
El piloto que decapitó a su mujer no tendría habilitación para volar
Investigan lo sucedido tras el choque
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SANTA FE.- Walter Cecchini, el hombre que piloteaba un avión fumigador con el que embistió el vehículo que conducía su esposa, María Nancy Núñez -que murió decapitada el jueves último en jurisdicción de Cristophersen-, podría no haberse encontrado convenientemente autorizado para desarrollar comercialmente esa actividad.
Pero los investigadores del caso intentarán, a partir de hoy, dilucidar las actitudes de Cecchini luego de ocurrido el accidente, para lo cual solicitarán a una empresa de telefonía móvil el listado de llamadas que el piloto efectuó esa tarde.
También se espera identificar a un eventual testigo que arribó al lugar del accidente minutos después que el avión, con su rueda izquierda, destrozó el parabrisas y golpeó la cabeza de la mujer, lo que le causó la muerte. Según comentarios obtenidos ayer en San Gregorio, donde reside la familia Cecchini, esa persona, que viviría en la zona rural, habría observado que, antes de aterrizar, el avión fumigador efectuó un sobrevuelo por el lugar donde se encontraba el auto -un Honda Civic gris-, en cuyo interior ya se encontraba sin vida el cuerpo de la esposa del piloto, mientras a un costado permanecía herida su amiga, Mirta Aparicio.
Como adelantó ayer LA NACION, inicialmente el expediente judicial refiere a la comisión del delito de homicidio culposo y lesiones, que es excarcelable, por lo que Cecchini no será detenido.
Mientras los vecinos de San Gregorio siguen hablando sobre lo ocurrido en la ruta provincial 14, la atención se concentra ahora en la actuación de la justicia de turno en feria, con sede en Venado Tuerto.
Las primeras diligencias ya están en marcha: hoy serán requeridos a la Fuerza Aérea -por jurisdicción entiende la delegación Junín, provincia de Buenos Aires- todos los antecedentes que avalan la condición de piloto de Cecchini.
Según comentarios aportados a LA NACION, varias estancias del sur santafecino -una de ellas pertenece a Pecom (grupo Pérez Companc)- no habrían contratado sus servicios al no poder presentar toda la documentación habilitante.
Tres llamadas en duda
Para los investigadores, es una cuestión de forma. La situación de Cecchini podría complicarse si se comprobara que habiendo visto desde el aire el resultado de su desgraciada maniobra, cuando descendió en un campo vecino, haya efectuado las primeras llamadas al hospital de San Gregorio para saber si alguien había resultado herido, a un amigo -podría ser otro piloto- y a un abogado. Los mismos investigadores quieren confirmar si esas supuestas llamadas efectivamente se hicieron y, en caso afirmativo, el orden en que se realizaron.
La tragedia también abortó las vacaciones de la familia y hasta una eventual radicación de los Cecchini en Uruguay. La esposa del piloto, que poseía campos en esta provincia, casi en el límite con Buenos Aires -de magníficos rendimientos sojeros y maiceros- había adquirido 200 hectáreas en zona próxima a Punta del Este y tenía pensado explotarlas económicamente.
Hoy habrían viajado -ya tenían todo preparado- Walter, su mujer y los dos hijos de la pareja, Julio Esteban (de 16 años) y María Sol (de 6) a Uruguay.


