
El resto de un cohete de SpaceX a la deriva se estrelló contra la Luna y levantó una nube de escombros espaciales
El impacto ocurrió ayer de manera accidental tras desviarse de su trayectoria, fue detectado por telescopios desde Chile y sumó un nuevo antecedente de basura espacial en el satélite
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Un fragmento de un cohete de SpaceX que flotaba en el espacio desde el año pasado se estrelló ayer contra la Luna, según informaron científicos, y se sumó a la lista de objetos de basura espacial que impactan la superficie lunar. Con un peso de cuatro toneladas y el tamaño aproximado de un micro escolar, la segunda etapa inerte de un cohete Falcon 9 se precipitó contra el satélite de manera inevitable a las 06.35 GMT, a una velocidad de 8690 kilómetros por hora.
El cilindro, de más de 12 metros de largo, partió desde Cabo Cañaveral en enero de 2025 para transportar dos módulos privados, el Blue Ghost de Firefly Aerospace y el Resilience de ispace. Quedó a la deriva luego de liberar sus cargas, debido a que la misión requirió más empuje que los vuelos cercanos a la Tierra, por lo que descargó su combustible restante y perdió la capacidad de ser controlado en una órbita que terminó en el reciente choque directo.
Aunque ninguna nave espacial logró registrar imágenes del impacto, un telescopio en Chile detectó la columna de escombros resultante. El Observatorio Europeo Austral informó a través de redes sociales que su Very Large Telescope, situado en el Observatorio de Paranal, registró la colisión. La institución explicó que el telescopio “detectó líneas espectrales” de “gas de sodio y litio en la nube de impacto que duró entre 5 y 10 minutos después de la colisión”. Además, precisó que “es probable que el sodio se originara en el suelo lunar, mientras que el litio podría proceder del propio cohete”.
Carl Schmidt, astrónomo de la Universidad de Boston a cargo de las observaciones, afirmó estar “100% seguro” de que los registros revelaron indicios del choque. “No tenemos imágenes del impacto”, escribió en un correo electrónico a AP, pero remarcó que existe evidencia telescópica. Por su parte, en un intercambio con la agencia Reuters, añadió: “Se trata de un análisis muy preliminar, pero quería compartir algo rápidamente; con el tiempo podremos dar más detalles sobre estos resultados”.
Benjamín Fernando, investigador del Laboratorio Nacional de Los Álamos, también respaldó el hallazgo. “Puedo confirmar que el impacto se produjo”, declaró a la agencia AFP tras analizar los datos emitidos desde el norte chileno.
[다누리, 달 궤도에서 인공물 충돌 전후 포착!]
— 한국항공우주연구원 (@kari2030) August 6, 2026
다누리가 8월 5일, 한국시간 15시 34분에 발생한
스페이스X 팰컨9 로켓 상단부의
달 표면 충돌 전후를 촬영했습니다!
다누리는 충돌 약 30분 전부터 관측을 시작해,
궤도 제어를 통해 충돌 지점 상공을 여러 차례 통과하며
총 8회에 걸쳐 촬영을… pic.twitter.com/qdJ6vXhKqQ
El lugar previsto de la caída era una zona polvorienta cercana al cráter Einstein, en el borde occidental iluminado por el Sol, un área sobre la línea del terminador lunar especialmente difícil de observar a simple vista desde la Tierra. Jonathan McDowell, astrofísico retirado, detalló que “no me cabe la menor duda” de que el cohete “está ahora hecho pedacitos diminutos esparcidos por la Luna cerca del cráter Einstein”. En diálogo con la prensa, sentenció: “Como físico, sé que lo que sube tiene que bajar”.
El científico neerlandés Marco Langbroek figuró entre los expertos que apuntaron su telescopio a la hora indicada, sin éxito. “Sabíamos que estaba difícil verlo”, comentó, aunque aclaró no tener “ninguna duda” de que el dispositivo chocó. La confirmación visual, indicó McDowell, dependerá de que el Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA sobrevuele la zona y tome fotografías, algo que ocurriría recién la próxima semana.
Julianna Scheiman, directora de Ciencia de la NASA y de Programas Dragon en SpaceX, subrayó el lunes que la empresa trabaja con el organismo oficial para evitar futuros siniestros. Aclaró que la colisión no fue deliberada, sino que una combinación de actividad solar y gravedad desvió al aparato. Asimismo, defendió los procedimientos de la firma, al sostener que en las misiones se realiza una maniobra para garantizar que la segunda etapa “sea segura de acuerdo con las normas y reglamentos pertinentes”.
Existen antecedentes de episodios similares que generan preocupación frente a la oleada de futuras naves robóticas de la NASA y a misiones tripuladas como Artemis, cuyos descensos arrancarían en 2028. En marzo de 2022, un cohete chino impactó accidentalmente, y en 2009 la agencia estadounidense estrelló intencionalmente un módulo.
Ante esto, McDowell advirtió: “Las cosas se van a poner mucho más ajetreadas cerca de la Luna. Cuando se llegue a ese punto, un impacto como este en la superficie lunar, que genere enormes cantidades de polvo que se desplazan cientos de millas por los alrededores, será inaceptable”.
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