El paseo sensación en Mar del Plata: filas interminables, selfies y curiosidad en uno de los atractivos del verano
Desde el sábado y por dos semanas, se puede recorrer la Fragata Libertad; solo dos días, recibió 6000 visitantes
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MAR DEL PLATA.- No fue por un día de playa, ni por una obra de teatro ni por un paseo de compras o por una escapada gastronómica. María Eva Gallo recorrió más de 180 kilómetros desde Tandil con su esposo, Alberto, y su hijo, Fernando, solo detrás de un sueño de varias décadas. Y por fin lo cumplió: “Un día quería estar acá arriba, saber qué se siente, escuchar a su gente y estoy muy feliz”, dice a LA NACION apenas se despide de un cabo primero tucumano que le tendió la mano para que llegue firme a la planchada y vuelva a pisar tierra firme luego de recorrer, por primera vez en su vida, la Fragata Libertad.
Estuvo entre el lote que encabezó una fila de más de 300 metros para visitar este buque que es el símbolo de la Armada Argentina. Desde este sábado y por dos semanas puede ser recorrido a diario durante su actual amarre en la Base Naval Mar del Plata, al igual que el patrullero oceánico ARA “Bouchard”.

En coincidencia con este fin de semana desapacible, a contramano para estar en la playa, se convirtió en el paseo sensación: se estima que en apenas dos días la recorrieron más de 5000 personas. Las primeras horas del sábado, recibió a 1100, con un arranque tardío por una tormenta que cruzó estas costas y postergó más de dos horas la apertura. El resto este domingo, de 17 a 21. Ese día por cuatro horas estuvo repleta y había una larga fila que llegaba hasta la calle, daba la vuelta en la sede del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep) y se llegó a extender otros 200 metros por la Escollera Norte.
Los gavieros con sus remeras azul y blanca a rayas y los oficiales con sus uniformes blancos inmaculados recibieron a los visitantes e interactuaron con un público ávido de consultas y ansioso de sumar fotos con sus teléfonos celulares. Las artilleras o cañones, que por pares apuntan hacia los laterales del buque, estuvieron al tope de las preferencias para la pose, el recuerdo y las inquietudes. En particular los más pequeños: “¿Tiran balas de verdad?”, pregunta Justo, rosarino y de 7 años, a un cabo segundo que le explica que solo sirven y se utilizan para disparar salvas en determinadas ceremonias.

El recorrido
El recorrido tiene un sentido natural que lleva a los visitantes hacia la popa y luego por la banda de estribor rumbo a la proa, donde no solo hay mucho para ver y sorprenderse. Es el mejor punto para la postal, sea con el fondo de la delfinera que se encuentra sobre el mascarón o en sentido inverso, que incluye en el encuadre una gran ancla sobre la cubierta, el palo trinquete y, por detrás, el puente de mando que deja relucir, como en todo el buque, el brillo de sus detalles de piezas en bronce.
Por proa andan, en turno, los oficiales Flores y Meleres. Con ellos posan cientos con un detalle: a quienes quieran les facilitan sus gorros de gala. “Los chicos son muy simpáticos y amables para informar, un encanto”, dicen Jorge y Alicia, de Mendoza.
El personal de tripulación asignado para este turno se reparte cada pocos metros y sobre los límites de la embarcación, para evitar riesgos de seguridad para los visitantes. Varios son los que se sorprenden de que haya mujeres en la Armada Argentina. “¿Y viven todos juntos durante el viaje?”, pregunta una mujer y escucha que desde hace ya varios años la fragata Libertad tiene dotación mixta y hay sectores específicos de alojamiento para unas y otros. “Al momento de trabajar son todos iguales, cada uno en lo suyo”, aclara una joven oficial que hace su primer viaje en este buque.

Centenario
El arribo a Mar del Plata fue desde el puerto de Buenos aires. Esta visita es frecuente aquí en verano. Esta vez es especial, ya que abre un año de festejos para la Base Naval Mar del Plata, que en octubre próximo será centenaria. “Es un orgullo comandar este buque y prepararnos hacia el 54° viaje de instrucción que emprenderemos en unos meses”, dijo a LA NACION el capitán de navío Jorge Cáceres, a poco de amarrar aquí. Llegó al frente de una tripulación reducida que es la base de la que sumará a unos 60 egresados de la Escuela Naval, que completarán su formación con un periplo de algo más de cinco meses. Incluirá una larga escala en puertos de Estados Unidos, en coincidencia con la celebración de los 250 años de ese país. La Fragata Libertad coincidirá allí con buques escuela de todo el mundo.
La gente sube, camina, para y pregunta allí donde ve a uno de los uniformados de impecable blanco. La excepción es uno de los rescatistas, con su neoprene naranja y sus patas de rana, siempre listo para emergencias en caso de que alguien caiga al agua. Hay fotos también con él.
Estas visitas se mantendrán a diario, siempre de 17 a 21, con acceso libre y gratuito. No se pudo en estas primeras jornadas por mal tiempo, pero está previsto que los gavieros hagan demostraciones de sus movimientos hacia lo más alto de los palos, donde son los encargados de desplegar y de recoger las velas, medio de navegación de este tipo de buques cuando tienen buenas condiciones de viento.
El capitán de fragata Juan Carlos Granja es el segundo jefe de la tripulación y resalta a LA NACION la calificación del personal a bordo. “Gran parte está aquí porque son de los de mejores promedios”, aclara y reconoce que ser asignado a la Fragata Libertad no solo es un orgullo, sino en gran medida “un premio o reconocimiento”. Incluso recuerda que en lo personal le tocó participar del proceso de selección de la dotación: “No te digo que esta es La Scaloneta naval, pero casi”, dice para resaltar que tiene a bordo a la mayoría de los más capacitados.
No será la única metáfora ni referencia futbolera. Uno de los oficiales, oriundo del norte, también reconoce a LA NACION que es su primer viaje en esta embarcación, se manifiesta muy emocionado por estas primeras 48 horas de navegación y entusiasmado por la experiencia que vivirá a mitad de año, con ese periplo por Estados Unidos y varios países de América, esta vez con ida y regreso siempre por el océano Atlántico. “¿Qué significa para nosotros navegar en la Fragata Libertad? Es como jugar con Messi, eso…, lo más”, afirma.
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