El primer cementerio virtual
Argentino: apareció en la Red una página en la que se rinde tributo a los difuntos, diseñada por un vecino de Pergamino.
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El mundo vertiginoso de Internet encontró un espacio para el remanso con el primer cementerio virtual creado para rendir culto y homenaje a los seres queridos.
Se trata de la página Paz Eterna (www.pazeterna.com.ar), que no reconoce antecedentes en la Web y fue creada por el argentino Jorge Luis Calvigioni, de Pergamino, en la noche de la última Navidad.
Lo primero que salta en la pantalla es la clásica imagen de los cementerios privados: un cielo surcado por nubes, con un haz de luz que cae sobre el nombre de Paz Eterna.
"Muchos entran en Internet para ver qué se puede copiar. Yo me metí para ver qué cosas no había en la Red", contó Calvigioni, que tiene 34 años y es director de Radio City, una emisora FM de Pergamino.
"La publicidad es el arte de llamar la atención. Yo busqué ofrecer un servicio y me convertí en precursor porque el cementerio virtual no existe en ninguna parte del mundo", aseguró el diseñador de la página.
Hasta el momento se tenían noticias de cementerios virtuales para mascotas. Pero la idea de Calvigioni permite colocar fotos, recuerdos y hasta flores en una cibertumba que cualquier usuario de Internet puede recorrer para rendir homenaje a un difunto.
La creación on line surgida en Pergamino cruzó rápidamente las fronteras y se extendió por el universo virtual. Hoy le llegan a su autor tantos pedidos de los Estados Unidos, Holanda, Brasil, España, Hungría, Uruguay, Chile y muchas ciudades argentinas que todavía no tuvo tiempo de incluir a su propia familia.
El cementerio virtual tiene tres divisiones: el acceso público, abierto a cualquier persona; el semipúblico, al que pueden ingresar los inscriptos a este correo virtual, y el privado, al que se ingresa con la clave que se le da al deudo. En este caso, el familiar puede transmitir su clave a otras personas, para poder controlar las visitas a su ser querido.
Elegir frases y flores
El servicio tiene un costo de $ 70 anuales para quienes quieren inscribir a un ser querido. Pero la gente puede recorrer gratuitamente la galería de difuntos incluidos en el sector de acceso público.
Los visitantes pueden estampar su firma o escribir frases u oraciones en el libro de Memoria y elegir el tipo de flores que quieren colocar en la tumba virtual. El recorrido incluye una galería de fotos, fragmentos de audio y de video y una reseña histórica del difunto.
Ante el aluvión de pedidos, Calvigioni comienza a sentirse desbordado. Nunca pensó que su página tendría tanta repercusión, dado que jamás estudió computación.
Sólo tuvo su primer contacto con unaPC hace cinco años, durante una emergencia. "En la inundación de 1995 me quedé encerrado en el estudio de la radio, que había quedado aislada por el agua. Para pasar el tiempo y evitar ponerme nervioso, me dediqué a pasar en la computadora unas planillas de trabajo.Así nació mi romance con la PC, a pura práctica", resumió a La Nación el actual director de la emisora, que hasta los 31 años trabajó como disc jockey en los locales de Pergamino.
Los primeros mensajes que recibió con el cementerio virtual fueron de asombro y de interés."Nunca recibí nada de mal gusto o en broma.Al contrario, los mensajes de aliento, me daban fuerzas para concretar la idea. Al principio, no me animaba a conversarlo ni con mi señora", confió Calvigioni, convencido de que con su esfuerzo e ingenio se colocó en la puerta de un buen negocio.





