
El regreso de los pañales de tela
Frente al aumento de los descartables, cada vez más padres optan por fabricarlos
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MAR DEL PLATA.- Rocío, de cuatro años, fue la última que pudo disfrutar de punta a punta las bondades del descartable. Sus hermanos, Aylén, de dos años, y Brandon, de 1, se han tenido que adecuar a la devaluada realidad de estos días: para ellos sólo hay pañales de tela y, como casi no se consiguen las tradicionales bombachas de goma, bolsas de nylon para que la ropa no se moje ni se manche.
"Los pañales descartables están tan caros que no se pueden comprar", explicó Graciela Molina, madre de los tres chicos que ahora usan los de tela que ella misma fabrica con viejas remeras y restos de tela en desuso.
Claro que ahora hay más trabajo para lavarlos y tenderlos al sol para que se sequen y volver a usarlos. "Es un sacrificio -dice-, pero no nos queda alternativa."
Rosa Verazza, ex filetera y ahora desocupada, se queja más por los nuevos precios que por el sacrificio extra. "Sé que con agua hirviendo y lavandina los pañales de tela estarán limpios y sin riesgo para mis dos chicos, pero más me molesta que las empresas sigan remarcando", resalta con evidente disgusto.
No exagera cuando se refiere al encarecimiento del producto. En las principales marcas hubo aumentos de hasta un 130 por ciento en los últimos dos meses. Un paquete de 12 a 18 pañales descartables (varía la cantidad según el tamaño) se cotiza hoy entre 9 y 11 pesos. Los más económicos están por encima de los cuatro pesos.
Recursos para la crisis
"Por un lado están las madres que ya no pueden comprar y se arreglan solamente con los de tela y por otro, las que utilizan para sus chicos uno de buena calidad para toda la noche y otros baratos para cambiarlos durante el día, y así reducir costos", confió una empleada de una importante fábrica de pañales descartables que realiza un relevamiento periódico de esta situación en clínicas y hospitales.
Esta estrategia de alternar o combinar marcas no es exclusiva de los sectores más humildes, sino que también alcanza a familias de clase media que se están adaptando a los nuevos presupuestos hogareños.
En los hospitales es donde se advierten mayoritariamente las dificultades que afrontarán quienes acaban de dar a luz. "La crisis ha hecho que la vuelta al mercado del pañal de tela sea hoy una realidad", afirmó Pedro Sabando, director del Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil (Hiemi).
En el citado nosocomio se provee de pañales descartables a aquellas madres que no pueden comprarlos, pero sólo hasta que se les da el alta médica.
Sabando advirtió que si se toman las "precauciones lógicas" de higiene no debería haber riesgo para el bebe que utilice pañales de tela. "Varias generaciones se han criado con esta modalidad", recordó.
Otro que tuvo que buscar una salida a la coyuntura fue Ramón Nadalutti. Tiene a su padre que, por problemas de salud, necesita usar pañales. Como PAMI no los provee desde septiembre último, encontró una alternativa a partir de su máquina de coser: "Consigo recortes de tela en una fábrica de remeras, los añado y les agrego una manta absorbente", contó.
La demanda de pañales de tela empezó a percibirse con fuerza en las últimas semanas. En tiendas y locales de ropa infantil se empezaron a recibir constantes consultas que, con el correr de los días, se fueron convirtiendo en pedidos.
"Dos de cada tres clientes nos piden pañales de tela", admitió Mónica Varela, empleada de Tu Pilchita, comercio que confecciona prendas para niños.
Fue así como los talleres textiles tuvieron que reciclar los viejos moldes de chiripá, que parecían condenados al olvido, para volver con el producto al mercado.
"Ahora -dijo Varela- el desafío es que aparezcan, después de 10 o 15 años en el olvido, las bombachas de goma."
Los mayores aumentos
Alimentos: en promedio, la canasta básica de alimentos aumentó un 25% desde enero. Harinas y aceites subieron hasta un 60%; el pan envasado, un 53,2%; los fiambres y chacinados, un 50%. Pero hubo picos sorprendentes: las papas blancas aumentaron el 128,2% y los tomates larga vida, un 237,2%.
Ropa: las prendas para invierno importadas subieron entre el 30 y el 40 por ciento en promedio.
Equipos eléctricos: registraron aumentos del 30 por ciento.
Muebles: subieron en promedio el 20%, con picos del 300 por ciento.



