
Casamientos con brujas, budas y gaitas de testigos
Las ceremonias se imponen lejos de lo que dictan las religiones tradicionales; los ritos de las brujas, son tendencia en la clase acomodada
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Preceptos budistas como votos de un casamiento que se inaugura con gaitas; amigos al pie del altar para bendecir a quienes se eligen; brujas que enlazan manos de parejas "hasta que el amor dure"; los Ramones como fondo en la entrega de anillos.
Esta enumeración muestra sólo una parte de una tendencia que engloba a cada vez más personas que deciden que el ritual de enlace sea tan importante como la fiesta de la boda, y en donde las religiones convencionales ya no marcan el paso.
"En los últimos cinco años, lo que más se solicita son las ceremonias laicas desacartonadas y con rituales no convencionales en nuestro país como el budista, la ceremonia de las velas, de la arena, etc.", explica a lanacion.com Javier Gerenstein, organizador de bodas y director Tu Ceremonia.
Tanto Gerenstein como otros wedding planners (como gustan llamarse en el ambiente) coinciden en que si hace unos años lo no convencional era llevar la bendición de anillos a un cura, un rabino o a un pastor evangélico a la fiesta, ahora la tendencia es otra.
"Si bien Andrés es judío y yo tengo tradición católica en mi familia, nunca pensamos en casarnos en un templo o en una iglesia porque no sentimos que nos represente", cuenta Florencia Torzillo y explica: "Nos representan más los preceptos orientales como es unirnos al mundo como pareja y comprometidos con lo que hagamos en él, porque en definitiva estamos conectados con la naturaleza y todos somos uno".
Andrés coincide con ella y agrega sonriente: "El tema de la entrada con gaitas fue porque es una banda que siempre nos gustó y a la que fuimos a ver en muchas citas".
La organizadora de bodas, María Inés Novegil afirma que en los últimos 5 años cada vez hay más parejas que apuestan a tener su boda a medida. "Suelen pedir la modificación de algunas de las tradiciones típicas de la fiesta: como bailar un vals no clásico, sino un tema que identifique a la pareja y que realmente tenga un significado para ellos; no poner dijes en la torta pero sí realizar un sorteo entre las solteras por un día de spa o un muy buen anillo que luego puedan usar (y no la alianza)".

Menos casamientos, pero más espiritualidad. Según afirman especialistas a lanacion.com, se evidencia que lo espiritual sigue teniendo peso en ese pasaje entre la vida de soltero a la vida en pareja, ya que muchos no sólo se casan o hacen uniones civiles por practicidad, sino que eligen hacer una ceremonia.
"Actualmente, observamos profundas transformaciones en los vínculos de la ciudadanía con lo sagrado y con las instituciones religiosas. La pérdida de eficacia de las mismas para regular los comportamientos sociales torna inteligible la conformación de diversas modalidades de casamiento que desairan los marcos normativos de las estructuras confesionales", explica Juan Cruz Esquivel, doctor en Sociología e investigador del Conicet especializado en estudios religiosos.
Pero por qué lo religioso y espiritual sigue teniendo peso en los enlaces matrimoniales en una sociedad que tiende a descreer de las instituciones religiosas y en donde menos gente se casa por civil y prefiere la unión civil con fines prácticos.
<b> Algunas cifras ilustrativas: </b>
Para el psicólogo y estudioso de parejas, Carlos Antar, las personas sigue celebrando ceremonias para casarse pues lo afectivo sigue imperando.
"El valor de los afectos, el de una ceremonia que marca una unión entre dos personas no pertenece al campo de la religión sino al campo de los afectos. Creo que esto es una deformación que genera el pensamiento religioso. Se hace creer que religión es equivalente a vida afectiva y valor simbólico", cuenta el especialista que es miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina.
<b> Casarse como las brujas </b>

Los divorciados que no van al cielo. Otra realidad es que muchas personas celebran bodas más a medida de sus gustos ya que pasaron por divorcios y la religión católica les impide casarse por iglesia. Es el caso de Natalia María Cosentino Reboredo y Horacio Salatino.
"Creo que de todas maneras, fuera de una iglesia fue más divertido y personal porque pueden hablar tus amigos, o hacer cosas que en una ceremonia tradicional no se puede por ritos, tiempos o protocolos", explica Natalia.
Junto con una amiga tiene una empresa de organización de bodas y según su experiencia cree que hay un sinceramiento a la hora de casarse. "Si antes había que casarse en la iglesia donde mamá se casó, ahora tenemos más libertades. Y eso se nota en que muchas parejas están como desilusionadas de las religiones como institución", cuenta.
Andrés Benchoa y Diana Marti Castro coinciden en ese concepto, por eso decidieron hacer una fiesta sin invitados obligados y en donde sus amigos los casaron.
"Tenemos amigos con diferentes posibilidades económicas y queríamos que estén todos, por eso no exigimos etiqueta, todos podían venir como quisieran... y la verdad, nunca pensamos en casarnos en una iglesia o un templo, la excusa fue mostrar nuestro amor", dice sonriente Diana como quien reafirma que esa es su religión.
Quizás sea un poco como explica Esquivel cuando dice que la secularización de la sociedad, expresada en procesos de des-institucionalización religiosa y creencias individuales, no implica una pérdida de las creencias religiosas, sino una recomposición de las mismas:
"Hoy en día, la ciudadanía en general y los creyentes en particular, construyen sus propios itinerarios religiosos, apropiándose de creencias de diversas procedencias y estructurando sus universos de sentido a la medida de ellos mismos y de acuerdo a sus necesidades materiales, espirituales, simbólicas".
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