
El sacerdote detenido sigue bajo sospecha
En la mira: se acrecentaron las suposiciones sobre la participación en el crimen del sacerdote Omar Díaz; el juez y la policía realizaron varios allanamientos y esperan los peritajes.
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El sacerdote Omar Rubén Díaz, el único detenido en la causa por la que se investiga el homicidio del padre Mario Borgione, continúa detenido en una comisaría de San Martín, donde lleva ya poco menos de 48 horas, y "sólo el juez sabe qué hará con él", según se indicó. Se investiga ahora la existencia de un revólver calibre 22 en la habitación que el padre Díaz ocupaba en la parroquia de Ituzaingó, donde desarrollaba actividades pastorales y era muy apreciado por la comunidad.
La tarea de los investigadores apunta a determinar si ésa es el arma con que se llevó a cabo el homicidio y cómo llegó hasta el cuarto de Díaz, cuya situación se enturbió aún más.
Los dos religiosos, el asesinado y el detenido, estaban unidos por una profunda amistad que data de la época en que ambos eran seminaristas.
Indignación
Mientras, y en una inusual demostración, más de 5000 personas desafiaron el mal tiempo y participaron en la misa que ofreció el sacerdote colombiano Darío Betancourt, popular representante del Movimiento Carismático de la Iglesia Católica, al cual pertenecía el asesinado padre Borgione. Muchos de los asistentes mostraron indignación por la detención del padre Díaz y por las conjeturas que lo asocian con el asesinato del sacerdote Mario.
Con un tiro en la frente y otro en la sien derecha, el padre Borgione fue encontrado muerto en la madrugada del lunes.
Investigan si con el arma hallada mataron al padre Mario Borgione
Crecieron las sospechas sobre el sacerdote Omar Díaz, luego de que los investigadores encontraron un revólver calibre 22, similar al utilizado en el crimen del padre Mario Borgione hace siete días en un descampado de la localidad de Pablo Podestá.
Díaz, amigo y colega de Borgione fue detenido durante la madrugada del sábado y, según señaló una alta fuente de la investigación, la pista que vincularía al padre Omar con la causa surgió a raíz de un peritaje realizado por los técnicos de la Policía Bonaerense.
Díaz, de 37 años, tenía una profunda amistad con el padre Mario ya que los dos pertenecían al Movimiento de Renovación Carismática de la Iglesia Católica Apostólica Romana. La detención del padre Omar había golpeado fuerte a los fieles de la comunidad que no entendían las razones que tuvo el juez para tomar tal resolución.
Según informaron fuentes confiables, efectivos de la Unidad Regional de San Martín y el juez en lo Criminal y Correccional de San Martín , Oscar Quintana allanaron la pieza que Díaz tenía en la parroquia de las Sagradas Lágrimas de Ituzaingó, de donde era vicario, y habrían encontrado un revólver calibre 22, muy similar al que habría empleado el homicida del padre Mario.
Sospechas
Cuarenta y ocho horas antes, el padre Omar Díaz había sido detenido e imputado de presunto falso testimonio, debido a que habría contradicciones en su declaración cuando fue preguntado por el juez sobre la actividad que realizó en la madrugada del crimen. Aparentemente, los peritajes realizados en el arma fueron cotejados con los de la autopsia y por tal motivo, el magistrado habría cambiado el rumbo de la investigación del falso testimonio al presunto encubrimiento.
Díaz quedó detenido en la comisaría de la localidad de Santos Lugares, a la espera de ser indagado nuevamente por el juez Quintana, quien ayer continuó analizando los elementos secuestrados en los siete allanamientos realizados hasta el momento.
Encuentro
Una llamada telefónica realizada la madrugada del crimen vincularía a Díaz con la muerte de Borgione. Aparentemente, en dicha comunicación ambos sacerdotes habrían acordado encontrarse horas antes de que el cuerpo de Borgione fuera hallado en su automóvil. Aunque no se descartan otras pistas, la investigación apunta ahora a dilucidar si el padre Díaz estaría encubriendo a otra persona allegada a la víctima.
Curas: iguales ante la ley
"Ante la ley, los sacerdotes tienen los mismos derechos y obligaciones que los ciudadanos comunes. Carecen de todo tipo de fueros o status especial y privilegios", coincidieron varios penalistas consultados por La Nación, al referirse a la detención del padre Omar Díaz, imputado de falso testimonio en el crimen del padre Mario Borgione.
