros casos, los cambios en los patrones de circulación atmosférica generan más horas de sol y menos nubosidad, calentando el mar. Las corrientes oceánicas cambiantes también pueden desempeñar un papel.
La que actualmente afecta al Pacífico está vinculada a una variación climática natural llamada Modo Meridional del Pacífico (PMM, por sus siglas en inglés), que se formó debido a vientos más débiles y una menor evaporación.
Amaya dijo que, a medida que El Niño continúa fortaleciéndose, puede combinarse con el PMM para generar extensas franjas de calor.
Estas áreas de agua anormalmente cálida están aumentando tanto en extensión como en intensidad a medida que cambia el clima.
“La capacidad de almacenar calor y la movilidad del agua convierten al océano en el principal sumidero del exceso de calor generado por el calentamiento del planeta inducido por la actividad humana, principalmente por el aumento del dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera”, dijo Trenberth.
La porción del océano global afectada por olas de calor marinas se triplicó con creces desde fines de la década de 1980, al pasar de alrededor del 9% a más del 30%.
Durante ese mismo período, la cobertura global de olas de calor marinas fuertes a más allá de lo extremo (categorías 2 a 5) aumentó casi seis veces.
Las olas de calor marinas también se intensifican durante los eventos de El Niño.
En enero de 2024, durante un episodio de El Niño que contribuyó al año más cálido registrado en el planeta, más del 46% de los océanos del mundo experimentó simultáneamente una ola de calor marina, el nivel más alto registrado hasta ahora.
Actualmente, más del 37% del océano global está afectado por una ola de calor marina, aunque podría establecerse un nuevo récord este año o el próximo a medida que esta fiebre oceánica —y sus posibles efectos— continúe intensificándose.
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