
"El secreto de la historia está en comprender y no en juzgar"
La última obra del reconocido historiador lleva vendidos 70.000 ejemplares
1 minuto de lectura'
Menudo y sereno, Félix Luna abre las puertas de su estudio de la calle Reconquista, ubicado en el primer piso de un edificio antiguo, y pide que lo sigan. Se acomoda en su gran escritorio, en silencio, y termina de firmar unos papeles. "¿Qué día es hoy?", pregunta con la mente dispersa, y confirma aquello de que en casa de herrero...
Dicen que popularizó la historia en la Argentina, así como Guillermo Vilas lo hizo con el tenis o Julio Bocca, con la danza. Acepta la comparación sin objeciones, pero con una sonrisa escasa. Sus obras demuestran una y otra vez que sabe cómo hablarle a la gente común.
Acaba de lanzarse el décimo -y último- tomo de "Historia integral de la Argentina", obra que ya lleva 70.000 ejemplares vendidos. Mientras que su "Breve historia de la Argentina", más resumida, agotó 115.000 copias. Grandes números que, en diálogo con La Nación , Luna explicó sin sobresaltos.
-¿Cuál es la razón de su éxito?
-Siempre traté de escribir una historia que fuera entendida por todos, que fuera, además de veraz, entretenida. Y como en mi juventud he sido un poco periodista, creo que tengo la técnica de enganchar al lector.
-Usted le da mucha importancia a la presentación de los próceres como seres de carne y hueso.
-Sí. Es una muy buena forma de que el lector se interese por los procesos que han formado el país.
-Ni hablar de la acumulación de fechas...
-Claro que no. Por ejemplo, en mi "Historia integral de la Argentina", la referencia a las batallas es mínima. Es más interesante contar cómo se fue formando el país: su sociedad, sus costumbres, sus creencias.
-A propósito de las fechas, el 9 de Julio es uno de los pocos feriados que no se cambiaron de día. ¿Qué opina del traslado de las otras fiestas patrias?
-Es algo que no me agrada en absoluto. Se aplica solamente para fomentar el turismo y no ha hecho más que quitarle el fervor a las efemérides.
La historia y la ficción
-¿Cómo resumiría usted su propia vida?
-Yo no tengo una biografía demasiado atractiva. Soy una persona común. Vengo de una vieja familia riojana. Nací en Buenos Aires. La historia siempre me gustó. Ejercí la abogacía, pero me di cuenta de que no estaba hecho para esa profesión. Y cuando las condiciones se fueron dando, me fui volcando al periodismo y a la historia como principales actividades.
-Fue muy concreto consigo mismo, pero en "Soy Roca" aparecen elementos de ficción en la biografía del prócer. Se suele cuestionar el carácter científico de la llamada historia novelada.
-En el caso de "Soy Roca" se trata de una historia relatada en primera persona. Pero todos los hechos que se cuentan son rigurosamente históricos. Los pocos que yo invento, que son irrelevantes, quedan registrados como tales en las páginas de notas. Eso es científico, por qué no.
-¿Cuáles son los grandes mitos de la historia argentina?
-Hay muchos. La parafernalia escolar, oficial, ha convertido a algunos personajes y hechos en mitos. Yo no sé si las últimas palabras del sargento Cabral fueron: Muero contento, hemos batido al enemigo . Pero lo dice la tradición, lo ha repetido hasta el cansancio, y ya forma parte de la historia.
-¿Quién considera que es el personaje más digno del pasado y quién el más indigno?
-Digno fue Marcelo T. de Alvear, que gobernó ajustándose a la Constitución y luchó contra el fraude, siendo incluso un hombre viejo. Y el más indigno creo que fue el general Uriburu, porque quebró la legalidad constitucional.
-Y en cuanto a los hechos, ¿cuál es el más sobresaliente y cuál el más lamentable?
-Un hecho importante, que está casi olvidado, es la batalla de Mororé, en 1634, en la cual los guaraníes, dirigidos por la Compañía de Jesús, terminaron con las incursiones de los bandeirantes a las misiones jesuíticas y al litoral argentino. Probablemente, si no hubiera ocurrido esa batalla, el Paraguay y nuestro Litoral hoy serían brasileños. El hecho más nefasto, ya lo dije: el golpe del ´30.
-Naturalmente, usted ha cambiado su enfoque histórico a lo largo de los años.
-Sí, he variado. Uno madura y asume nuevos puntos de vista. Antes veía todo en blanco y negro, y ahora soy más comprensivo. En última instancia, el secreto de la historia está en comprender, y no en juzgar.
-¿Cree que todos los sucesos tienen un motivo preciso? ¿O el azar también interviene en ellos?
-El azar siempre está presente. Qué hubiera pasado si Quiroga, en lugar de ser asesinado en Barranca Yaco, hubiese seguido con vida. No sabemos qué habría ocurrido en el país. Hay una cierta dirección en la historia, pero que está sujeta a muchísimas contingencias.
-¿Y cuál es esa dirección?
-En el caso de la Argentina, la historia se dirige hacia la organización del país. Esa es una preocupación que atraviesa casi todos los acontecimientos y que todavía no se ha concretado.
-Algunos historiadores sostienen que sólo se puede apreciar un período histórico cuando se ven las consecuencias. ¿Se podría hablar ya del menemismo?
-Yo creo que todo hecho se puede analizar históricamente si se contempla sin pasión política. De modo que es perfectamente posible hacer un juicio del menemismo. Sus características son claras. Tiene una negativa: su gran irreverencia en relación con las instituciones. Y otra positiva: su fuerte decisión para cambiar aspectos importantes de la vida argentina.
-¿Quedó algo del viejo peronismo?
-Yo diría que la esencia del peronismo siempre ha sido una aspiración de justicia social, que no siempre se ha logrado y que en este momento, por supuesto, es la última prioridad del Gobierno. En cambio, el menemismo sigue conservando el pragmatismo de Perón, un pragmatismo que puede llegar a extremos muy dañinos.
-¿Cómo ve un especialista en el pasado el futuro de la Argentina?
-No soy profeta, pero veo algo positivo: la afirmación de la democracia. Una democracia llena de corruptela, de defectos, de brotes autoritarios, pero una democracia, al fin, que se irá perfeccionando. Nadie piensa hoy en un régimen militar.
-¿Y qué de su propio futuro? ¿Está preparando alguna nueva obra?
-No. No voy a escribir nada hasta que una idea se instale en mí con fuerza.
1- 2
Seis cuadras de Berisso, entre el abandono y la memoria: el plan para recuperar el “km. 0 del peronismo”
3“Milagro”: revolucionó la educación de un pueblo, llegó al Ministerio y su receta es referencia en toda América Latina
4Hay alerta amarilla por tormentas para este miércoles 11 de marzo: las provincias afectadas