De acuerdo con los letrados, la Justicia no tiene ningún tipo de contemplación ni tiene la obligación de consultar a las autoridades eclesiásticas para detener o indagar a los sacerdotes.
El único tratamiento especial para algunos religiosos está contemplado en el artículo 250 del Código Procesal Penal donde se indica que "no están obligados a comparecer como testigos el presidente y vicepresidente de la Nación, los miembros del Poder Judicial de la Nación y de las provincias, los oficiales superiores de las Fuerzas Armadas y los altos dignatarios de la Iglesia, entre otros.
"Según la importancia que el juez atribuya a su testimonio podrán declarar por un informe escrito, bajo juramento", consta en el Código.
Indignación entre quienes conocen al cura
Alrededor de 5000 personas desafiaron el mal tiempo y se dieron cita en las instalaciones del Alvear Club, en el barrio porteño de Mataderos, para escuchar la predicación del sacerdote colombiano Darío Betancourt, popular representante del Movimiento Carismático de la Iglesia Católica, al cual perteneció el padre Mario Borgione, asesinado el lunes último.
Ya en 1994 Betancourt había convocado a 50.000 fieles en la cancha de Vélez Sarsfield. En esta oportunidad, la reunión debía realizarse al aire libre, en el predio de la cancha de fútbol. Pero las malas condiciones climáticas obligaron a suspender la misa, por lo cual el padre Betancourt recibió a la nutrida concurrencia en el gimnasio cerrado de la mencionada institución, ubicada en Rodó al 4200.
Hacia las 10 se cerró el acceso al club y comenzó la predicación, con las instalaciones totalmente colmadas.
Numerosas personas esperaron durante hora y media bajo la lluvia, que durante algunos minutos fue acompañada de granizo, para poder ver al padre Darío. Los ininterrumpidos cantos y oraciones de los fervorosos feligreses se vieron recompensados cuando a las 11.30 se habilitó la entrada para la segunda tanda de predicación del sacerdote.
Quienes lo conocieron
Gran cantidad de jóvenes, en su mayoría vinculados con el Hogar de Rehabilitación para Drogadictos que conducía el padre Borgione, coordinaban la entrada y salida de personas y el traslado de los enfermos hacia la zona cercana al estrado principal. El padre Betancourt omitió formular referencias directas al asesinato de Borgione o a la situación del presbítero Omar Rubén Díaz, detenido por haber dado falso testimonio en una declaración ante la policía.
Sin embargo, desmintió enfáticamente que hubiera pedido la pena de muerte para los narcotraficantes, atribuyendo tales declaraciones a una tergiversación de los medios.
"Los periodistas son tremendos", recalcó. "Me preguntaron qué pensaba sobre la pena de muerte y respondí que pensaba igual que la Santa Iglesia Católica: en caso de extrema gravedad, la autoridad legítimamente constituida tiene fundamento justo para aplicar la pena de muerte, ya que es su derecho y su deber proteger a la sociedad", enfatizó, citando el Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica. "En ningún momento pedí la pena de muerte para nadie." En otro momento en el que volvió a criticar "algunas exageraciones" del periodismo, dijo que estaba dispuesto a "dejarse cortar la cabeza por la Iglesia". "Ahora ese mismo periodismo va a decir que quiero que me corten la cabeza", añadió.
La emotividad llegó a su punto cumbre cuando diversas personas subieron al estrado para relatar cómo habían logrado superar sus enfermedades o su adicción a las drogas.
Cada testimonio despertaba calurosas aclamaciones de los presentes, que aplaudían a quien había brindado su testimonio, mientras exhibían rosarios y crucifijos.
La reunión finalizó a las 14.30. Luego de bendecir a la multitud, el padre Betancourt anunció que partiría esa misma noche para los Estados Unidos y prometió una nueva convocatoria para septiembre próximo, en la ciudad de Posadas.
Dolor
Sentimientos encontrados de angustia, incertidumbre y esperanza campean aún en todos aquellos que conocieron de cerca al padre Borgione, frecuentan y cooperan con su Hogar de Rehabilitación o asisten a parroquias carismáticas de otras zonas de la Capital. Este tono emocional se advirtió principalmente en muchos jóvenes que se rehusaron a hacer declaraciones, argumentando su desánimo para hablar a raíz de la angustia que les provocaba la desaparición del padre Mario.
Otros no ocultaron su desagrado por las versiones sobre la supuesta homosexualidad del sacerdote asesinado, señalando que era "otra infamia con la que se pretende ensuciar su memoria".





